Arturo Mora Alva


Fin de Año 2014
29/Diciembre/2014
A toda la clase política le urge que el año 2014 termine. Que la última hoja del calendario se desprenda para dar paso al 2015, seguramente con la doble ilusión de que los problemas sociales que han puesto  en evidencia ante el  pueblo, como son la ineficacia del aparato de Estado, la corrupción del gobierno, del tráfico de influencias de políticos y gobernantes, del poder del crimen organizado, de los conflictos de intereses disfrazados y negados por parte de los servidores públicos, junto con la impunidad escandalosa y grosera, se resuelvan o desaparezcan el primer día del nuevo año.
Tal vez la cultura calendárica que nos heredaron los mayas, los aztecas, los olmecas y chichimecas entre muchos otros grupos prehispánicos sigue como atavismo cultural en nuestra sangre y en el corazón, esperando el nuevo ciclo de la cuenta larga y la cuenta corta, genere un nuevo sol, mitología que sirve como oportunidad para refrendar la esperanza de que las cosas ya no pueden seguir tan mal, y que no podemos permitir que se instale la desidia, la indiferencia, la apatía, la desesperanza, el desconsuelo o el simple valemadrismo en la vida cotidiana, en donde pareciera que somos todos y todas las víctimas de una violencia y ultraje estructural que no quiere admitir reclamos, demandas, marchas, protestas, exigencias, peticiones o quejas. De ahí las posiciones y posturas del gobierno y de las y los legisladores federales y estatales que quieren desde el poder controlar en lugar de resolver, de trabajar, o sencillamente de hacer su trabajo para que cumpla la ley.
Este año que termina, visto desde otra óptica, es el anuncio del cambio social que estamos demandado desde hace mucho tiempo, es el inicio de otro largo proceso de ajuste social, en donde las y los ciudadanos podamos recuperar nuestros derechos y vamos por la exigencia cabal de nuestra dignidad y de nuestros derechos social, políticos y humanos. 
La capacidad mostrada por las y los jóvenes universitarios, la fuerza moral de cientos de padres y madres que siguen buscando a sus hijos e hijas desaparecidas, la lucha que no abandonan las madres y padres de la guardería ABC de Hermosillo, son mínimas muestras del poder de la convicción por lograr justicia, por exigir gobiernos honestos, por pedir un sistema de seguridad pública que realmente cuide a las personas y a sus bienes, en donde se respete la integralidad de los derechos humanos de todos y todas.
Es un año electoral el 2015. Estarán a prueba, sin duda, los partidos políticos en la elección de las y los diputados a nivel federal y en 17 estados estarán contendiendo por diversos cargos de elección popular. En Baja California Sur, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Sonara se elegirá Gobernador y en Jalisco, Estado de México, Morelos, Tabasco, Yucatán, Chiapas, Distrito Federal y Guanajuato, habrá elecciones de diputados locales y ayuntamientos o jefes delegaciones en el caso del DF, pero habrá que decir que también estará a prueba el sistema político mexicano.
Los partidos políticos tienen retos que deberán atender con transparencia, en los proceso de selección y elección de candidatos y candidatas, deberán cubrir la paridad de género, deberán respetar el marco jurídico electoral, tendrán la oportunidad de formular plataformas y propuestas de campaña, serías, necesarias, viables, coherentes y oportunas, para que puedan animar la participación ciudadana en las urnas y en la posibilidad de crear una mínima confianza en la democracia representativa. De seguir en la impostura de la partidocracia que a todas luces han mostrado su lejanía con el pueblo y sus necesidades, los augurios no serán nada buenos para nadie si no hacen una profunda revisión y rectificación de su actuar y sobre todo su papel en la construcción pacífica de la democracia.
En este año que termina, queda claro que la sociedad mexicana, quiere resultados, respuestas, soluciones, quiere un estado con  instituciones honestas, profesionales, eficaces, transparentes, que den resultados y rindan cuentas. Es una año donde el gobierno federal recaudó más impuestos que todos los años anteriores, más del 9.2 % y sin embargo hay desempleo, salarios bajos, carencias en el sistema de salud, desatención en las demandas del sistema educativo, con grandes obras de infraestructura, pero con carencias de servicios básicos en cientos de miles de colonias en todo el país. Algo no está funcionando y todo apunta al aparato de Estado y los tres poderes que los conforman y los configuran.
Termina el 2014, inicia en unos días más el nuevo año 2015. Habrá que hacer una apuesta por la esperanza, por la dignidad, por la democracia, por la igualdad de derechos, por la erradicación de la violencia y la muerte de las mujeres, por la eliminación del abuso y explotación infantil, por la eliminación de la trata de personas, por la justicia, por la  eliminación de la impunidad, por la  desaparición de la corrupción, por la confianza entre ciudadanos, por la comunicación y convivencia entre vecinos, por la creación de redes ciudadanas que exijan sus derechos, por un medio ambiente sano, por un México que cuida sus recursos naturales, por un país que respeta la libertad y elimina el racismo y la exclusión social, por una nación que crea espacios para el diálogo con el gobierno y con el poder, y que huye de la tentación del autoritarismo, del abuso del poder, del manejo a conveniencia de los medios masivos de comunicación y que sobre todo no se vuelve soberbio y tirano.
Será un mejor año sin duda, el 2015, pero sólo será así, si trabajamos por un país que se sienta en la sangre y en la carne,  que no le deje nuevamente el devenir de su historia a una clase gobernante, a una clase política que hoy por hoy está lejos y ajena al pueblo que debería servir y cuidar.
 
DEJANOS TU COMENTARIO
1456374297.png
1321493145.gif
1381429645.jpg
1321493278.png
1321493200.png