Sara Noemí Mata


Dos pasitos pa´delante y uno pa´trás
23/Septiembre/2013

Según está previsto, mañana martes se aprobará en la sesión de Ayuntamiento, programada para la 1.30 de la tarde, dos iniciativas muy relevantes para la ciudad. La primera consiste en modificar el Reglamento interior de la administración pública para crear una dirección de área adscrita a Desarrollo Urbano, llamada “Dirección de la Ciudad Histórica” y la segunda consiste en crear un nuevo Consejo consultivo para la Protección y promoción del patrimonio histórico del municipio.

Ambas iniciativas fueron presentadas por la Alcaldesa en sesión del cabildo del 5 de septiembre pasado y tramitadas en la sesión de comisiones unidas de Gobierno y de Desarrollo urbano, celebrada el martes 17 de septiembre. Debido a que la publicación de las fechas de reunión de comisiones en el portal Web del municipio sigue presentando omisiones y retrasos considerables, no me fue posible asistir a la cita en que se discutió este tema; pero siguiendo sin pausas ni repeticiones la sesión diferida–¿quién carambas le quita esta función a los videos de las sesiones oficiales en la página Web del municipio?- y los documentos de propuesta que giró la alcaldesa y que sufrieron algunas observaciones de los ediles elaboro un primer análisis.

La primera iniciativa se veía venir porque desde hace varios meses, Desarrollo urbano puso a operar a Celina Padilla, como “directora del Centro Histórico” (ver mi colaboración del 19 de agosto) lo que anunciaba que habría que modificar la estructura de la dependencia para darle legalidad a sus actuaciones. En este sentido, la nueva Dirección de la Ciudad Histórica será la quinta dirección de área con que cuenta DU, después de las direcciones de Control del desarrollo, de Fraccionamientos, de Estructura urbana y de Contacto y servicio a la ciudadanía.

A esta área se le asignan once facultades que ameritan un análisis particular; por ahora baste destacar que las de mayor impacto consisten en que los usos de las plazas públicas se autorizarán solamente en esta ventanilla, que se nombra un encargado municipal del registro de bienes muebles e inmuebles del patrimonio histórico y se le obliga a emitir visto bueno sobre obras públicas a desarrollarse en el centro histórico. Empero, no se le da autoridad, ni a nivel de visto bueno, para trámites de usos de suelo sino sólo facultad para “crear y mantener actualizado el padrón de usos del suelo del Centro Histórico”, ni tampoco posición de liderazgo o autoridad única en la gestión integral del territorio, porque toda la conceptualización del área gira sobre lo que llaman, en genérico, “patrimonio histórico” sin mirar la dinámica de la vivienda o la movilidad en el centro o la problemática de sus residentes o visitantes.

El segundo artículo que se propone crear en esta reforma reglamentaria consiste en delimitar el área sobre la que tendrá injerencia la Dirección de la Ciudad Histórica que se divide en cuatro zonas: Centro y los barrios Arriba, Coecillo y San Miguel; una fracción del Barrio de San Juan de Dios se incluye en la Zona centro, y el Barrio de Santiago simplemente no aparece.

Aunque se trata de una delimitación para normar la actuación de un área administrativa tiene implícita una idea de lo que abarca eso que llamamos Centro histórico y, en mi opinión, presenta recortes asombrosos e inexplicables –que los regidores no se detuvieron siquiera a revisar- si se pretende una gestión integral o que logre desplegar resultados para la ciudad completa, como el hecho de no abarcar la avenida Miguel Alemán o tener una concepción tan limitada de lo que comprenden los “barrios históricos”.

Si bien el perímetro de la Ciudad Histórica lanzada desde esta nueva normativa demanda un análisis más detallado me enfoco ahora en la segunda iniciativa, la creación de un nuevo consejo ciudadano. Se llamará Consejo Consultivo para la Protección y Promoción del Patrimonio Histórico del Municipio de León, Guanajuato, y se le asigna el elevado objetivo de “promover acciones coordinadas entre la sociedad y el gobierno municipal en favor del patrimonio histórico de nuestra ciudad”.

Revisando su diseño normativo, considero que este consejo consultivo no aporta innovación o mecanismos de eficaz participación de los actores más involucrados o necesarios en el centro histórico. Lo integrarían 15 miembros de los cuales 9 serían ciudadanos, pero a diferencia de casi todos los organismos de su especie, no hay ni indicación aproximada de dónde deberían provenir los integrantes, qué perfil tendrían que cubrir o por cuáles mecanismos podrían integrarse como consejeros. Se recurre a la escueta, y a estas alturas antidemocrática -por la forma como han procedido los alcaldes pasados y la en turno- frase de que “los consejeros ciudadanos serán designados por el Ayuntamiento, en base a la propuesta que presente el Presidente Municipal”.

Otro problema con este Consejo es que, nuevamente, no indica cuál es su ámbito territorial de influencia o trabajo. Si bien, contempla en su exposición de motivos y transitorios, eliminar la existencia de comités previos, como el Comité del Centro Histórico (de 2008-Vicente Guerrero) y el Comité de la Plaza Expiatorio (de 2010-Ricardo Sheffield) vuelve a omitir una delimitación elemental de “centro o ciudad histórica” dejándolo abierto a una actuación en todo el municipio.

El problema no es menor, por una parte, la creación de la Dirección de la Ciudad Histórica, explicada párrafos antes, sí se hace sobre un territorio delimitado de cuatro zonas, pero a este nuevo consejo consultivo, claramente vinculado con la nueva dependencia tanto porque su titular debe integrarse a él como por el manejo vertebrador de concepto “patrimonio histórico” que comparten, simplemente se le deja en el limbo territorial de si podrá, deberá o se le antojará ocuparse de los vestigios prehispánicos en El Potrero o Nuevo Valle de Moreno o de las fincas coloniales en las manzanas céntricas de la Ciudad Histórica, o de los leoneses que viven turística calle Madero, o todo lo anterior, o nada de lo mencionado.

Además de la llamativa integración de lo directores de Economía y de Turismo, pero no de IMUVI o IMPLAN, lo que me parece más preocupante es que no dice ni una línea sobre el otro organismo creado y no instalado hasta ahora, llamado Patronato de la Ciudad Histórica, que también cuenta con un consejo ciudadano, éste de carácter directivo, porque en su diseño se contempló que recibiera recursos públicos. Aglutinar comités o consejos actuantes de un territorio común me parece una buena idea, pero como estrategia se viene abajo con la indefinición sobre el Patronato. ¿A qué actores se pedirá estar en el consejo “de las propuestas-sin dinero” y a cuáles en el consejo del “patronato-con recursos públicos”? ¿para qué crear un autoridad del Centro histórico en la administración central (Desarrollo urbano) y dejar una autoridad de similar territorio en la administración descentralizada (Patronato de la ciudad histórica)? Ojalá nuestros regidores nos ofrezcan una respuesta antes de su voto, el martes.

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