Sara Noemí Mata


Para ellos: todo; para nosotros: nada
07/Junio/2012

La desproporción de poder entre partidos y ciudadanos con que está construida nuestra democracia electoral y sistema de representación política no para de arrojarnos a la cara sus pruebas.

Los partidos políticos tienen el monopolio de postular candidatos; tienen monumentales presupuestos públicos, en efectivo y en especie, para hacer campañas y proselitismo; tienen la prerrogativa de adquirir bienes y servicios para regalar a sus electores cuando lo suyo sería convencerlos con sus propuestas o trayectoria. Los candidatos a puestos de elección popular, con excepción de los candidatos a Presidente de la República y a Gobernador, no están obligados a debatir sus propuestas de gobierno o su agenda legislativa.

Además los partidos y sus candidatos no están obligados si quiera a hablar de si mismos o entregar una información mínima personal o curricular que nos permita conocerlos; tampoco los obliga la ley, ni los institutos electorales, ni sus dirigencias partidarias a ofrecer un mecanismo de contacto con ellos o sus equipos de proselitistas: un número telefónico, una oficina de campaña o una dirección de correo electrónico…. Llevado al extremo, en el pasado y en el presente lo hemos visto, podrían acudir a registrarse como candidatos y nunca hacer campaña.

Como consejera electoral en el Distrito 06 del IFE solicité en abril a los representantes de los siete partidos políticos que tienen asiento en dicho Consejo que nos proporcionaran una brevísima descripción curricular –con dos o tres párrafos me conformaba- de sus candidatas y candidato postulados en mi demarcación y algún medio de contacto a fin de darle difusión a estos datos entre ciudadanos que acudieran a nuestras oficinas.

Dicha solicitud no pudo fundamentarse en algún artículo de nuestra ley electoral porque como he dicho, no se contempla esto como obligación ni de los partidos ni de los candidatos ni cuando se registran ni en ningún momento del proceso electoral.

En otras latitudes, personas y organizaciones del Comité Conciudadano de Observación Electoral hicieron un requerimiento similar a los partidos políticos –vía el IFE- pero lo canalizaron como petición de acceso a la información pública. Pretendían obtener un curriculum vitae de los candidatos a las elecciones legislativas federales. Tampoco por esa vía obtuvieron algo pues, nuevamente se les respondió que el IFE no contaba con dicha información ni tenía armas legales para requerirla a los partidos.

Como iniciativa para subsanar este increíble hoyo en las leyes electoral y de transparencia, el mismo IFE dispuso una aplicación basada en Internet en la cual cargó los nombres de todos los candidatos registrados a elecciones federales y les dio acceso a los partidos para que subieran información sobre cada uno de sus candidat@s. La herramienta “¡Candidatos y candidatas: conócelos!” se enlaza desde la página web del IFE (www.ife.gob.mx) pero tiene un resultado pavoroso: sólo 127 de los 6,442 candidatos registrados han subido sus datos. Para Guanajuato, de los 56 candidatos a Diputados federales propietarios por Mayoría Relativa únicamente 11 ha colocado ahí sus datos y de León, donde se elegirán tres diputados federales de entre 12 candidatos, sólo un candidato por cada demarcación ha respondido.

A mi solicitud en el Distrito 6, PRD, PRI y PAN dijeron tener disposición de otorgar la información solicitada pero obviaron su entrega. En la aplicación del IFE para conocer a los candidatos sólo la candidata Norma Nolasco, de la coalición PRD-PT-MC, ha subido sus datos. Del resto, silencio y desdén, quizá una sonrisa irónica, fue lo que obtuve por respuesta durante un mes. A punto de concluir mayo, en la sesión del pasado martes 29, volví a comentar el asunto con los representantes de partidos en el Consejo distrital. El representante del Partido Verde Ecologista explicó que por seguridad no podían facilitar datos de su candidata: “ahorita el país está pasando por un problema muy grave, tenemos más de 60 mil muertos en el país, robos, extorsiones, toda clase de inseguridad, no podemos exponer la los candidatos, pero si quiere personalmente se la puedo presentar”.

En tanto, el representante del Partido Nueva Alianza nos recordó a los consejeros ciudadanos que los candidatos no son todavía servidores públicos y por tanto no estaban obligados a entregar información sobre sus trayectorias o formación profesional y ofreció llevar personalmente a su candidata registrada para que la conociéramos.

Si no fuera porque lo escuché personalmente, no habría dado crédito a las palabras de estos políticos. No es razonable lo dicho por el PVEM pues, como le recordé a su representante, los candidatos eligieron libremente registrarse para la contienda sabiendo que se exponen públicamente para buscar el voto de los ciudadanos y aceptando tácitamente que sus trayectorias públicas o sus propuestas deben ser escrutadas por los votantes. Además, recordé que no se pide de los candidatos ningún dato personal que comprometa su seguridad, no se les inquiere sobre sus domicilios personales, movimientos de sus familiares, sobre sus bienes, cuentas bancarias ni ingresos.

La oferta del representante del PANAL sería agradecible si no fuera porque lleva implícita una broma que ofende. Respondí que pedir los datos de los candidatos a Diputados no era una necesidad personalísima u obsesión mía (de hecho, con excepción de la candidata del PANAL, conozco personalmente a las otras dos candidatas y el candidato registrados en mi Distrito) sino una cuestión elemental de poner a la disposición de los electores información sobre los candidatos que se le presentarán en la boleta del 1 de julio y que buscan antes de esa fecha construir una decisión de voto razonado e informado.

DEJANOS TU COMENTARIO
1456374297.png
1321493145.gif
1381429645.jpg
1321493278.png
1321493200.png