David Herrerías Guerra


Super escuela…super-cuotas, super SNTE
31/Enero/2013
“Nos están haciendo firmar un papel contra la Reforma Educativa” me dicen, combativas, algunas madres de familia de Las Joyas. Efectivamente: en algunas escuelas han estado urgiendo a los padres y madres de familia para que firmen un texto redactado por el SNTE, en el que expresan un apoyo condicionado a la Reforma, advirtiendo del peligro de que “grupos de empresarios” la aprovechen para privatizar la educación pública. Otras mujeres confirman que les dieron a firmar pero ni siquiera vieron qué era lo que avalaban. El desplegado que yo pude ver, aparecía firmado por la sociedad de padres de familia, no por el sindicato, pero era una redacción obvia de los pupilos de Elba Esther.
Ya entrados en el tema, las mujeres hablan de las cuotas. Les cobran “colaboraciones” de $250 y aunque se supone que no son obligatorias, si no las pagan no les dan la inscripción. “Yo tengo otros dos niños en otras escuelas, en todas pago cuotas y ya no me alcanzó. Les dije que les pagaba luego, pero no me dan la ficha de inscripción”. Me muestran un recibo: un cuarto de hoja carta firmado por la sociedad de padres, sin folio, sin ningún elemento que permita suponer un control. – Pero me imagino que entregan cuentas de ese dinero, les pregunto. “No entregan cuentas. Son más de 200 mil pesos y no vemos claro en qué se gastan: yo sé cuánto cuesta una cubeta y un trapeador, como para que me digan que se les fue en eso todo ese dinero”
En ambos casos, las cuotas, la firma forzada de un documento, los padres y madres se sienten atrapados. No se pueden oponer frontalmente al director porque les da miedo que pudiera haber represalias contra los hijos. Finalmente, las cuotas, como las sociedades de padres amañadas y dominadas por los directivos, son una forma de privatización de la escuela pública que existe desde hace mucho. Las cuotas se cobran a pesar de ser ilegal el condicionamiento de la inscripción, pero las autoridades educativas y el sindicato hacen poco por evitarlo. No es nuevo, es algo conocido, publicado y recurrentemente ignorado.
La reforma propuesta no es una varita mágica ¡cuántas reformas, modernizaciones, y actualizaciones hemos vivido en los últimos 30 años! Esta propuesta modifica unas partes del artículo tercero y enlista en los transitorios muchas buenas intenciones. Una de ellas es la de fomentar la autonomía de las escuelas a través de la participación de los padres de familia. Ya existían desde 1993 y fueron relanzados en el 2010, los Consejos Escolares de Participación Social en la Educación (CEPS). Estos son organismos constituidos por padres y madres de familia, representantes de los maestros, del sindicato e incluso personas externas, como exalumnos. Una de las funciones principales de estos Consejos es transparentar el uso de los recursos que recibe la escuela, tanto los federales y estatales, como los que se obtienen de otras fuentes: cuotas voluntarias y donativos. Además, están llamados a realizar actividades que fomenten la lectura, promuevan la educación física, cuiden el ambiente, regulen el consumo de alimentos, mejoren la infraestructura y todo tipo de asuntos que mejoren la calidad de la escuela.
Finalmente son un espacio de participación y de mayor injerencia de los progenitores en la escuela. Han recibido, desde luego críticas: ¿por qué tiene que haber un representante del sindicato en ellos, si hay representación directa de los docentes? ¿No constituyen una forma de legitimar las cuotas escolares? ¿Cómo se piensa que los Consejos fiscalicen el uso de los recursos si no se establece una normativa para que puedan sancionar?
Como sea, al publicarse los lineamientos para su funcionamiento, en junio del 2010 se emplazó a las escuelas a constituir sus CEPS a más tardar en septiembre de ese mismo año. A la fecha sólo el 41% de las escuelas en el país los habían constituido, y a decir de los expertos, sólo 5 de cada 100 funcionan correctamente. Se mantiene una cultura poco democrática, porque a lo largo de la historia de nuestra educación, los maestros establecen un dominio sobre los padres y madres de familia.
Mientras tanto, el Ayuntamiento empuja el proyecto de la super-escuela en las Joyas. Bienvenida sea. No es errado pensar que la infraestructura tiene un efecto importante en la calidad de la educación. Pero un gran edificio, por muy bien que esté construido, no hace una mejor escuela, si ésta es moldeada internamente por las mismas prácticas antidemocráticas y viciadas. Habrá que construir, junto con la obra física, cimientos desde la participación de los padres y madres y de la comunidad en la que la escuela ha sido sembrada. ¿En la escuela de sus hijos ya está constituido el CEPS? (david@propuestacivica.org.mx)
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