Sara Noemí Mata


Entre Azul y buenas noches
08/Julio/2013
Cuando una se pone a mirar a este país, desde dentro o desde fuera, llega el punto en que se debe preguntar ¿cuál es el principal problema de México? Hay quienes piensan que es la desigualdad social y económica; otros que la falta de democracia. Para mí el principal problema es la corrupción. Por temporadas matizo mi diagnóstico y concluyo que es la impunidad en todos los órdenes, el principal lastre de nuestro desarrollo. Y hay otros días, como hoy, que no puedo sino rendirme a la verdad de que es la simulación lo que nos tiene en el hoyo y cada día hunde otro poco a nuestra democracia y nuestras posibilidades de mejora del bienestar material.
Esta semana tenemos el caso de la sustitución de consejeros del DIF municipal. A una semana de la renuncia de la presidenta del DIF, Maricela Emilse Etcheverry, la presidenta municipal Bárbara Botello propuso al Ayuntamiento sustituirla con su hermano Tomás. Ver para creer.
¿Qué simulación hay en este asunto? Se simula que hubo una consulta a la sociedad a la que está obligada la alcaldesa para proponer integrantes ciudadanos a los consejos. Se simula que hay un cambio en el proceso político de integrar a los consejos municipales. En realidad la alcaldesa tuvo una idea que bien se le pudo ocurrir al líder opositor, Alfredo Ling y opera como de hecho actuaron los panistas en las últimas décadas para designar este tipo de cargos.
Simula también que el cargo de consejeros es para ciudadanos que van a hacer una contribución independiente, crítica o informada en las entidades paramunicipales, pues la alcaldesa no buscó a un ciudadano o ciudadana apta para ese liderazgo sino que se refugió en la idea de que es más confiable un pariente que cualquier otra persona. No estoy afirmando que el señor Tomás Botello no tenga capacidad para integrarse al Consejo Directivo del DIF, o a cualquier otro, sino simplemente que llega ahí por ser hermano de la alcaldesa y no por ninguna cualidad propia que le convirtiera en mejor opción frente a otros propuestos.
Se simula que se deja en las integrantes del Consejo en autonomía para elegir de entre ellas quien ocupará la presidencia de dicho órgano colegiado, pero antes de que eso ocurra, la alcaldesa dice a los periódicos que su hermano será el sustituto de “Azul” Etcheverry.
El problema con esta simulación es que se repite y valida que otras aparezcan hasta que empiezan a detonar corrupciones y luego impunidades, porque todos somos tan amigos y parientes, que no hay medios eficaces para prevenir o castigar lo mal hecho.
Ocho meses bastaron para verificar cómo la validación edilicia al nombramiento de Maricela Emilse “Azul” Etcheverry y su equipo de consejeras, a unas horas de apenas haberse instalado el actual Ayuntamiento, fue tan tradicional y antidemocrática que no produjo mas que desaseo administrativo e institucional al interior del DIF del que ya se hace cargo la Contraloría municipal. Pese a ello, los regidores no dudan en repetir la receta, incluso los panistas, en voz de la inefable Martha Hernández, dice que le “dan el voto de confianza” a este nuevo nombramiento. No, regidora Hernández: no está dando un voto de confianza, sino un voto de corresponsabilidad a lo que minutos después Usted misma dirá que es un atropello al Consejo porque “no le dan su lugar” en los despidos y contrataciones de personal, de los cuales, en su dicho, ni siquiera les informan.
