Sara Noemí Mata


Costos ocultos
29/Octubre/2012

Esta semana, a partir de un señalamiento de la Alcaldesa Bárbara Botello, diversos medios de comunicación dieron cuenta de que la Fundación Internacional para Gobiernos Confiables (FIDEGOC) recibió de la administración municipal pasada, mediante diversos contratos de asesoría y servicios, 9.5 millones de pesos orientados al proyecto del Observatorio Ciudadano de León (OCL). Como consejera directiva que fui del OCL, de enero de 2010 a enero de 2012, me sorprendió la revelación por varias razones.

La primera sorpresa viene por el monto tan elevado que implica en relación a lo que durante dos años y medio “sabíamos” que había costado el proyecto y en la habilidad de FIDEGOC y de la administración sheffieldista para mantener ocultos estos costos del proyecto del Observatorio. Usando una expresión popular, podríamos decir que resultó más caro “el caldo que las albóndigas”, pues si se ocupaban anualmente 2 millones de pesos en la manutención de la estructura operativa del OCL, encargada de reclutar ciudadanos que participaran como consejeros consultivos y organizar las verificaciones con la herramienta IWA-4, que en teoría es la carne y sustancia del proyecto, ahora sabemos que se debería sumar más de 3 millones de pesos, también anuales, para hacer que los funcionarios municipales participaran en ellas o implementaran planes de acuerdo al mismo objetivo y herramienta. No me imagino que cualquier persona o empresa cuando decide adquirir una máquina o sistema nuevo, que requiere sin duda de cierta capacitación propia o de los trabajadores, acepte pagar un 150% más de lo cuesta propiamente el bien o sistema que está por adquirir, o que este costo se lo revelen después de haber aceptado y firmado el contrato, o aún, después de haber usado el bien.

Mi segundo desconcierto lo provocan los argumentos que el propio OCL ha usado para desmarcarse de esta revelación. Es insostenible afirmar que los 9.5 millones de pesos entregados a FIDEGOC nada tienen que ver con el OCL y que el único vinculo que se estableció con la Fundación fue la cesión de derechos sobre la herramienta IWA-4. Lo cierto es que la FIDEGOC vendió la idea, suministró la herramienta, se contrató como asesor del Municipio y del naciente OCL, propuso quiénes y cuántos debían integrar el Consejo Directivo, a quién contratar para el equipo operativo y mantuvo en todo tiempo, me consta en los dos años de mi experiencia, una presencia cotidiana determinante en los proceso organizativos tanto de las verificaciones a la Administración municipal como en la normatividad y vida interna del Observatorio.

En efecto, OCL y FIDEGOC son entes legalmente distintos y puede incluso decirse que FIDEGOC no estaba obligado a comentar con el OCL cuánto le estaba cobrando por su parte al Municipio, con la misma bandera del Observatorio Ciudadano; pero ahora que se sabe y están a la vista las facturas y los montos, no entiendo que al interior del OCL procesen el asunto como si no fuera de su competencia o les involucrara, incluso como si no les doliera.

Como ciudadana apasionada de los procesos de participación social y transparencia, y como ex consejera del OCL que fui, me queda claro que hay que asumir que el proyecto del Observatorio Ciudadano, tal como lo concibió y vendió FIDEGOC a la administración sheffieldista tuvo un precio total para el erario municipal de 15.5 millones de pesos del erario municipal (desprendo los 2.2 millones del SUBSEMUN, para el Sistema Integral de Gobernanza Urbana por razones que tocaré en mi artículo de la semana entrante). Desconozco si Carlos Medina o Carlos Gadsden, presidente y director de FIDEGOC, respectivamente, lo hablaron y negociaron desde el principio con el ex Alcalde y decidieron el discurso del “capital-semilla de 2 millones de pesos” para arrancar al OCL para que no sonara como un proyecto muy oneroso.

Desafortunadamente desde la administración pública municipal se aplicó una estrategia de costos ocultos, como probablemente se hizo con muchas obras o proyectos municipales. Igualmente desafortunada, y desde mi opinión, éticamente cuestionable, es que una asociación civil, en este caso la FIDEGOC, se haya acomodado a tal arreglo y lo haya rentabilizado en todos sentidos. Porque FIDEGOC cedió “sin costo” los derechos de la IWA-4, pero los cobró con asesorías millonarias al Municipio, con asesoría y control del ente verificador, facultad para hacer de árbitro en las verificaciones, poder de sanción a cualquier cambio en la herramienta y hasta la paternidad de “la experiencia exitosa del OCL”, con la que ganó un donativo millonario en el concurso televisivo de Iniciativa México.

Un periodista me preguntaba en estos días si me sentía usada como ciudadana en un proyecto que tenía facha de participativo y se mostraba ahora como un negocio particular. Con honestidad dije que no. Junto con la organización en la que participo, nos interesó la idea de contar con un observatorio ciudadano y buscamos ser protagonistas responsables antes de saber que la metodología que se usaría estaba predeterminada o que había actores que tendrían una dominancia en el proceso. Cuando lo fuimos descubriendo, ratificamos que incluso en esas condiciones indeseables, tenía un valor práctico, político y social continuar con la participación a plenitud en los Consejos directivo y consultivo, de diálogo y esfuerzo de organización con otros movimientos y ciudadanos. Mis críticas a la herramienta IWA-4 y a la influencia que FIDEGOC conservó para sí en la organización interna del OCL, más parecida a una tutela que a una asesoría, fueron expuestas en los espacios colegiados del OCL, compartidos con compañeros y de cara a los propios representantes de la Fundación que tomaban parte de nuestras juntas. Cuando concluí mi participación en el OCL publiqué algo de estas críticas en mis artículos de 13 y 20 de febrero pasados; lo traigo a colación ahora, porque quisiera contribuir a un análisis más amplio de esta experiencia que ha sido el OCL, más allá de los costos ocultos que ahora se nos revelan, de las dudas razonables que ello le generan a la alcaldesa sobre si continuar apoyando al Observatorio y de las tentaciones, que seguro habrá, de usar políticamente estos montos y contratos que la mayoría desconocíamos, para desacreditar en paquete un esfuerzo por hacer eficaz la rendición de cuentas.

DEJANOS TU COMENTARIO
1456374297.png
1321493145.gif
1381429645.jpg
1321493278.png
1321493200.png