Sara Noemí Mata


Los aposentos de San Juan de Dios pueden desaparecer
11/Octubre/2010
El Centro de Bienestar Femenil, conocido como “los aposentos, en el Barrio de San Juan de Dios, está condenado a desaparecer como centro de residencia para mujeres solas.

Desde hace cinco años, el DIF municipal, entidad encargada de su administración, no admite nuevas residentes a este lugar. Actualmente sólo 28 de los 107 departamentos que comprende el Centro de Bienestar Femenil (CBF), están ocupados.

El DIF Municipal ha decidido que los aposentos deben vaciarse para convertir el lugar en un centro gerontológico donde se dé atención a adultos mayores durante el día. Aunque no hay ningún acuerdo del Consejo Directivo, máximo órgano de decisión del DIF, desde la pasada administración se ha puesto en marcha la decisión, a través de presionar a las residentes para que vayan a vivir con sus familiares o sean admitidas en asilos y de negar sistemáticamente, pero sin fundamento legal, el acceso a nuevas residentes.

Paralelamente el DIF Municipal busca hacerse con la propiedad del lugar, pues hasta hoy, al no contar con escrituras, no puede aplicar los recursos con los que se construiría el centro gerontológico.

Entrevistada al respecto, la directora del DIF Municipal, Ana María Esquivel, afirmó que las políticas de atención a adultos mayores que rigen al DIF en los niveles nacional y estatal no marcan que deban tenerse residencias para adultos mayores, sino centros de atención gerontológica de día; además de que los aposentos son el centro con más gastos operativos que tiene el DIF en León y que éstos son insostenibles.

Muchos vecinos y amigos de las residentes del CBF estamos en desacuerdo con esta decisión del DIF Municipal porque el Centro fue concebido y funcionó durante décadas como un centro de residencia digna y segura para mujeres solas, en situación de abandono o desamparo, que a partir de contar con una vivienda cómoda y acogedora pudieran lograr su desarrollo integral. La necesidad de contar con un centro de esta naturaleza no ha desaparecido o sido superada en nuestra sociedad leonesa, pues existen mujeres solas que aun contando con familiares, éstos se encuentran lejanos física o afectivamente, tienen problemas de convivencia o simplemente no pueden vivir con ellas ni rentar un departamento o casa a precios comerciales.

El envejecimiento natural de algunas residentes y la atención más compleja que ello supone es una excusa de funcionarios del DIF para sostener que los aposentos generan muchos gastos y son insostenibles para la administración pública.

Es claro que los aposentos no deben funcionar como asilo o centro gerontológico pues los pequeños departamentos y jardines que constituyen el entorno del Centro están hechos para que las mujeres vivan, salgan a sus trabajos y actividades y al regresar a su residencia tengan una vida comunitaria y compañía de la que carecen en sus familias. Un asilo requiere instalaciones y personal con el que no cuenta el CBF y convertir a éste en un centro gerontológico supondría derruir los pequeños departamentos para construir algo nuevo, con la consecuencia de desperdiciar la infraestructura de atención social con que ya se cuenta.

Las mujeres que han vivido en los aposentos no llegan allí con la idea de quedarse para siempre o de únicamente rentar un lugar a un precio bajo. Están allí mientras sostienen a algún familiar que vive en otro pueblo o comunidad, mientras concluyen algún estudio técnico o consiguen un empleo mejor remunerado, mientras su familia resuelve algún conflicto y puede volver a reunirse a vivir juntos o mientras forman una nueva familia. Además, están y gustan de vivir allí porque los aposentos les ofrecen una habitación en un entorno agradable y seguro, con amplios y frondosos jardines donde completar su descanso, con una plaza pública y servicios religiosos y comerciales a la mano y, sobre todo, porque el lugar posibilita la convivencia con otras mujeres y vecinos para alivianar su condición de soledad o abandono.

La decisión de desaparecer los aposentos ejecutada “a la sorda” por el DIF, puede revertirse pues no ha sido tomada por el Consejo Directivo del organismo, ni sancionada por el Ayuntamiento de León.

Durante décadas, cientos de mujeres han vivido allí. El Centro siempre ha tenido un enfoque de atención hacia las mujeres solas pero con autonomía, no hacia albergar a adultos mayores con edades y padecimientos avanzados. No hay razón para que el DIF municipal desconozca esta realidad o decida modificar el sentido con que fue fundado y ha funcionado este Centro desde 1958.
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