Otra realidad -¿simulada?- está en las Actas de este Consejo Directivo. En ellas se perfila el desgarriate interno con que aparentemente se recibió la administración del DIF y la ligereza y mayor despiporre con que la administración de la dupla “Azul” Etcheverry-Gabriela Ruenes, en calidad de directora general, respondieron. Habiendo tomado posesión el 11 de octubre, el 23 del mismo mes, las nuevas capitanas del DIF detectan que “el Sistema DIF presenta un retraso generalizado en la situación programática”, es decir, en el cumplimiento de los programas anuales por lo que a dos meses del cierre de año solicitan y aprueban por unanimidad contratar 20 nuevas plazas “para lograr equilibrar el retraso mencionado”. El detalle es que el anexo de plazas contratadas lo mismo autoriza emplear dos escoltas con sueldo de 8,800 pesos (un mes después el detalle de plazas ya dará cuenta de 3 escoltas y las funcionarias han dicho que estos empleados hacían de mensajeros o choferes, ¡otra simulación!) que un auxiliar de servicios generales a quien pagarle exactamente igual -19 mil pesos- que un coordinador de desarrollo institucional e integrar de inmediato a la nómina a un Director de relaciones públicas y un coordinador administrativo y pagarles al mes 26 mil pesos a cada uno.
Me dirán que desgarriate y despiporre no son términos muy precisos para definir lo que pasaba adentro del organismo en los tiempos de “Azul”. No hay mejores palabras para retratarla en los rasgos que le imprimió a su gestión. De las 11 sesiones celebradas entre octubre de 2012 y mayo de 2013, teniendo el DIF uno de los mayores padrones de oficinas y centros, el Consejo sólo celebró 4 juntas en instalaciones propias; el resto las hicieron entre el Club Britania, el Tec de Monterrey y algún hotel de la ciudad, y eso que desde diciembre aprobaron pagar una renta de 30 mil pesos (¿mensuales? ¿anuales? ¡Quién sabe, el Acta omite ese detalle!) para mudar las oficinas generales del DIF a una casona de la calle Madero.
Las Actas de estas sesiones son joyas de la malhechura y carencia elemental de capacidad para reflejar un trabajo razonable y eficaz al interior del organismo. ¿Ejemplos? Aquí van: En la sesión ordinaria de enero, la “Dirección de obtención de fondos y bajada de recursos”, creada meses antes, comunica el otorgamiento de 2.5 millones de pesos por parte del Ayuntamiento para ejercer en 2013. ¿Y? ¿crearon una Dirección para gestionar fondos con quien es la entidad municipal de la que depende y que de ordinario otorga subsidio para la manutención del DIF?
En el mes siguiente, febrero, se presenta al Consejo la "situación actual del estado en que se encuentra el parque vehicular por lo que llegan al ACUERDO: que la dirección administrativa presente un informe para tomar las decisiones acertadas" y en esa misma sesión “sobre las propuestas de instituciones bancarias para manejo de las cuentas corrientes del DIF” toman “acuerdo por mayoría de votos tomar la decisión que más convenga al Sistema respecto a que se dé un mejor aprovechamiento de las cuentas corrientes".
En el DIF, en un mismo mes (Diciembre de 2012) presentaron dos modificaciones presupuestales (¡la octava y novena!) para rematar la décima del ejercicio 2012, en enero de 2013 (¡!!) y ya para abril de 2013, llevaban 3 modificaciones al presupuesto de este año. Las reorganizaciones de plazas no se quedan atrás: en Noviembre de 2012 aprueban nuevos organigramas de todas las áreas pero en meses siguientes (marzo y mayo) vuelven a reestructurar tanto coordinaciones básicas del DIF como la de Servicios asistenciales y la Coordinación administrativa y de nueva creación, como la Dirección de relaciones públicas.
Se me acaban las líneas para seguir reseñando pifias. Me quedo con la última: determinó el Ayuntamiento dar de baja a la Tesorera del Consejo del DIF  Marigel Leyva por haber acumulado 3 faltas consecutivas al Consejo. Simula el Cabildo cumplimiento exacto de la reglamentación municipal, pues hasta mayo, las consejeras María Juana Alvarado, Alexandra Flores Alcocer y Javier Martínez Montes de Oca acumularon, respectivamente 4, 5 y 7 inasistencias (6 consecutivas de Martínez) y los ediles ni color se dieron. Quizá será porque las regidoras integrantes de este Consejo, la panista Martha Hernández y la priísta María Esther Zúñiga faltaron 4 y 5 ocasiones, respectivamente…. Pero bueno, a ellas no les aplica esta normativa. 
 
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