Sara Noemí Mata


Consejos ciudadanos: segunda prueba
08/Octubre/2012

En la semana que concluyó conocimos al primer equipo de trabajo de la próxima alcaldesa, la priísta Bárbara Botello. Las designaciones están empezando a ser analizadas y en breve tiempo, tendremos mucho más que un curriculum vitae para descubrir si las designaciones de los nuevos funcionarios fueron las adecuadas.

Cuestión de género aparte, que merece una reflexión particular, digamos que la primera prueba de la gobernante electa ha sido solventada al nivel de los grupos de poder local, la oposición panista y los analistas políticos.

El segundo momento clave del arranque de la nueva administración lo ubico en los cambios de consejos y directivos en las entidades paramunicipales el cual ya da visos de conflictividad que se deben a la disyuntiva de hacer las renovaciones al estilo práctico pero antidemocrático de los panistas o combinar con sapiencia la legítima necesidad de impulsar liderazgos diferentes en las dependencias con el obligado respeto a la normatividad que cada paramunicipal cuenta para estas renovaciones.

En las primeras que dejó pasar el próximo grupo gobernante estuvieron las de IMPLAN e IMUVI, pero la semana que concluye se publicaron el cese anticipado del Director del Instituto Cultural de León (ICL), a cargo de José Luis García Galiano y el futuro nombramiento de la periodista y activista en género Graciela Nieto al frente del Instituto Municipal de la Mujer (IMM).

Atenida exclusivamente a las versiones publicadas sobre el caso del ICL desconcierta enormemente que el cese del Director lo realice un Consejo del que nos sabemos cuáles de sus miembros serán ratificados para otro periodo en sus cargos por el Cabildo que entra en funciones pasado mañana, a menos que a algunos le hayan pedido esta promoción de desalojo del Director a cambio de su ratificación en el cargo honorífico.

El Consejo Directivo del Instituto Cultural tiene, como los diversos organismos paramunicipales, la facultad de nombrar y remover al Director el Instituto, según se consigna en el artículo 12 de su Reglamento, pero debe hacerlo “a propuesta del Presidente del Consejo”, en este caso el empresario Alfonso Barajas, quien públicamente estableció que fue la falta de resultados de García Galiano lo que llevaba al Consejo a cesarlo.

Asombra la falta de sentido de corresponsabilidad del Presidente del ICL en sus declaraciones, como si mes a mes, desde diciembre de 2010 en que nombraron a García Galiano, el Consejo del ICL no hubiera tenido oportunidad de señalar dichas carencias, apretar en las exigencia de resultados o de plano, despedirlo por incompetencia cuando aún habría tenido algún sentido no como ahora, al final de la administración y de la responsabilidad del propio Consejo.

Por otra parte, en el Instituto de la Mujer parece reeditarse la historia de hace tres años. Recordemos que en el cambio de la administración shefieldista desde la administración central y pasando por encima del Reglamento propio del IMM se procesó el despido de la entonces directora Gabriela Hernández y la contratación de su relevo en la persona de Teresa Zorrilla.

Aprovechando el interregno de dos administraciones, pero sobre ello, ignorando la facultad primaria que tenía -y tiene- el Consejo Directivo del IMM en dicho nombramiento, Sheffield y Mayra Enríquez permitieron que Zorrilla actuara como Directora sin serlo y hasta intermedió en designaciones de consejeras que a la postre serían legalmente “sus superiores” mientras que la liquidación monetaria de la funcionaria saliente se hizo tan desaseada (por el monto que se pagó y las formalidades que no se siguieron) que ameritó una recomendación de Contraloría, por cierto sin cumplimiento hasta hoy.

Ahora, la próxima Presidenta Municipal ya anuncia que Sebastián Serra y Chela Nieto serán los próximos directores del ICL y del IMM, respectivamente, ignorando o desdeñando la realidad legal de que dichos nombramientos no recaen en ella, sino que el Ayuntamiento ha delegado tal facultad en los respectivos Consejos ciudadanos.

No niego que los nombramientos de los que hablamos le conciernan a la próxima alcaldesa, le toque pensar en candidat@s y aún promoverl@s, pero preocupa mucho que en lugar de procesar, primero, una convocatoria amplia y organizar un proceso transparente de renovación de los consejos municipales, usurpe a los ciudadanos que habrá de invitar una de las facultades esenciales que tendrán como consejeros directivos.

El atropello o simulación de la normatividad vigente para la renovación de los Consejos municipales ha provocado tremendos atrasos y conflictos en la marcha de las instituciones que ahora vuelven a estar en la picota, pero podrían extenderse a otras paramunicipales si el equipo gobernante no da muestras de cuidado y sensatez que en teoría tenían en este campo y que personalmente me tocó ver expresadas en reuniones de trabajo y seminarios sobre los Consejos.

Hay mucho por cambiar y democratizar en este ámbito privilegiado para la participación ciudadana. Creemos saber los qués y los cómos, pero estando en el ejercicio de poder, sólo la congruencia puede cohesionar la teoría con la práctica.

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