David Herrerías Guerra


¡Ni Madres!
09/Mayo/2013

–       Ni madres, le dije a mi hermano, yo no le entro a eso, no coopero para el regalo.
No me respondió con palabras, sino con un madrazo en la nariz.
–       ¿Qué? ¿te dolió? – me dijo
–       No me dolió – mentí, porque la verdad me había dolido de a madres.
–       ¿Quieres que llame a tu mamacita para que te consuele?
–       No te burles, hace mucho que no me madreaban.
–       ¿Cuál es tu problema con el día de las madres? ¿no quieres a tu madre?.
–       Claro que sí, pero ya me tienen hasta la madre con toda la publicidad y cursilería empalagosa.
–       ¿Y a ti qué? ¡Que te valga madre! Tú festeja a tu madre.
–       Pero para festejarla no tengo que tirar mi dinero para que le compren cualquier madre.
–       No es cualquier madre, mira – empezó a sacar un objeto lustroso de una bolsa que había dejado en el piso – míralo, a poco no está de poca madre?
–       ¡¿Qué es esa madre?!
–       Es una planchadora, pero de esas que echan vapor de a madre.
–       ¿Y para qué le va a servir esa madre? ¿No te das cuenta?
–       ¿Cuenta de qué?
–       Ese es el otro asunto con el día de las madres, de lo que se trata es de resaltar el papel de las mujeres sólo como madres… y como sirvientas…
–       No te entiendo ni madres
–       Desde que lanzaron el día de las madres en 1922, de lo que se trataba era de contrarrestar una campaña feminista en Yucatán, en la que hablaban de control natal y esas madres.
–       ¡Eso a mi me vale madre! Me echas ese rollo para no caerte con una feria para tu madre.
–       Ya sé que dicen que no tengo madre porque no me gusta el 10 del mayo, pero le regalo cosas a mi madre en su cumpleaños o cuando yo quiera
–       Ñaa…el último le diste una madrecita…¿qué era? ¿Un CD? ¿un arete? Siquiera le hubieras comprado el par.
–       Pero al menos no le doy cosas para mantenerla haciendo el quehacer de la casa…
–       Bueno si no quieres cooperar con lana, dile a tu señora que haga la cena…
–       Ni madres, ella también es madre, déjala descansar…
–       Bueno, pues hazla tú, si tan liberado eres.
–       A la madre, yo no voy a cocinar. La última vez se la pasaron criticando mi comida.
–       Bueno, pero reconoce que tus espaguetis sabían a madres…
–       Será lo que sea, pero nos enojamos y nos peleamos toda la noche hasta que hicimos llorar a mi madre.
–       Pero es que algunos habían tomado y ya estaban hasta la madre. Hay que controlar el chupe.
–       Como sea, todo se salió de madre
–       Ah chirrión, ¿qué es eso de “se salió de madre”?
–       Que se hizo un desmadre, pues. Eso me pasa por ser el culto de la familia.
–       La verdad sí, mi madre lloró de a madre... hasta le decíamos que si seguía llorando iba a salar más tu espagueti.
–       Hijo de tu rechiflada madre.
–       Bueno, ya, eso ya pasó. Acuérdate que hace dos años sí nos divertimos de a madres.
–       Eso sí, aunque fue porque cocinó mi madre.
–       Es que madre solo hay una…
–       ¡Ya! ¡No vengas con esas madres!
–       Ven a la fiesta, hombre, aunque no hagas ni madre…
–       Sin regalo ni nada…
–       ¡Cómprale tú una madrecita, cualquier cosa!
–       Ni madres.
–       Bueno, como sea, ¿ahí nos vemos?
–       Ahí nos vemos, pues. Pero no quiero oír en un mes la palabra madre.
–       ¿De veras? que poca madre.
 
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