Sara Noemí Mata


La cultura democrática y el arte
19/Noviembre/2012
os días pasan y nos acercamos a la fecha en que habrá de nombrarse uno de los primeros Consejos ciudadanos de la nueva administración. Según su reglamento, el máximo órgano de dirección del Instituto Cultural de León debe estar nombrado aproximadamente el 10 de diciembre.

Dice el artículo 10: “Los integrantes del Consejo Directivo serán nombrados por el Ayuntamiento, a propuesta del Presidente Municipal dentro de los dos primeros meses del inicio de cada administración.”

No dice mucho más el reglamento y no dice mucho más la administración de Bárbara Botello. Ni para invitar a la ciudadanía a las consultas sobre a quién proponer para estos honrosos y claves encargos públicos ni para frenar a quien sin tener facultades para ello, se ha puesto a invitar y confirmar quiénes serían consejeros de Cultura de la administración del cambio tranquilo.

El todavía presidente del Consejo Directivo del ICL, Alfonso Barajas ha invitado a una decena de ciudadanos a ser consejeros, para ello dice tener el beneplácito e indicación de la alcaldesa. Por supuesto, el ofrecimiento no es neutral y le incluye la asunción de que el mismo Barajas seguirá al frente del ICL y por tanto se empeña en contar con “buenos consejeros que le ayuden en su trabajo y que no lo frenen”, parafraseando algunas de sus expresiones.

La organización en la que colaboro, Propuesta Cívica Guanajuato, quiso animar la participación de ciudadanos en la renovación de la veintena de Consejos que existen en León y lanzó una iniciativa en redes sociales convocando a ciudadanos con deseos de participar.

Tan sólo para el ICL hubo, en los primeros días, una decena de interesados. Nosotros ya entregamos la lista de sus nombres, medios de contacto y una elemental descripción de sus trayectorias; ellos por su parte, están estudiando el Reglamento del ICL y argumentando sobre su interés en participar. Hay la mitad de mujeres y la mayoría no rebasan los cuarenta años, para que no se diga luego que no hay personas con estos rasgos en su perfil. Hay creadoras que llevan iniciativas de arte a comunidades rurales y otros quienes buscan vincular la oferta cultural a zonas de mayor violencia y marginalidad de León para probar que la creatividad es una forma de prevención. Hay quienes tienen una trayectoria sólida en instituciones culturales y otras que de momento sólo les mueve enseñar ciudadanía a sus hijos.

Cabria preguntarse, si cualquiera puede ponerse a invitar gente para los Consejos, o qué diferencia hay entre que lo haga el todavía consejero Barajas a que lo haga una organización como Propuesta Cívica. Quizá ambos actuemos de buena fe, pero la diferencia es la posición de respeto a la ley, ánimo democrático y énfasis de transparencia que cada uno le pone.

Alfonso Barajas actúa como si a él le correspondiera definir quién entra al Consejo; incluso si cabe que sea ratificado en el cargo de consejero, porque así se lo haya ya prometido la alcaldesa o algunos otros ediles, debiera tener claro que la determinación de los ciudadanos a ser nombrados consejeros recae en el pleno del Ayuntamiento y debiera advertir que la posición de presidente del órgano colegiado no se puede adelantar o imponer a los que son invitados o elegidos para el cargo honorario. Su actuar simplemente ignora el Reglamento del ICL, entorpece cualquier procedimiento democrático que pudiera convocarse desde el Ayuntamiento y se hace sin la mínima advertencia a los invitados de cuál es el derrotero legal o formal que su aceptación a participar debe pasar para que cristalice. Si con él aceptan la invitación, prácticamente ya ni se preocupen que los apruebe el Cabildo.

La iniciativa de Propuesta Cívica, por su parte, cuidó de no suplantar la autoridad que tiene el Ayuntamiento, y en específico la alcaldesa, para hacer la convocatoria a ciudadanos interesados en ser Consejeros y Consejeras. Primero pedimos que el Cabildo tuviera una posición más transparente y activa, a través de convocatorias públicas para los cargos a renovar pero como no vimos ni una sola señal en ese sentido pasamos a la acción sin desconocer ni tratar de brincar el exiguo marco legal de estas instancias municipales.

Nosotros no prometimos nada a los ciudadanos, sino una asesoría para conocer la instancia de participación de su interés, orientar sobre dónde y con quién formular la postulación de ciudadanos y hacer una causa común porque sus trayectorias y curriculums sean tomados en cuenta con toda seriedad y oportunidad.

Seguramente hay muchas más organizaciones, colegios, cámaras y notables con influencias, proponiendo personalidades y ciudadanos adecuados para el Consejo del ICL y los poco más de veinte Consejos que faltan de renovar. La mayoría, supongo, han preferido hacerlo desde la sombra, sin hablar públicamente de sus propuestas o exigencias, exactamente como se hizo por dos décadas con el PAN.

Sería lamentable que el nuevo Cabildo y los ciudadanos no veamos necesidad ni modo de transparentar estos procesos, o que abandonemos la exigencia de cambios en esta pequeña parcela de la gestión edilicia y municipal.

Adendum: En Octubre el Consejo del ICL no sesionó “por el Cervantino”. La junta ordinaria de Noviembre no ha sido convocada ni confirmada para su fecha habitual (tercer miércoles de mes), aunque de parte del ICL me informaron que sí se hará esta semana o la entrante porque el Presidente Barajas quiere “entregar unos reconocimientos a los consejeros que terminan su gestión”. ¿Le toca a él reconocerlos o al Ayuntamiento? ¿él ya sabe quién termina y quién será ratificado?

DEJANOS TU COMENTARIO
1456374297.png
1321493145.gif
1381429645.jpg
1321493278.png
1321493200.png