Sara Noemí Mata


La desconexión funesta: se necesitan otros puentes
05/Marzo/2012
ace una semana presenté en estas páginas, a modo de preguntas y respuestas, lo cambios que me parecen más importantes de la obra que aún se ejecuta del puente peatonal sobre el Malecón del Río, hecho llamar “Puente del amor”, y su conexión con la Prolongación Calzada hasta el Forum Cultural. Expondré ahora una valoración personal sobre el proyecto.

El logro principal, sobre el que ya me he expresado en otros artículos, es el espacio ganado para los peatones, la mejora a sus condiciones de tránsito y la conexión segura que se logrará en un crucero muy riesgoso que representaba el de Malecón con Calzada.

Otro resultado que probablemente no será percibido por el común, pero que a mi ver, representa el inicio de lo que puede ser un programa de mayor alcance, es la construcción de un sistema de riego automatizado para las áreas verdes y arbolado del ensanchado camellón de Prolongación Calzada. La obra consiste en la construcción de una cisterna justo donde empieza la rampa oriente del puente peatonal (frente a los hoteles) y la instalación de tuberías con aspersores a lo largo de la Calzada, hasta el frente del Forum Cultural.

Esta idea es relevante porque ensaya un modo distinto de mantener el riego para las áreas verdes urbanas, aunque en este caso sean minúsculas; el sistema de riego con pipas y mangueras de 5-8 pulgadas muestra sus limitantes de cobertura y su insustentabilidad económica y ambiental por que el consumo de gasolina para mover a las pipas es alto y porque tira más agua de la que entrega y requieren efectivamente las áreas verdes de los camellones, remueve la tierra o destruye otras plantas o arbustos sembrados, debido a la fuerza con que sale el agua de la manguera.

Otros sistemas que la Dirección de Parques y Jardines emplea es el de colocar tomas de agua para riego en plazas de barrios y parques; éste tiene sus complicaciones principales en que hay que colocar mecanismos para que dicha agua sólo sea empleada para el riego público y no se tome para usos particulares en la vía pública, como el lavado de coches o el uso en puestos de comida. Además, supone que hay un jardinero encargado periódicamente de realizar el riego y de estar al pendiente de alguna fuga o desperfecto.

De modo que el riego automatizado puede representar un avance cualitativo sobre todo si se generaliza y se van resolviendo los imprevistos que seguramente presentará. Su uso primario se antoja en los camellones, pero de resultar exitoso podría extenderse a áreas de donación en custodia de colonos que hoy batallan para juntar el costo de una pipa (con todas las consecuencias negativas que ya mencionamos) y para quienes resulta inviable la contratación de una toma particular de agua potable cuando el objetivo es el riego de jardines.

Para que el buen paso siga, se requiere que Parques y Jardines explicite un programa de largo alcance en coordinación estrecha con SAPAL pues lo ideal sería que el riego automatizado de las cisternas urbanas se haga con agua tratada, pero por la ubicación de nuestras plantas de tratamiento esto quizá aún esté lejano.

Otro aspecto positivo que encuentro en la obra de Prolongación Calzada es que la reforestación se está realizando con especies de encino lo que puede darle una vista diferente pues al no llevar cableado los árboles podrán crecer con menos agresiones que a las que los tenemos acostumbrados en las banquetas.

Paso ahora a lo menos grato.

Peatones cotidianos de la avenida y habituales lectores de este espacio me escribieron para relatarme que vivieron las de Caín durante la ejecución de la obra. Yo también pasé por ahí pero creía que mi percepción era aislada: los ingenieros de obra deben ahora estudiar algo de logística y respeto a los derechos de terceros porque lo que tuvimos muestra el desprecio que los contratistas, supervisores de obra y los funcionarios que los contratan, tienen hacia los ciudadanos; no estamos hablando de molestias explicables, que todos entendemos, por tener maquinaria y cuadrillas trabajando a la par de la circulación de autos y personas, sino la negligencia de no prever medidas para reducir el flujo vial, colocar señalética dónde te vas a encontrar zanjas o pilas de materiales, avisar con antelación cuando van a abrir el acceso a su casa o negocio y sobre todo, una previsión elemental para el paso de los peatones en los tramos en que las banquetas de ambos sentidos se trabajaban simultáneamente. Creo que incluso Protección Civil debiera ya intervenir para contener tales atropellos.

Una desconexión de mayor fondo pero que requiere igualmente una atención sensible por parte de nuestro Ayuntamiento, es la desvinculación entre Cabildo-IMPLAN-Obras Públicas-Desarrollo Urbano-Ciudadanía en proyectos urbanos como el presente. El detalle del corazón, que no estuvo en los planes pagados a tres despachos diferentes, nos pone ante uno de esos caprichos o ideas del gobernante en turno que ninguno de sus subalternos, conocedores de la normatividad urbana, se atrevió a detener.

Ilustrador es también que cuando comenzaron las obras en Prolongación Calzada, el regidor priísta Sánchez Castellanos declaró que le sorprendía la reducción de carriles y anunció que pediría una explicación al IMPLAN, del que él es integrante.

Si ni el regidor sabe cómo viene un proyecto, los ciudadanos estamos en peor desamparo informativo que además da pie a difuminar, entre un escritorio y otro, la integralidad que se presume en estas intervenciones urbanas.

Ahí está el asunto del paso seguro de ciclistas. IMPLAN y Obras públicas se escudan en que se trata de “la primera etapa” y por tal motivo, se justifica que la obra actual no contemple la ciclovía, al tiempo que están estudiando si la pueden señalizar provisionalmente desde ahora. El hecho de no exponer una proyecto con sus respectivas “etapas” simplemente muestra que la “solución integral” no es tomada como tal, sino que Obras Públicas, o por sobre ésta, el Alcalde de modo personal, decide qué hacer y meter en los planos base de los contratos, simplemente por que lo gustó verlo en otro lugar del mundo o le urge gritar a los cuatro vientos que “es cursi”. No son sólo los 15 ó 75 mil pesos que pudo costar la instalación del corazón, sino el revestimiento de pórfido -uno de los más caros para exteriores- en las banquetas laterales que tendrá que ser removido cuando la siguiente etapa haga subterránea la instalación eléctrica.

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