Sara Noemí Mata


Ecos de un 4 de marzo
10/Marzo/2014

Cuatro días antes del 8 de marzo sucedió en Guanajuato lo que a mi opinión es una buena forma de transitar por ese día que originalmente era para recordar los déficits en la situación de igualdad de las mujeres frente a los hombres y que últimamente ha terminado en fiesta con flores y chocolates a los “seres más maravillosos de la tierra” -dicen unos-, que viene a ser las mujeres.

El 4 de marzo se presentó en el Teatro Principal de la ciudad capital, el extenso documental “Las Libres: la historia después de….”, que retrata el caso de las siete mujeres que fueron encarceladas en penales guanajuatenses y sentenciadas por homicidio en razón de parentesco siendo que habían sufrido abortos espontáneos. La complicada lucha por documentar y litigar sus casos que enderezó la asociación civil de feministas guanajuatenses Las Libres, se ve reconstruida en sus detalles, tanto de tipo investigativo y legal, como emotivo y de fundamentos teóricos y éticos que han movido a sus integrantes para no desmayar en su lucha.

En torno a esta historia, que tuvo dos ramificaciones en el caso de mujeres también castigadas injustamente en el estado de Guerrero, el documental presenta los trabajos de organizaciones y opiniones de especialistas de Estados Unidos y Argentina, donde ¡oh, descubrimiento! también se verifican episodios brutales de castigo a la libre decisión de las mujeres de continuar con un embarazo, incluso en casos de violación.

Este relato encadenado de lo que creíamos era una serie de casos aislados signados por el conservadurismo político del partido gobernante en nuestro Estado, pasa a ser el primer logro del documental: mostrar que la igualdad de las mujeres y el respeto a la libertad de decidir sobre su cuerpo no está ganado en modo absoluto en ningún lugar y que los retrocesos legislativos, culturales y de discurso en los ámbitos públicos y privados acechan a todos los niveles de la estructura social.

También muestra con nitidez cómo la lucha contra la criminalización de las mujeres por aborto tiene conexiones directas, a menudo poco explicitadas o incluso soslayadas, con la búsqueda de otros derechos de las mujeres, como el de la participación política igualitaria, el derecho a la salud sexual o la búsqueda de ingresos y condiciones equitativas entre mujeres y hombres en los ámbitos laborales.

Pese a los estrujantes testimonios que el documental recoge, la presentación de la película ante un teatro lleno y con la presencia de cuatro de las protagonistas (Susana Dueñas, Adriana Manzanares, Yolanda Martínez y Ana Rosa Padrón), de los abogados y estudiantes del CIDE que participaron en su defensa, así como de las feministas que creyeron en ellas y no soltaron sus almas hasta ponerlas en libertad, convirtió la tarde en ocasión para la fiesta por lo logrado y también en alimento de la esperanza.

Reconforta saber que en medio de las realidades difíciles para las mujeres en tantos ámbitos y latitudes, además de Las Libres, hay otras mujeres como Debbie Billings que desde un remoto pueblo de Carolina del Sur en los Estados Unidos, invirtió sus ahorros en pagar gastos para filmar una película, contactó al cineasta colombiano, avecindado también en Estados Unidos, Gustavo Montaña y éste a otros dos cineastas argentinos y empezaron a filmar.

Tres meses de grabaciones, una veintena de testimonios lo mismo de víctimas, de defensoras, de teóricas del feminismo o de periodistas que han reportado las historias, amalgaman en algo que a pesar de doloroso, construye.

De hecho, lo que las organizaciones promotoras de “Las Libres: la historia después de…” buscan con esta película no es siquiera registrar su éxito innegable de enfrentamiento con el poder en este caso, sino darles a las personas que sólo han oído de las mujeres que salieron libres y o de las que no se han enterado de cómo se revirtió esta injusticia, elementos para no juzgar a las mujeres que sufren abortos y reflexionar cuánto machismo y aniquilamiento humano hay alrededor de las voces que piden castigarlas.

Este documental se lanza ahora al circuito de los concursos de cine a la par que busca su presentación entre grupos y organizaciones civiles, que puedan amplificar su recepción a públicos más amplios, lo mismo en Estados Unidos y en Argentina. En nuestro país, ya se organizan presentaciones en ciudades como León y el Distrito Federal. En breve, la película también podría estar montada en la web.

Cualquier organización civil o grupo de interesados, puede contactar a Verónica Cruz, directora de Las Libres para proponer una presentación que abone a eso que los entusiastas del 8 de marzo repiten: que conmemorar el Día Internacional de la Mujer no debiera ceñirse a un día del año, sino que puede “celebrarse” los otros 364 días. Aquí hay una forma de hacerlo. ¿Quién se apunta?
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