Sara Noemí Mata


Centros históricos y metrópoli
19/Agosto/2013

En memoria de Emilio Duhau, científico social.

Como en otras grandes problemáticas del desarrollo urbano leonés, uno de los temas sobre los que las administraciones panistas aplicaron una política de indefinición, fue la normatividad e instancias de gestión del centro histórico de la ciudad.

Si bien el alcalde Sheffield desplegó un programa para repintar las fachadas de un buen número de fincas sobre la calle Madero y sus antecesores se ufanaron de iniciativas como la ruta del peatón o el corredor turístico Poliforum-centro histórico, quizá lo único perdurable en esa materia fue la creación de dos plazas públicas (la Expiatorio y la plazoleta Catedral) y el cambio de pavimentos sobre Madero y sobre algunas calles del Barrio Arriba.

Del resto, han dejado que el tiempo y el libre juego del mercado inmobiliario se encarguen de destruir, perder, abandonar o casi hacer inviables numerosos edificios, calles históricas, tejidos barriales o lugares significativos.

Una muestra de ese olvido es que en los sucesivos planes urbanos que ha instrumentado el IMPLAN, aunque se proyectan estrategias sobre la ,ciudad compacta o la redensificación que frene la expansión periférica, en ningún instrumento se ha delimitado el Centro o los barrios históricos como áreas especiales de actuación de estas estrategias y cuando ha habido planes específicos sobre alguna de éstas zonas como el Plan del centro histórico, se parte de delimitaciones poco argumentadas y condenadas a la inoperancia. Un ejemplo de lo anterior es que al definir como el Centro a las 24 manzanas fundacionales2. Otras instancias municipales que tendrían injerencia en las áreas históricas como el IMUVI o Desarrollo Urbano han conservado ese sello de la ignorancia o indefinición pues nunca ha habido un programa especial para entender y promover la vivienda y los habitantes en áreas históricas o Desarrollo Urbano da el mismo tratamiento a los permisos y supervisión de usos de suelo y construcciones en áreas que debieran tener alguna protección o promoción para su conservación.

Del transporte público, el otro gran interventor en la calidad de vida y conservación de los centros históricos, ni hablar. Si en algún tiempo incorporó en los diagnósticos la necesidad de descongestionar u ordenar la movilidad –de los urbanos y del resto de autos- en las calles antiguas, eso ya ni aparece en los discursos y las partes por donde las orugas penetran el Centro histórico, en especial la Miguel Alemán, son una muestra de las peores intervenciones urbanas: insegura, caótica, horripilante.

Una segunda muestra de ese ámbito amorfo y conflictivo que ha sido el Centro histórico de León para nuestras autoridades municipales es la cantidad de instancias de gestión o consejos ciudadanos que se han creado legalmente y dejado en el limbo institucional y presupuestario, por años.

Al “Comité del Centro histórico” creado por Vicente Guerrero el 28 agosto de 2008 como “organismo permanente, de gestión y promoción, en materia comercial, de servicios, turismo y de cultura, de la zona central de esta ciudad”, siguió en pocos meses, el 26 de febrero de 2009, la creación del Consejo Directivo del Patronato Ciudad Histórica, definido como “organismo público descentralizado que tenga por objeto realizar las acciones correspondientes para la preservación, conservación, protección, restauración y recuperación del patrimonio artístico, arquitectónico, arqueológico, escultórico, histórico, pictórico y antropológico del Municipio; así como generar las mejores condiciones para la promoción, fortalecimiento, identificación y catalogación del patrimonio cultural Municipal”.

Sin mover un dedo por instalar, ni determinación para desaparecer, los organismos sobre el Centro histórico que su antecesor le había llegado, el alcalde Sheffield tuvo la idea o cedió a la presión de crear un

Comité de la Plaza Expiatorio aprobado el 5 de octubre del 2012, definido de modo idéntico al Comité del Centro histórico como un organismo permanente, de gestión y promoción, en materia comercial, de servicios, turismo y de cultura, de la zona de la Plaza Expiatorio de esta ciudad, pero aparentemente el Ayuntamiento que presidía tampoco hizo los nombramientos respectivos.

Amén de las limitaciones que saltan en la sola definición de cada instancia como, en el primer caso, centrarse en la cuestión comercial y de turismo que innegablemente el Centro vive y, en el segundo, el enfatizar la conservación del patrimonio cultural, ignorando en ambos la cuestión poblacional y de dinámica habitacional y de movilidad que el centro y los barrios históricos comportan, el gran problema de ambos esfuerzos es que carecen de una mínima definición de las calles o áreas sobre el que los organismos tendrían influencia o facultades y, de hecho, podría decirse que convergen en el mismo territorio y fines.

Con la actual administración no sé si las cosas podrán mejorar. El cabildo de mayoría priísta-ecologista hizo el 30 de mayo pasado, el nombramiento de integrantes del Comité Plaza Expiatorio, teniendo entre sus miembros al empresario Roberto Plascencia Saldaña, importante propietario entorno a esa manzana, pero aún es una interrogante si derogarán, reestructurarán o dejarán como están los organismos creados anteriormente.

Por otro lado, el director de Desarrollo Urbano ha hecho el nombramiento de un puesto clave: ,la Dirección del Centro Histórico. El cargo ha recaído en Celina Padilla, una joven licenciada en administración de empresas con master en gestión cultural; sin embargo, su nombramiento está en otro limbo legal (éste más cercano a lo irregular) pues el reglamento de la administración pública municipal que regula la estructura orgánica de cada dependencia y reparte facultades a cada dirección y área no ha sido reformado para darle cabida a la oficina que ya dirige; desde ese lugar, cualquier iniciativa o hasta oficio que gire la nueva directora simplemente carece de cualquier validez legal o impacto operativo.

Me entrevisté con ella en días pasados y me remarcó que su plaza (una dirección de área) y las de su equipo (unas 4 ó 5) no son de nueva creación sino que se están captando de otras áreas de la dependencia y que su función, como se la han explicado, será básicamente fungir de coordinadora con enlaces de las dependencias Obras públicas, IMPLAN, Economía, Turismo, Movilidad, Instituto Cultural, Seguridad Pública, Tránsito, Medio ambiente, SIAP y Verificación normativa.

Por lo demás, las indefiniciones persisten: que sí van a nombrar al Consejo Directivo del Patronato de la Ciudad Histórica pero no saben cuándo, que ) están estudiando qué hacer con los otros Comités creados (incluso con el ya nombrado de la Plaza Expiatorio) y que ella, como todos en León, no sabe hasta dónde abarca o se comprende eso que llamamos Centro Histórico, o si su novel dirección englobará a los barrios históricos o sólo a las calles que ciertos reglamentos como el de imagen urbana protegen o por donde queremos que los turistas circulen.

En medio de este complicado paisaje, una buena noticia es que este viernes 23 de agosto, a las 6 de la tarde, en el Patio de la Casa de la Cultura de León, el Observatorio Urbano de León presenta a un conferencista magistral, de los principales especialistas en materia de centros históricos de Latinoamérica, Fernando Carrión. El tema de su intervención es por demás sugerente: El rol de los centros históricos en las metrópolis emergentes.

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