Sara Noemí Mata


(In) competencia electoral y sociedad
09/Enero/2012

En alguna reunión social que abundan en estos días escuché lo que parece ser el ánimo más extendido entre los ciudadanos ordinarios pero en algún momento interesados en las cuestiones públicas. Decía una amiga que tenía vencida su credencial para votar y aunque ya comenzaba a tener problemas para identificarse eficazmente, ella dejaría pasar la fecha del 15 de enero para tramitar su renovación pues no pensaba votar. No hay ningún pre-candidato que entusiasme, ningún signo en el actuar de los partidos políticos que nos hable de una oferta diferente a la de otras citas electorales o que responda a las preocupaciones más reiteradas que tenemos los de a pie, comentaba.

La apreciación me parece, a la vez, extrema y difícil de rebatir, incluso a pesar de que este 1 de julio, los guanajuatenses tendremos seis elecciones que realizar y aunque una contienda federal o local nos parezca previsible o sin interés, otra puede resultar más atractiva o competitiva. En realidad, fuera de los políticos que se visualizan en un cargo distinto, las legiones partidistas que buscan el reacomodo y un puñado de periodistas encauzados por obligación en el frenetismo de la agenda electoral, no muchos ciudadanos se sienten llamados por el proceso electoral que ha comenzado. De entre éstos quisiera llamar la atención sobre los que atendieron la convocatoria a integrar los Consejos electorales Local y Distritales del IFE, (los del IEEG se aprueban en este mes) que fueron instalados a medidos de diciembre y ya están metidos en la organización de las elecciones.Destaca en la integración de los Consejos distritales del IFE en Guanajuato el equilibrio de participación por género, pocas veces visto en cualquier ámbito del ejercicio público en nuestro país, y ni se diga en nuestro Estado. En los 14 Consejos Distritales del IFE, que se integran por seis ciudadanos propietarios y seis suplentes (además de los representantes partidistas y funcionarios permanentes del IFE), prácticamente se garantizó la paridad de hombres y mujeres, y en algunos, incluso, se superó a favor de la participación femenina. Interesante además, que del total de 84 personas con nombramientos como propietarios, 49 corresponden a mujeres y 35 a hombres.

Este rasgo que se imprimió a la selección de los integrantes de los Consejos distritales es positivo y hay que acreditárselo al Consejo Local, del que forman parte Verónica Cruz, Beatriz Solomon, Luis Miguel Rionda, Arturo Mora, Luis Fernando Macías y Germán Estrada. No es que piense que el sólo hecho de nombrar mujeres en cargos de responsabilidad y liderazgo cambia las cosas o garantiza resultados mejores de un proyecto o tarea, pero me resulta alentador lo que relato pues veo que se desinstalan unos argumentos muy socorridos para marginar a las mujeres de ciertos nombramientos, como el que en dichas convocatorias no se proponen suficientes mujeres, que éstas no tiene perfil adecuado o que llegado el momento, “ellas no le quieren entrar”. Además, he constatado el nivel, perfil profesional y trayectoria de trabajo en organismos sociales de las compañeras y compañeros nombrados en los Consejos distritales del IFE y la combinación es realmente prometedora.

Además del género, si algo destaca en la integración de los Consejos del IFE es la mezcla de experiencia en procesos electorales con algo de novatez en ellos, las capacidades para el análisis jurídico con la organización ingenieril y con las competencias comunicativas indispensables en todo proceso político, así como la atestiguada trayectoria en otros esfuerzos ciudadanos que también democratizan a nuestra sociedad, más allá de las elecciones. Creo que quienes acudimos y aceptamos el reto de integrar los Consejos del IFE, que en los medios de comunicación recibe críticas fundadas y no, admitimos tomar parte en un proceso de gran complejidad, en lo político y en lo organizacional, cuyos dictados y negociaciones esenciales se dan en el ámbito nacional pero en el que el trabajo a nivel distrital puede aportar a una confianza ciudadana en las elecciones o a concluir que nuestra democracia es un cascarón oneroso de bases endebles. Estimo que los consejeros electorales hemos conocido desde distintas plataformas y experiencias lo que ha costado socialmente construir una institución como el IFE; sin ser ciegos de las limitaciones que el árbitro electoral puede otorgar a la constitución de una real y eficaz representatividad política, deseamos colaborarle en lo que hoy se le pide para avanzar en su edificación, pero también tenemos claro que la democracia no sólo se cocina durante las elecciones. Hace unos meses me sentía sumida, como muchos, en el desánimo sobre el proceso electoral; como tantos, me preguntaba qué hacer con el enfadoso análisis de la realidad política. Creo que como ciudadanos tenemos dos opciones: una es abandonar el ámbito político-electoral, dedicarnos “a lo nuestro”: nuestra familia, trabajo, amistades y de vez en cuando, desahogarnos “echando madres” del gobierno que tenemos. Otra opción es asumir el limitado papel que nos han dejado en el reparto de esta obra, llenarlo a plenitud de compromiso, discusión pública y deliberación honrada sin sesgo partidista.

Como en otros proyectos en que las leyes dicen estar hechas para los ciudadanos y la realidad se empeña en lo contrario, opté por lo segundo. La alternativa pide sacudirnos los repetitivos mensajes mediáticos que dan a un candidato o partido político como seguro ganador o los que insisten en que los partidos y candidatos son iguales entre sí en todo tiempo y lugar, e incluso a los que ya no encuentran sentido ni siquiera a invalidar su voto. Con todo lo imperfectas que fueron diseñadas las campañas electorales en la última reforma legal, con lo exagerado que es el financiamiento partidista y electoral en nuestro país y las dificultades que históricamente hemos tenido para lograr una representatividad política verdadera, plural y eficiente, considero que la competencia en las próximas elecciones está por aflorar y a lo que no debemos renunciar ni acallar los ciudadanos es a la necesidad de expresar nuestro pensamiento político antes del voto, en el voto y después del voto. Sin lo primero no hay elecciones, pero sin lo segundo, simplemente, no hay sociedad.

Integrantes ciudadanos propietarios de los Consejos Distritales del IFE, en León:

Distrito 03: Laura Estela Cacho Ruiz, José de Jesús Villanueva Vela, Hilda del Consuelo González Arteaga, Mercedes Martínez Mixtega, Ciro Nájera Contreras y Ma. Eugenia Saavedra Rodríguez.
Distrito 05: María Guadalupe Fernández Aguilera, Margarita Mora Cantoral, Ana Wendy Muñoz Gómez, Rosa María Reyes Nicasio, Rosendo Arroniz Martínez y José Alfredo Anguiano Cortés.

Distrito 06: Ana Luisa del Rocío González Aguirre, Sara Noemí Mata Lucio, José Antonio Alvear García, Ma. Concepción Rangel Vázquez, Gustavo Ferrer Muñoz y Héctor Alfredo Araiza Acevedo.

DEJANOS TU COMENTARIO
1456374297.png
1321493145.gif
1381429645.jpg
1321493278.png
1321493200.png