Sara Noemí Mata


Muchas más, ni una menos
18/Marzo/2013

Hasta ahora nuestro Congreso carecía de una o varias figuras políticas relevantes. Esto está empezando a cambiar y por una vía un tanto inesperada y a la vez esperanzadora. Me refiero la alianza política de todas las diputadas que el viernes 8 de marzo presentaron la iniciativa de reforma constitucional y reformas al código electoral local (CIPEEG), a fin de instaurar las cuotas de género que tiendan a la paridad de hombres y mujeres en la postulación a cargos de elección popular y en la integración de los órganos locales encargados de organizar las elecciones.

Las diputadas Alejandrina Lanuza y Karina Padilla del PAN, Erika Arroyo y Yulma Rocha del PRI, Georgina Miranda y Lupita Torres del PRD y Lupita Sánchez Centeno del PVEM trabajaron solas, sin el padrinazgo de sus compañeros diputados varones y lograron una muy estimable iniciativa que abona en el principio de paridad que diversas mujeres y organizaciones feministas vienen impulsando en toda la geografía del país.

“Sabemos que esta iniciativa que construimos a título personal las diputadas de este Congreso, abonamos a construir la igualdad jurídica entre mujeres y hombres, procurando además que esa igualdad sea efectiva en reconocimiento a los derechos humanos y a la participación política de las mujeres”, dijo la legisladora panista Karina Padilla.

La iniciativa implica reformar tres artículos de la Constitución política de Guanajuato y dieciseis del CIPEEG y busca la igualdad entre hombres y mujeres en la postulación de candidaturas aplicando la cuota de 60-40 en candidaturas uninominales y el 50-50 en plurinominales, estableciendo como sanción grave para los partidos que no lo cumplan, el hecho de que se les niegue el registro de las fórmulas correspondientes.

La iniciativa contempla que la paridad o equilibrio de género también aplica para la integración de los órganos de dirección interna de los partidos, en los consejos general, distritales y municipales y en el Servicio profesional electoral del IEEG, así como la obligatoriedad de destinar el 2% del presupuesto ordinario de los partidos para la promoción de los liderazgos políticos de las mujeres.

El uso del término “equilibrio” (que critiqué en mi artículo anterior) para suplir el de paridad que es el concepto originario se debe, según explicaciones de técnica jurídica, a que los cargos en disputa no siempre son en número par, por lo que el reparto igualitario es imposible, como en los ayuntamientos donde hay bancadas de 9 u 11 regidores y que los síndicos pueden ser 1 o 3 en fórmula con el Presidente municipal; también aplica para los cargos de consejería en el IEEG, que van entre 3 y 5 según del Consejo que se trate.

Ahora bien, quiénes son las diputadas que lograron dar juntas este importante paso. Lo primero que hay que decir es que son minoría: representan un 19% de los integrantes del Congreso local y al interior de sus bancadas, con excepción del PRD, tienen igual o acentuada esta condición. En el PAN sólo hay 2 mujeres entre 18 diputados; en el PRI son 2 frente a 11, mientras que las bancadas de PRD y PVEM, ambas de 3 integrantes, hay 2 mujeres en el primero y una en el ecologista.

Si revisamos las trayectorias partidistas y de representación política de estas diputadas, se adivina la dificultad que las mujeres enfrentan para llegar a cargos de elección como, por ejemplo, municipales. De las siete, sólo Alejandrina Lanuza, Karina Padilla y Erika Arroyo han sido regidoras o síndicas, y de todas, únicamente Yulma Rocha ha acumulado participación en un cabildo y en el Congreso.

Tristemente, en la figura de Yulma se protagonizó uno de los capítulos más lamentables de simulación de la participación de la mujer en lides políticas, las conocidas “Juanitas”, cuando ella como una decena de mujeres fueron postuladas por sus partidos al Congreso federal bajo el acuerdo que una vez ganada la posición, y salvada la cuota de género, renunciarían a favor de sus suplentes hombres. No sé cómo en el ámbito personal o partidario, la diputada Yulma se rehizo de este episodio que le cargó tan mala fama (porque aunque impuesto por la nomenclatura tricolor y ecologista, las mujeres que entraron en esta simulación tuvieron su parte de responsabilidad), pero lo cierto es que hoy la tenemos como lideresa y animadora de un acuerdo político estratégico y verdaderamente democrático. Como ella lo expresó en su intervención en tribuna (si no lo vio, búsquelo en YouTube): las cuotas de género son medidas afirmativas temporales que buscan romper con la inequidad que de hecho se da entre hombres y mujeres y deben mantenerse hasta en tanto no sean superadas las inequidades y desequilibrios de género.

Apréndase sus nombres: Alejandrina Lanuza, Karina Padilla, Erika Arroyo, Yulma Rocha, Georgina Miranda, Lupita Torres y Lupita Sánchez Centeno. Estas siete mujeres pueden tener más peso y relevancia política que la suma de sus 29 compañeros diputados si, como anunciaron en la presentación de la iniciativa, se mantienen unidas hasta lograr la reforma constitucional y al CIPEEG, en que se han empeñado. Imagino que tendrán muchas presiones o francas amenazas al interior de sus partidos políticos para que no peleen tan fuerte, para que le bajen a sus pretensiones, para que prive su lealtad a la agenda partidista sobre su convicción de la necesidad y pertinencia de legislar la paridad en la participación política de sus congéneres mujeres.

Alejandrina, Karina, Erika, Yulma, Georgina, Lupita Torres y Lupita Sánchez: ni un paso atrás, ni un paso abajo; en Guanajuato necesitamos más alcaldesas, síndicas, regidoras y diputadas; muchas más y ni una menos.

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