Arturo Mora Alva


Desconfianza
15/Diciembre/2014
El país pasa por unos de los momentos más críticos de su historia reciente. Sin duda los procesos que han desatado los hechos de Tlataya, Ayotzinapa y la “casa blanca”, han abierto una posibilidad para exigir el gobierno y a todo el aparato de estado, una serie de respuestas institucionales, en el marco de la ley, respuestas que tienen que dar los tres poderes que conforman el Estado Mexicano.
La realidad mexicana en relación a la impunidad, a la corrupción, a la ineficacia, al tráfico de influencias y los compromisos con consorcios empresariales, como lo es el Grupo Higa,  -ahora emerge y se exhibe  desde los Estados Unidos la relación de esta empresa con el Secretario de Hacienda Luis Videgaray- muestra un conjunto de fracturas en la estructura del Estado Mexicano tiene.
Es un hecho que en otros países el valor de la honestidad de los gobernantes se pone como garante de la acción y actividad de las y los funcionarios públicos. Los casos de escándalo similares como lo han sido en España, Brasil, Inglaterra o los propios Estados Unidos han implicado dimisiones y hasta cárcel, sin embargo en México eso no sucede y al parecer no sucederá ni con la nueva Fiscalía de República. Ahora se procesa en Estados Unidos al extesorero del exgobernador  Humberto Moreira, Javier Villareal, al cual se le han encontrado cuentas por más 8.8 millones de dólares e irán apareciendo más nombres sin duda. Esta el caso del exgobernador Arturo Montiel que sigue en la impunidad, entre muchos otros casos más, desde el presidente municipal de San Blas, Nayarit”, Hilario Ramírez Villanueva, alias “Layín”, que declaró “que sí robo, pero poquito” en durante su administración,  fue premiado como el “Alcalde del año 2014″, galardón que entrega la Global Quality Foundation.
El gobierno federal ha tomado malas decisiones en el manejo de la actual crisis política por la que atraviesa. Hay voces que claman transparencia y honestidad. El periodista Jorge Ramos entrevistó recientemente  al expresidente Bill Clinton y en relación al tema de la “casa blanca” de Peña Nieto, Clinton le recomendó a Peña Nieto transparentar el caso, para que se pueda seguir gobernado. Muchas voces siguen exigiendo la verdad, para valorar el poder volver a confiar en el gobierno.
El Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía en México, ya apuntaba la crisis de credibilidad en las instituciones del estado y en muchos de los actores sociales, que influyen e intervienen en la vida política de México. La información que arrojó este estudio,  no fue leída de forma seria y autocrítica, y muestra en estos momentos dos cosas,  la falta de oficio y la carencia de una agenda política bien planificada o confirma la soberbia de la clase política, que no quiere ver, escuchar y entender lo que pasa en la realidad.
Hace unos días GEA-ISA presentó su cuarta encuesta nacional de opinión ciudadana que se puede consultar en  http://www.isa.org.mx/y en la cual se muestra que están el gobierno y las instituciones del estado en una real  debacle, con la valoración más baja de la figura presidencial, del liderazgo del gobierno, a la vez de mostrar que hay un descrédito muy alto con relación a las instituciones del estado y  que hay un desvalorización y perdida de la confianza en las instituciones y en la política, que mal que bien se tenía.
Así, la encuesta de GEA-ISA “México: Política, Sociedad y Cambio: escenarios”, nos indica que sólo el 7% de los mexicanos cree en los partidos políticos, el 12% le cree al Presidente de la República y sólo el 19% cree que éste tiene capacidad para gobernar, el 9% cree en la televisoras, la confianza en la policía es apenas del 10% y la confianza en las fuerzas armadas es sólo del 30%, cuando hace tres meses era de 48%, la confianza en la universidades cayó al 22%. El dato más preocupante sin duda, que los propios analistas de GEA-ISA han hecho notar, es sobre la intensión de ir a votar en las elecciones de junio de 2015, y el resultado es que sólo el 30% expresó que iría votar y que visto de otro modo implicaría un abstencionismo del 70%, de mantenerse estás percepciones que ahora se registran esto sería un gran problema para el modelo democrático que se ha ido construyendo.
La brecha cada vez más amplia entre ciudadanos,-hombres y mujeres-, con el gobierno, sus instituciones y con la política misma, es una señal de alarma, es un semáforo rojo. Sin embargo la estrategia seguida por el gobierno apunta a la negación, a la omisión, a la actitud de “aquí no pasa nada”, a la apuesta por el olvido, a los trámites en la burocracia, a las iniciativas de ley que sólo son maquillaje, al cuidado cosmético de la figura presidencial, a las declaraciones mediáticas sin sustento y evidencia, a la arrogancia y a la soberbia.
Los partidos políticos, en conjunto están cada vez más alejados del pueblo, de sus necesidades, de sus intereses, de sus problemas. Tienen un reto social e histórico ineludible y es hacer que la política sea un tema de interés público, tendrán la oportunidad de integrar a su oferta política en la contienda electoral, planes, propuestas y programas para revertir el estado de cosas y transformar positivamente al gobierno. Habrá que ver si tiene el sentido común y la sensibilidad para entender la realidad. El Presidente José Mujica de Uruguay en la Cumbre Iberoamericana celebrada en el Puerto de Veracruz, la semana pasada, en su discurso invitó a los políticos a vivir como el pueblo. Ojalá puedan pensar en acciones de este calibre y talante los partidos políticos y empezar a dignificar la función política con ello trabajo de las y los servidores públicos, y entender que si ganan puestos en la contienda electoral, ganan responsabilidad social y no sólo poder. Apenas hace unos días el Senado de la Republica recibió a los padres de los normalistas desaparecidos, después de 45 de los hechos de Iguala. Algo no funciona en la clase política.
La exigencia y reclamo de justicia se multiplican en el mundo. La acción de Adán Cortés, joven mexicano,  en la ceremonia de la entrega del Premio Nobel de la Paz a Malala Yousafzai es una clara muestra y que junto con otras acciones de protesta, han puesto al gobierno de Peña Nieto en el foco de atención a nivel internacional.
La desconfianza está presente en la vida social y política en estos momentos para millones de mexicanos y mexicanas. La oportunidad histórica que los jóvenes han tomado junto con cientos de miles de padres y madres, de trabajadores, de víctimas de la violencia, es una posibilidad para mejor el país, para exigir transparencia y rendición de cuentas a nuestros gobernantes en todos los niveles, en los ayuntamientos, en los estados, habrá que pedir resultados y transparencia secretarias de gobierno, federal, estatal y municipal, exigir resultados y evaluación de los programas sociales, transparencia y rendición de cuentas en las obras públicas, en los contratos, en las licitaciones y en las asignaciones directas que los gobiernos hacen para contratar bienes y servicios.
La desconfianza se vence, con la verdad y con la honestidad, esta última no como una declaración sino con hechos, con datos, con documentos. El periodista Jorge Ramos le preguntó en 2009 a Enrique Peña Nieto si era millonario, cuando éste era el gobernador del Estado de México, - tres veces le pregunto lo mismo-, la respuesta fue que “no soy millonario”. En 2014 el presidente Peña Nieto tiene 45 millones de pesos como patrimonio, según su propia declaración de bienes que dio a conocer apenas hace unas semanas. Por algo hay desconfianza.
 
 
 
 
 
 
 
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