Sara Noemí Mata


Observatorio de seguridad y violencia
19/Diciembre/2011

Acaba ser dado a conocer que el Municipio de León, a través del Observatorio Ciudadano, OCL, implementará un proyecto más de la cartera de programas preventivos del SUBSEMUN, el fondo federal por el que los municipios pueden obtener considerables recursos económicos en materia de seguridad pública.

El Observatorio de Seguridad, más que la creación de una institucionalidad nueva, consiste en la aplicación de una batería de 103 indicadores que no se circunscriben a los típicos de “incidencia delictiva” sino que intentan abarcar la complejidad y multidimensionalidad de la violencia. Debido a lo anterior, los indicadores en esta metodología se organizan en tres tipos: de generación, manifestación y atención a la violencia.

Entre los primeros, los de generación de la violencia, se encuentran datos sobre pobreza, marginación, derechohabiencia de servicios de salud, migración, desocupación, nivel escolar, adicciones, entre otros. Los indicadores de manifestación de la violencia están relacionados con las causas de mortalidad, suicidios, violaciones, robos y, en general, la incidencia de diversos delitos. Finalmente los indicadores de atención pretenden captar los recursos institucionales y de organización social que de manera preventiva o paliativa atienden la violencia, tales como la infraestructura educativa, deportiva y de recreación, los centros de atención de adicciones, los refugios para víctimas o las agencias y ministerios públicos que atienden las denuncias delictivas.

El Observatorio de Seguridad de León cuenta aproximadamente con 800 mil pesos provenientes del SUBSEMUN; otro aspecto interesante de su metodología es que contempla para su trabajo y análisis el manejo de bases estadísticas públicas de instituciones como INEGI, CONEVAL o CONAPO, a la vez que precisa de construir o adecuar el levantamiento de datos que diversas instancias públicas, como las procuradurías o policías, y privadas como los grupos de Alcohólicos Anónimos o la Cruz Roja, para, finalmente, incorporar un paquete de indicadores basados en la percepción de los ciudadanos sobre la violencia, levantada a través de encuestas.

Es necesario resaltar que no es una metodología desarrollada localmente sino suministrada por alguna de las únicas dos universidades públicas a quienes el SUBSEMUN reconoce para tal proyecto, lo que quiere decir que aspira a convertirse en un referente comparativo de los fenómenos de violencia en otras ciudades, sin importar su tamaño o problemática delictiva específica, pues prácticamente todos los indicadores se calculan como tasas en relación a una proporción de población dada.

El proyecto tiene un fuerte componente de expresión territorial de los indicadores. En el lenguaje de los investigadores, se habla de georreferenciar la información a fin de que se puedan apreciar y analizar con precisión distintas zonas al interior de una ciudad que pueden vivir problemáticas muy distintas que requieran también diferenciadas estrategias de atención.

El proyecto que comento tiene algunas complicaciones para llegar a buen puerto; apunto tres que son las que me parecen más críticas:

Tiempo: aunque se trata de un proyecto con recurso del presupuesto 2011, la solicitud y gestión de su elaboración al OCL por parte del Municipio ocurrió hasta el último trimestre del año con lo que prácticamente se llevó a “tiempos extras” de las prórrogas legales presupuestarias, por lo que el Observatorio de Seguridad se construirá en los primeros tres meses de 2012.

Disponibilidad de datos “sensibles”: Tradicionalmente las procuradurías y policías de los tres órdenes de gobierno son reacios a entregar información detallada, sistematizada y aterrizada –nunca más útil la acepción de este vocablo- sobre su materia de trabajo (la incidencia delictiva) a tal grado de que ni instituciones legalmente reconocidas como el Instituto de Planeación conoce las estadísticas de seguridad ni nadie más que los despachos particulares del Secretario de Seguridad y, tal vez, el del Director de la Policía, se les permite su manejo y análisis.

Disponibilidad de personal técnico: los profesionistas para construir información estadística y de la realidad socio-organizativa con expresión territorial, básicamente trabajan para el gobierno o despachos de consultoría, pero no en asociaciones civiles y al servicio de la evaluación independiente de las políticas públicas en general, y de seguridad pública en lo particular.

Conscientes de lo anterior, vale tener esperanza en el nuevo proyecto que el OCL ha tomado principalmente por dos causas:

Primera: El OCL se ha comprometido, y para ello logró la anuencia del Municipio, a poner a la disposición del público la información que logre recabar y construir para los 103 indicadores. La cuestión es elemental al tratarse de trabajos que se realizan con recursos del erario público pero que, a menudo, ni siquiera otras instituciones dedicadas a construir información sobre nuestro municipio, como el IMPLAN, garantizan con eficacia.

Otra repercusión, esperemos positiva, es que si algunos o muchos de los indicadores no pueden elaborarse debido a la negativa de instituciones públicas a proporcionar información al nivel o detalle con que se requiere, el OCL estará obligado a exponerlo públicamente y trascender la queja conformista que hasta el día de hoy se escucha entre muchos funcionarios y ciudadanos en relación a que “esos datos no se los sueltan a nadie” porque se basa en el supuesto falaz de que “no es seguro proporcionar y analizar información sobre seguridad”.

Segunda: Descreo de las expectativas en tono superlativo con que suelen lanzarse proyectos gubernamentales, pero el Observatorio que nos ocupa aportará un instrumento de articulación de otras iniciativas de prevención de la violencia que ya están en curso.

En la lógica del SUBSEMUN, los proyectos de prevención tienen una prelación en que lo primero que debiera tener un municipio es un Diagnóstico y un Plan Municipal de Seguridad y atención a la violencia, ambos con posibilidad de financiamiento del fondo federal; luego deben plantearse proyectos como el Observatorio que permitiría evaluar las acciones que se deriven de los primeros. Hasta donde conozco, nuestro León no tiene ni lo uno ni lo otro y empezará con el Observatorio al tiempo que ha contratado con otras instituciones, civiles y de gobierno, como el Instituto Municipal de la Mujer, proyectos de prevención de la violencia con grupos específicos de población. Necesitamos construir información aterrizada para abordar la problemática de la seguridad y las violencias, de la que todos, las policías incluidas, estamos aprendiendo.

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