Sara Noemí Mata


Asomarse a los Consejos
02/Noviembre/2010
¿Es idóneo convertir una deportiva popular en un centro deportivo de alto rendimiento? ¿Cómo se debe pactar la exclusividad de distribución de bebidas de una marca en centros de recreación?

¿Cómo organizar la distribución del agua en zonas rurales del municipio? ¿Quién y cuánto debe ganar con la organización de eventos masivos como el Festival del Globo en los espacios públicos? ¿Cómo ocupar los grandes baldíos de la ciudad que siguen empujando con casas y edificios el desarrollo urbano hacia la periferia? Cada semana, en unos espacios reducidos, a menudo olvidados y minimizados, se plantean debates de todo nivel de importancia, pero que acumulados dibujan gran parte de la cotidianidad de los leoneses.

Los debates no siempre se resuelven: quedan inconclusos porque se está frente a marcos legales complejos, porque no se cuenta con información suficiente, porque se mira la propia limitación decisoria frente al poder mayor de las autoridades electas en el Municipio, el Estado o la Federación.

Se trata de los Consejos Ciudadanos;los llamo así por tener un genérico para esos espacios de participación que lo mismo dirigen patronatos, consultan dependencias o son la máxima autoridad de entidades paramunicipales. En León hay más de veinte que aglutinan la participación de unos 200 ciudadanos con trayectorias personales diversas y también con disímbolos intereses y estilos de involucrarse en los asuntos públicos.

Desde hace algunos meses he tenido la oportunidad de asistir a sus sesiones públicas como observadora ciudadana integrante de un Proyecto de Monitoreo de la asociación civil Propuesta Cívica, cuyos resultados pueden consultarse en www.propuestacivicagto.org.mx. Es una labor estimulante porque una ve a distintas escalas las problemáticas que se exponen en las pláticas con los vecinos, de lo que se queja la gente en las calles o en las opiniones publicadas en los medios.

Es interesante ver a algunos consejeros ciudadanos que expresan el compromiso con las organizaciones que representan; otros abogan por sus proyectos particulares y varios más, nunca toman la palabra.

Las limitaciones en los perfiles de los ciudadanos provocan que haya preguntas que no se hacen como ¿es válido cobrar, como lo aprobó el Consejo del IMUVI, los planes parciales a los residentes rurales cuando en la ciudad este "servicio legal" no se ha cobrado nunca? ¿Debe una institución de asistencia social como el DIF dedicarse a construir casas en la periferia? ¿Por qué los conflictos sociales entorno a la Presa el Zapotillo nunca se abordan en las sesiones de SAPAL y sólo se habla de cuestiones técnicas y financieras? Observar consistentemente a los Consejos Ciudadanos muestra sus restricciones legales y operativas.

Un ejemplo: mientras el Consejo de Administración del IMUVI dedicó al menos cuatro meses a analizar y cuando se disponía a ejecutar los planes para introducir obras en las 20 colonias de origen irregular más pobladas del municipio en menos de una semana pasó a reconocer que el recurso con el que contaba (80 millones de pesos) había sido reasignado por el alcalde a la obra de un puente vial.

El campo de los Consejos Ciudadanos está lleno de asuntos del interés de los leoneses de pie, por eso no se entiende que ellos mismos no busquen estar más a la mano de los habitantes comunes; o que el Ayuntamiento y la administración municipal no se empeñe en abrirlos al escrutinio y participación del público.

De entrada, se necesitan acciones simples y sin costo como el hecho de que las fechas de sus reuniones se fijen y difundan con antelación; que los temas de su agenda sean comprehensivos y públicos; que sus actas de sesión se cuelguen prontamente en los portales de transparencia y que sus consejeros ciudadanos tengan un canal de contacto directo a los leoneses, no exclusivamente a través de las instituciones como ocurre hasta hoy.

Para que los Consejos ciudadanos se conviertan en un verdadero motor de democratización de nuestra sociedad se requieren otros cambios como una revisión reglamentaria integral que debiera ocupar a este Ayuntamiento aunque los nombramientos de su periodo ya han pasado y acciones de largo aliento como una capacitación a los ciudadanos que honorariamente participan en ellos, pues la buena fe y la voluntad de aportar no son suficientes para tener una incidencia en la gestión de lo público, de lo que nos afecta e interesa.

Pero ante todo, se requiere poner en circulación los debates y cuestiones que pasan al interior de los Consejos; que éstos los saquen de las mesas mensuales en que los confinan, que los difundan a otras organizaciones, que se visibilicen sus posiciones y que pongan a otros ciudadanos a opinar sobre ellos.

Propuesta Cívica ha abierto una ventana para mirar a los Consejos; ahora necesitamos gente que se asome.
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