Sara Noemí Mata


El triunfo de los técnics puede ser a derrota de la ciudad
22/Noviembre/2010
De otorgarse como se pide, el aumento que solicitan para este año los transportistas de León es el más alto que ha habido en este servicio público desde que entró en operación el SIT, en 2003.

Según información vertida en los medios de comunicación, los empresarios concesionarios solicitan que la tarifa general con Pagobús pase de 5.30 pesos que se pagan hoy a 6.80 y que la tarifa preferencial suba de 2.50 a 4 pesos, lo cual representan un 28% y un 60% de aumento respectivamente.

Si públicamente los transportistas no han solicitado ningún aumento para el pasajero que paga en efectivo es porque asumen que aún cuando esa tarifa bajara de los 7 pesos actuales a los 6.80 que se piden para el pago general con tarjeta, el problema de cobrar en moneda fraccionaria hace que en los hechos el cobro se estacione en los 7 pesos actuales.

Comentaba en la colaboración de la semana anterior, que es poco útil analizar los aumentos por tipo de tarifa pues nuestro sistema aplica el llamado “subsidio cruzado”, en que el usuario de tarifa general subsidia al de tarifa preferencial.

De este modo, podemos hacer el ejercicio de analizar cuánto ha aumentado en promedio el costo del pasaje en León. Veamos la tabla anexa (abajo).

El análisis podría ser más fino si contempláramos la proporción de usuarios de cada tipo de tarifa y, a reserva de tener más datos, descubriríamos que los porcentajes son mayores pues los aumentos más elevados se dan en el tipo de usuario mayoritario que es el general en efectivo, seguido por el que paga con tarjeta.

La determinación de la tarifa del transporte público en León pretende hacerse mediante un mecanismo técnico y ésa es probablemente su principal debilidad, pues aunque es necesario analizar su estructura de costos y garantizar un porcentaje de ganancia hasta ahora no toma en cuenta otros aspectos de una política integral de movilidad cotidiana.

Afirmo esto porque el aumento al pasaje no considera por ejemplo, el aumento en la participación del transporte público frente al número de viajes totales que se realizan en la ciudad; el costo para el usuario -en dinero y en tiempo- que pueda hacer los viajes en transporte público más competitivos (por rápidos, seguros y accesibles) frente a los viajes en transporte privado, o la masa poblacional que con un ingreso precario y frente a un precio cada vez más alto, omite algunos traslados o de plano deja de transportarse.

La movilidad cotidiana en transporte público en todo el mundo está descendiendo y es momento de ver con qué particularidades ocurre en nuestra ciudad.

Es asombroso el desdén con que los dueños y las autoridades que rigen el transporte local miran a los usuarios en el momento clave de estudiar la tarifa. Hace años se nos decía que la existencia del “hombre-camión” era el principal obstáculo para brindar un transporte público de calidad y accesible por su precio. Ahora que existen empresas constituidas con el modelo que la autoridad propuso tenemos sí un sistema modernizado y más amigable con el ambiente pero que es sordo a las exigencias de tiempos de traslado de sus usuarios, la percepción sobre otros aspectos del servicio y la competitividad del transporte público frente a la opción del auto particular.

Quienes hemos tenido oportunidad de usar el sistema análogo a las orugas en el DF, llamado Metrobús, nos preguntamos por qué un sistema con una red más larga (56 kilómetros de Metrobús en el DF frente a los 30 que hay en León), con más buses (226 unidades frente a las 55 orugas en aquí) y casi el doble de pasajeros, es más barato que aquí (5 pesos en el DF frente a los 5.30 pesos nuestros).

Hay cuatro pistas para respondernos: en el DF también hay empresas transportistas dueñas de las unidades, fideicomisos de aportación y reparto de recursos, pero la diferencia es que en la capital, la autoridad es la que planea, controla y administra el sistema mientras aquí la autoridad municipal leonesa planeó el sistema con la información de los mismos transportistas no indagando las necesidades reales de los leoneses y ha cedido el control y administración a las empresas transportistas.

Una segunda explicación es que en el DF la tarifa subsidiada no cubre a los estudiantes aunque exenta a los menores de 5 años, a los adultos de más de 70 y a los discapacitados, sin duda serán una proporción menor de la población que en León paga tarifa preferencial.

La tercera es que Metrobús puso desde su entrada en vigor el pago exclusivo con tarjeta mientras que en León no se ha logrado -o querido- eliminar el pago en efectivo y se sostienen taquilleros en cada una de las estaciones.

Finalmente está el enfoque hacia el usuario que Metrobús ha priorizado y que no se observa en nuestro sistema Optibús. Para ejemplificar, Metrobús ha buscado la conectividad con otros sistemas de transporte (Metro, RTP) acercando los transbordos aunque no los solvente con una tarifa integrada mientras que en León no se propician transbordos en los múltiples cruces de las rutas sino que se restringen a los puntos en que las líneas troncales se encuentran. Hoy, con la tecnología de pagobus ya es posible que uno pudiera conectar entre rutas sin tener que llegar a las estaciones troncales dando por ejemplo un lapso de tiempo para abordar otro bus sin pagar nueva cuota. Además, el Metrobús realiza encuestas y estadísticas para probar la reducción de los tiempos de traslado de sus usuarios mientras que en León se desprecia las quejas de los pasajeros que han doblado o triplicado sus tiempos de llegar al trabajo o volver a casa; se nos llama simplemente a aceptar los aumentos de tarifa y las ineficiencias del sistema Optibús como una realidad irreversible, cuando no lo es.
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