David Herrerías Guerra


No es personal
28/Febrero/2013

¿Porqué tanta oposición tuya al nombramiento que hace la Presidenta de los directores de las paramunicipales? me preguntan. Precisamente por eso, porque son directores de paramunicipales, es decir, órganos descentralizados, no secretarías, ni oficinas de la presidencia. Eso contesto, pero la pregunta me ayuda a entender donde está el problema: ¿sabemos qué es eso de  descentralizado?

Entonces me di a la tarea de preguntar a ciudadanos y ciudadanas con estudios de licenciatura pero no muy cercanos a la administración pública, si sabían qué era una paramunicipal o una instancia pública descentralizada. La mayor parte tenía una idea muy vaga sobre la relación de estos entes con el gobierno centralizado. La cosa se complicaba si les preguntaba la diferencia entre una instancia desconcentrada y una descentralizada. Y se ponía mejor si les preguntaba cuáles paramunicipales conocían.  Una última pregunta tenía que ver con las enigmáticas razones que pueden llevar a un gobierno a descentralizar algunas tareas de gobierno y fundar una dependencia de este tipo. Por qué, por ejemplo, no se crea una Secretaría de la Cultura, en lugar de un Consejo para la Cultura; o porqué no existe la Secretaría de la Mujer en lugar del Instituto Municipal de la Mujer, o el Zoológico como una oficina dependiente de parques y jardines…

A estas alturas seguramente usted ya está devanándose el seso o buscando respuestas en Internet. Déjeme decirle que si se pone a hurgar en las leyes difícilmente va a encontrar definiciones o explicaciones claras de lo que es un organismo descentralizado. Encontrará algunos artículos que los regulan, por ejemplo, en la Ley Orgánica Municipal (en el caso de León). Pero en general las leyes son escuetas y en todo caso, nos remiten a los reglamentos que las mismas entidades descentralizadas. O sea que sobre las razones de su existencia, casi nada.

Si está desesperado por encontrar las respuestas puede ser que ya esté pensando en matricularse en alguna licenciatura en derecho o en administración pública. Eso me preocupa, porque ambas son profesiones que si se hayan en exceso en la sociedad, pueden producir desórdenes de diversa índole. Para no provocar este efecto secundario, déjeme decir algunas cosas sobre las dependencias descentralizadas que espero calmen su ansia de conocimiento.
Las entidades paramunicipales o las que forman parte de la administración pública descentralizada, son organismos creados para atender problemáticas específicas de la población, pero no dependen en línea directa del ejecutivo o del ayuntamiento, sino que, como dice la Ley Orgánica Municipal, “estarán a cargo de un órgano de gobierno, que será un consejo directivo o su equivalente, designado por el Ayuntamiento”. Este Consejo, por lo general, deberá incorporar a miembros que no formen parte de la administración pública. Pero la pregunta importante es: ¿por qué crear estas dependencias y no oficinas sobre las que la Presidencia pueda tener un mayor control?. Hay varias razones que las hacen valiosas e interesantes:

1. Al depender de un Consejo Directivo, integrado por ciudadanos y funcionarios, tiene un carácter diferente, sobre todo si estos ciudadanos y ciudadanas son personas expertas o están cercanas a la problemática que aborda la paramunicipal.
2. Al no depender directamente del Ayuntamiento en turno, sus consejos pueden trascender los periodos tan cortos de las administraciones municipales y generar visiones de más largo plazo.
3. Las paramunicipales están auditadas, en cierto sentido, por partida doble: por el Consejo mismo, que tiene participación ciudadana, y por los órganos auditores del mismo ayuntamiento, a los que están sujetas.
4. Por su carácter autónomo, estas organizaciones tienen libertad para obtener recursos de diferentes fuentes, si bien su funcionamiento está garantizado por el subsidio del Ayuntamiento.
Todo esto no quiere decir que estas instancias sean totalmente independientes de cada administración municipal. Deben entenderse en su carácter de instituciones que forman parte de la administración pública, pero es fundamental que se respete su independencia y se procure su trascendencia más allá los límites de cada trienio.  
Propuesta Cívica ha sido crítica de los nombramientos de algunos directores de paramunicipales en este trienio. No es un asunto que tenga que ver con la capacidad de los nombrados, sino con la violación de la autonomía de los Consejos. Si cada Presidente o Presidenta nuevo, pretende reinventar todos los Consejos y nombrar a los Presidentes de los Consejos y a los Directores de las paramunicipales directamente, está limitando los alcances de estos organismos. En el caso concreto del Instituto para la Cultura, y del Instituto Municipal de la Mujer, conozco muy bien las a las personas que impulsó la presidencia, y me parecen una muy buena elección. Pero el asunto no es si a mi o a ella le parecen bien, sino a las formas en la que son electos. Podemos pensarlo de otra manera: ¿Cómo le haremos para que los proyectos que estas dependencias impulsen (sólo dos años y medio que les quedan) no se corten de tajo, porque el siguiente Ayuntamiento decida hacer borrón y cuenta nueva? Necesitamos hacer que estos nuevos Consejos puedan irse relevando paulatinamente y que sean ellos los que evalúen, dentro de tres años, a sus programas y a sus directores actuales y decidan su permanencia.
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