Sara Noemí Mata


Infancia amenazada
14/Mayo/2012

A todos los hinchas del León: a los
vivos, a los idos y a los en formación.

Hace unas semanas, cuando las campañas políticas iban despertando, se difundió en Internet un video muy incómodo y polémico protagonizado por niños. Se recreaban escenas cotidianas de la violencia adulta pero en tamaño infantil.

Los partidos políticos, los opinadores en los medios de comunicación y no pocos ciudadanos mostraron su rechazo a presentar como secuestradores, ladrones y policías corruptos, y sus respectivas víctimas, con rostros de niños y niñas. Antes de que el boom de este video se extinguiera, a fuerza de buscarle cuáles eran los promotores y fines de ese producto comunicacional y de evitarles una incomodidad a nuestros candidatos presidenciales, pensé con decepción: si al menos los niños fueran protagonistas de algo en este país…

A pesar del impacto momentáneo que dicho video ocasionaba, daba la impresión de que no retrataba realmente la problemática de los niños, que no nos hablaba de la violencia menos revulsiva, pero igualmente letal e injusta, de los niños que sufren desnutrición, de los que mueren a corta edad por causas prevenibles, de los que abandonan la escuela antes de tiempo o de los que no saben escribir porque antes deben aprender a trabajar; tampoco había seña de los menores usados en la redes de explotación sexual ni de las madres adolescentes.

Era un artilugio para insistir en la violencia criminal que últimamente parece llenar todo nuestro espacio público, el físico y el de la discusión de ideas de lo común. Los niños no eran protagonistas ni del video ni lo son de casi ninguna propuesta de acción de nuestros políticos, ni siquiera de aquellos que elección tras elección toman a la familia como su bandera de proselitismo electoral.

Por fortuna, en el yermo panorama de la agenda política sobre los niños, se presentó en la semana pasada el informe La infancia cuenta 2011 que consta de un sistema de 80 indicadores organizados en ocho temáticas: demografía, ciudadanía, salud, educación, economía, seguridad, hábitat y calidad legislativa en torno a la infancia.

Este reporte es elaborado desde 2005 por impulso de la Red por los Derechos de la Infancia en México, REDIM, bajo el auspicio de varias fundaciones internacionales. La REDIM, de unas 65 organizaciones-miembro en todo el país, de los cuales dos son guanajuatenses, expresa que su informe tiene los objetivos de proveer a legisladores, administradores y a la ciudadanía en general de los estándares para medir el bienestar de la infancia; enriquecer las discusiones locales, estatales y nacionales sobre los mecanismos para garantizar un futuro mejor a todos los niños y todas las niñas de su país; y monitorear el bienestar de la infancia mediante el uso de datos.

El reporte en verdad es atractivo no únicamente para los que a diario nos dedicamos al data crunch, a masticar cifras con qué comernos la realidad; también puede servir a los que se quieren construir una agenda coherente para hablarles a sus electores o para quienes ocupan defenderse de promesas de ocasión, vengan de candidatos presidenciales o de aspirantes a diputados.

Están allí, ineludibles, los datos de que entre los adolescentes de 15 a 17 años, la tasa de mortalidad por homicidio incrementó de 2.2 a 11 muertes por cada 100 mil habitantes, en menos de cinco años, de 2005 a 2009, y también la tasa de mortandad por suicidio entre el mismo grupo de población que pasó de 6 a 9.4 muertes por cada 100 mil habitantes.

Con información de la calidad y organización con que nos la presenta La infancia cuenta, es relativamente fácil pasar a examen las prioridades presupuestales, legislativas y de gestión de los que nos han gobernado en dicho periodo y de los que ahora nos quieren representar.

En lugar de que un candidato firme ante notario que hará una nueva vía rápida en tal ciudad o tal otro jure por Topogigio que va a dar equis número de becas a niños aplicados, a mí me daría más confianza que uno de ellos me diga qué hará para disminuir que 3 de cada 10 niñas y niños de 0 a 17 años, como hoy ocurre en Guanajuato, en adelante tenga acceso al agua potable de sus viviendas o drenaje conectado a la vía pública, o qué medidas instruirá a qué dependencias para reincorporar a los más de 9 mil niñas y niños de 5 a 11 años que en el año 2010 no asistía a la escuela y a los 165,761 adolescentes de 12 a 17 años en similar condición de abandono escolar.

Bueno, si la cuestión social se les dificulta mucho a nuestros candidatos, al menos que pudieran decirnos cómo llevar a cero el sub registro de nacimientos que en nuestro Estado aún alcanza casi el 10% o cuánto invertir para que la tasa de mortalidad por accidente de tránsito entre los jóvenes de 12 a 17 años se ataque a partir de las 24.6 muertes por cada 100 mil habitantes que se registraron para 2009.

Asumo, pero no me escandaliza menos, que por una particular interpretación que las burocracias han adoptado bajo el concepto de “veda electoral”, el DIF Estatal de Guanajuato eludirá explicar por qué en el 2010 no presentó datos sobre el número de niños y niñas que fueron atendidos por algún caso de maltrato infantil como revela el Informe de REDIM: ¿no los tiene?, ¿los clasificaron como datos personales para no mostrar la realidad?, o de plano ¿ya no atienden dicha problemática porque su visión de atención a la infancia es regalar globos y fiestas cada 30 de abril?

Por último, sería importante que los líderes de las organizaciones guanajuatenses de la REDIM nos completaran la historia, actores y visiones que llevaron a nuestros legisladores locales, varios jugando hoy por otro cargo de elección, a que Guanajuato fuera una de las entidades que más ha tardado en instrumentar una legislación que proteja los derechos de niños, niñas y adolescentes, pues “solo hasta 2011 se creó la ley que obtuvo un puntaje de 2.2 en el índice de medición de calidad de leyes, por debajo de la media nacional, que es de 3.2. Con absoluta responsabilidad podríamos que ellos o ellas no merecen otro voto de confianza, sino uno de repudio.

Los datos contenidos en este artículo pueden consultarse por Año y Estado, en http://www.infanciacuenta.org

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