Sara Noemí Mata


El mercado y el Estado en la basura
24/Octubre/2011

Hace una semana expuse en este espacio cinco supuestos –parcialmente verdaderos o definitivamente equivocados- sobre los que se implementó el Centro único de acopio de materiales reciclables por parte del Municipio y las implicaciones de gobierno erróneas o desastrosas que se han seguido de ellas.

La necesidad de corregir está a la vista. Entre las soluciones que se han expuesto públicamente están la propuesta de los regidores del PRI que quiere volver a la no regulación, a que los acopiadores pongan precio a los diferentes productos reciclables y que los pepenadores lleven los desechos a quienes mejor se los paguen y por otro lado, está la propuesta del PVEM y su único edil, que sugiere dar marcha atrás y replantear el proyecto de modo que se “atienda el tema social de los pepenadores y se generen más ingresos para la administración municipal”. De los integrantes panistas del Cabildo no tenemos noticia ni idea alguna.

También se han leído en medios de comunicación las intervenciones de asociaciones de acopiadores que buscan seguir en el negocio básicamente como hasta ahora pero con los permisos de uso de suelo que les alejen sanciones o posibilidad de clausura.

Visto así el panorama está claro que el campo de soluciones de la gestión de los desechos urbanos se seguirá moviendo entre los partidarios de que el mercado se autorregule y los que estiman que se requiere una intervención del Estado, entendido como el Municipio a través de la paramunicipal Sistema Integral de Aseo Público, SIAP. Los primeros creen que la libre competencia proporcionará medios de sobrevivencia a multitud de familias de pepenadores y organizará el negocio en los otros estratos de la cadena de transformación de desechos; para ellos la labor del gobierno local se debe limitar a garantizar que los lugares de acopio funcionen sin causar molestias a terceros. Los segundos ven que el eslabón más débil de la cadena, los pepenadores, no lograrán condiciones de vida digna si no hay una acción del gobierno pero sobre ello encuentran imperativo que el Municipio gane con la basura.

Mi opinión sobre el tema se sitúa más con los segundos que con los primeros, aunque con varios matices que voy a argumentar.

Creo que es legítimo que el Estado, entendido como la colectividad más inmediata que nos representa, es decir, el Municipio, obtenga recursos de un bien –los desechos- que tiene a su cargo recolectar y disponer para garantizar la salud personal y ambiental de la ciudad y sus habitantes. Pero no debiera ser éste el leitmotiv u objetivo central sobre el que se instrumenta una política de gestión de los desechos.

Expertos en el tema de los desechos y auténticos activistas ambientales lograron que nuestra ley en la materia estableciera como fin último la reducción de desechos y la minimización de los impactos al suelo, aire, agua y al paisaje que como sociedad generamos con la basura.

Hasta el día de hoy, León es una de las ciudades menos destacadas en cuanto a separación de desechos, en buena medida porque no sabemos cuánto es lo que se separa y porque no ha habido ningún programa consistente de separación desde la fuente, que son los hogares y los lugares públicos. Para subsanar lo primero el Municipio intentó controlar al menos los materiales recuperados en sus propias rutas de recolección con el Centro único Lyrba y para lo segundo, durante años nos ha dorado la píldora con programas como el “miércoles de basura que no es basura” o los centros de acopio en estacionamientos de centros comerciales que son mantenidos por el municipio pero rentabilizados por el concesionario del relleno.

El libre mercado de los pepenadores y acopiadores no va a contribuir al fin primordial de la gestión de los desechos porque los primeros podrían abandonar su actividad el día que tuvieran una opción laboral o lucrativa mejor –lo cual no es muy difícil- y los segundos porque fijan el precio sólo a los residuos que tienen una más inmediata posibilidad de transformación y reuso y soslayan el resto. Pongamos por ejemplo el caso de los envases de tetrapack: son perfectamente reciclables pero requieren más tecnología e investigación para su manejo e incluso un trabajo de negociación con los grandes productores de este tipo de empaque para arrancar su recuperación y reuso. De otros materiales se necesitan trabajos técnicos y legales en la normalización que los rige de modo que sea viable su reciclaje. Todo ello es imposible si no contamos con sistemas de gestión de residuos rectorados por el Municipio, porque hay materiales que necesitan precio y otros, que lo tienen muy alto, podrían incluso subsidiar la recuperación de los primeros o costear campañas de difusión y educación eficaces para que la separación se haga desde los hogares.

El liberalismo de los que piden volver a como estaba funcionando el sistema de recuperación de desechos es, en esencia, un esquema en que el bien particular se pone por encima del bien común, el bien particular es el de los pepenadores, acopiadores y transformadores de la basura mientras que el bien común es hacer una racional y exhaustiva separación de desechos, reuso de los mismos y minimización de los impactos de la misma.

Todo esto obliga a preguntarnos si al Sistema Integral de Aseo Público se le dotó de la estructura institucional y el liderazgos adecuados para gestionar los desechos en la ciudad. No es sólo que su director sea un político con ansias de ir a otro puesto, sino que está por verse si los integrantes de su Consejo Directivo tienen una visión integral de los residuos urbanos y qué tanto podrán concertar con otros actores que ya están aquí, como el Consejo Consultivo Ambiental y los centros de innovación de universidades privadas a los que se han otorgados millonarios recursos públicos y tendrían, en este caso, la primera oportunidad de canalizar sus talentos a las áreas de administración, tecnología de materiales, organización social, educación ciudadana, difusión ecológica y varias temáticas que convergen en la basura.

DEJANOS TU COMENTARIO
1456374297.png
1321493145.gif
1381429645.jpg
1321493278.png
1321493200.png