Sara Noemí Mata


Rodadas: juntos pero no revueltos
01/Agosto/2011
Cuando era reportera no me gustaba procesar aclaraciones de personas aludidas en las notas que me tocaba redactar. Creo que ésa es una posición que siempre ha incomodado a los periodistas: lo de aceptar que uno ha puesto un dato erróneo, una cifra incorrecta o una interpretación que no cuadra.

Ahora que mis colaboraciones periodísticas se hacen desde una trinchera “ciudadana” y de que los años y los hijos le regalan a uno la posibilidad de malviajarse menos por cosas que siempre ocurren, me veo obligada a hacer una aclaración a una parte de mi artículo de la semana pasada.

Paradojas de la vida, me siento muy contenta de hacer las precisiones siguientes porque mi error publicado me permitió conocer más sobre las rodadas nocturnas, asomarme a la juventud y energía de sus impulsores y alimentar la certeza de que cada día, muchos ciudadanos toman la iniciativa y a varios les sale muy bien.

Unos de ellos son los organizadores de la Rodada Nocturna: Ponte las ruedas/Saca la bici, que cada miércoles salen del Arco de la Calzada a recorrer las calles de la ciudad y promover el uso seguro de este medio de transporte.

La aclaración principal es que yo sostuve que “Se trata de una iniciativa conjunta de un grupo de ciudadanos ciclistas y la Dirección de Medio Ambiente del Municipio”, cuando en realidad estamos ante una propuesta y organización que se ha mantenido ciudadana desde sus comienzos, en septiembre del año pasado.

La historia comenzó cuando un puñado de ciclistas aficionados –¡eran ocho ese día!- se propuso celebrar el Día Mundial Sin Auto, el 22 de septiembre, con un paseo en bici por la ciudad. Pensaban que la convocatoria quedaría en una experiencia conmemorativa pero lo positivo de la cita y la necesidad de que no quedara en un solo día, los impulsó a darle continuidad.

Los chavos persistieron: desde el desempleo de algunos o los tiempos muertos de sus tareas profesionales o escolares otros, se repartieron tareas: hacer las rutas, crear las cuentas en redes sociales para difundir la Rodada y dotarse de unas reglas y dinámicas de organización para los miércoles y la preparación de un staff de seguridad. Hoy, además de esos ocho que hacen la planeación de las rodadas unas veinte personas les colaboran en hacer bloqueos de calles, dar avisos al contingente o esperar a los más rezagados.

Las celebraciones por el Día sin Auto les hicieron coincidir en espacios y esfuerzos con la autoridad municipal, pero los jóvenes defienden su autonomía porque han visto cómo los esfuerzos gubernamentales de promoción de la bicicleta sufren de vaivenes políticos y ellos apuestan a algo más permanente y más efectivo en términos de dinamizar voluntades ciudadanas.

El deslinde lo hacen también por una necesidad elemental de señalar que ellos no reciben ningún recurso público por organizar la Rodada y que los derroteros del crecimiento de su movimiento pro-bici será marcado por los mismos organizadores, participantes y donantes que se unan.

Se previenen así a que si un día el Municipio ya no quiere apoyarles con las bicis en préstamo, con los chalecos antireflejantes o con el patrullaje de seguridad para cruzar calles muy transitadas, el proyecto podrá seguir con sus propios recursos e ideas.

Son las ideas las que tienen un fermento más acelerado desde estos ambientes a que si se plantearan desde una oficina de gobierno. Por ejemplo, el movimiento de Ponte las ruedas/Saca la bici ha diversificado sus experiencias basadas en la bicicleta al organizar para el Día de Muertos, dos rodadas con disfraz alusivo y la colocación de dos altares conmemorativos a los ciclistas caídos, es decir atropellados en nuestra ciudad como una forma de concientizar sobre lo mucho que nos falta en León por garantizar la seguridad a los ciclistas.

También me contaron de un Bici-Cinema que organizaron a finales de marzo; consistió en salir a un recorrido como el de los miércoles y hacer parada larga en una plaza pública, para el caso fueron los muros blancos del Jardín de San Juan de Dios, justamente para exhibir y disfrutar una película al aire libre.

Por ahora los organizadores se concentran en incrementar los fondos del movimiento: con base en donativos, han realizado rifas de artículos para motivar la participación en las rodadas y ya pudieron comprar un megáfono para dirigir mejor al grupo que desfila cada miércoles. También quisieran contar con chalecos antirreflejantes propios y, por supuesto, lograr una difusión masiva de la Rodada a través de anuncios espectaculares o mensajes de impacto a públicos clave.

Los escucho platicar, en persona y por el Facebook, y me emociona la combinación de expectativas altas y humildad en sus planteamientos. “Creemos que un grupo de ciudadanos puede tomar decisiones propias y después de todo, no estamos haciendo algo absolutamente nuevo: en todo el mundo están pasando este tipo de movimientos, en muchas ciudades hay grupos como nosotros. Seguimos animosos con hacer crecer esta iniciativa ciudadana para beneficio de nuestra ciudad y con una clara visión estratégica de futuro que va mucho más allá de intereses políticos partidistas que fijan sus objetivos durante sus administraciones”, me dice Erick mientras su novia y su tarea ciudadana autoasumida lo esperan.

Suerte y nos vemos en la siguiente Rodada.
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