David Herrerías Guerra


Más dinero a la educación, menos a los partidos
17/Enero/2013

Una de las ideas que el nuevo gobierno federal ha divulgado sobre la educación, es el de las escuelas de tiempo completo. Es una de las reformas que nos podrían ayudar más, no sólo para mejorar la calidad de la educación, sino para prevenir muchas formas de violencia, al ofrecer a los niños y jóvenes espacios constructivos que los alejen de las pandillas mientras sus padres están trabajando.
 
Sin embargo, puede ser un sueño guajiro si no se consiguen recursos para financiar una propuesta así. Se necesitan duplicar las plazas docentes, y en algunas zonas, duplicar los espacios educativos, porque se tienen escuelas de doble turno. Respecto a lo primero ayudará el censo que se supone hará el INEGI y que nos permitirá saber – ¡por fin! – cuántos maestros están en comisiones y cuántos realmente frente a grupo. Respecto a lo segundo, habrá que rascarle a otros cajones del presupuesto. Pero la solución está en otra de las reformas que están contempladas en el pacto por México: la electoral. Aparte de los cambios que podría haber en el proceso, creo que esta vez debemos insistir – de nuevo – en lo que estoy seguro la mayoría de los ciudadanos apoyaríamos y los políticos nos han negado: la reducción del financiamiento a los partidos políticos.
 
Varias organizaciones ciudadanas impulsamos en el 2007 campañas para reducir estas prerrogativas. En la reforma de ese año, los partidos nos dieron atole con el dedo. Cortaron los flujos excesivos de dinero que paraban en los medios de comunicación, pero al mismo tiempo elevaron a rango constitucional una fórmula para asignarse su porción del pastel que no ha hecho sino aumentar:  En 2007, antes de la reforma, recibieron $ 2,704 millones; en 2008,  $ 2,718 millones; en 2012  $5,292 millones y en 2013 (sin elecciones) recibirán  3,742 millones. Lo peor del asunto es que esto ya no incluye los gastos de televisión, que el IFE paga por separado. Dicho de otra forma: reciben más y ya no pagan lo que antes les consumía más del 50% de su presupuesto. Aparte está, desde luego, lo que se les entrega en los 32 estados de la República. El año pasado, partidos y elecciones nos costaron más de 15,000 millones.
 
La fórmula – que fijaron en la Constitución para que no estuviera sujeta a los vaivenes de los ajustes presupuestales – dice: “El financiamiento público para el sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes se fijará anualmente, multiplicando el número total de ciudadanos inscritos en el padrón electoral por el sesenta y cinco por ciento del salario mínimo diario vigente para el Distrito Federal”. Hay que recordar que el padrón electoral, de 86 millones de mexicanos, es mayor en más de 10 millones, a la cifra que reporta el INEGI de mayores de 18 años. Como esta fórmula está en la constitución, puede castigarse el presupuesto para salud, educación, prevención de desastres; pero nunca el de los partidos. ¡Muy vivos!
Más allá de lo inmoral de una desproporción de esta naturaleza en un país con 40 millones de personas en situación de pobreza, vemos que el dinero no ha servido para tener partidos fuertes y confiables, sino que ha fomentado la corrupción y la perversión de sus fines. Una buena ubre para mamar – en el sentido literal del término – de nuestros bolsillos y para comprar conciencias y adhesiones.
 
Hemos propuesto desde hace años, utilizar otra fórmula: que el financiamiento público para el sostenimiento de las actividades ordinarias permanentes de los partidos, se fije anualmente multiplicando el número total de votos válidos de la elección anterior por el sesenta y cinco por ciento del salario mínimo diario vigente para el Distrito Federal. El cambio es sencillo: tomar los VOTOS VÁLIDOS en lugar del padrón electoral como medida. De aprobarse, se reduciría el financiamiento a cerca de la mitad de lo que reciben actualmente, pero además, los partidos estarían más comprometidos con vencer la abstención y el voto nulo tendría un mayor peso político como vía de expresión de la ciudadanía.
 
En México hay cerca de 25 millones de inscritos en la educación básica oficial (preescolar a secundaria) en 227,000 escuelas. Si les reducimos el financiamiento a los partidos a la mitad, en año no electoral, nos ahorraríamos más de 1,800 millones de pesos, con lo que podríamos construir más de 15 mil  aulas que podrían recibir a casi medio millón de niños y niñas, por lo que podríamos establecer escuelas de tiempo completo para un millón de alumnos cada año, sólo con este recurso. Considerando que no todas las escuelas actuales son de doble turno, podríamos tener infraestructura para todos en este sexenio. Podemos recuperar otros mil milloncitos en años electorales. A esto podemos sumar también lo que nos cuestan 100 diputados que fácilmente podríamos eliminar de la cámara: nada más ahorrando sus salarios, tendríamos otros 180 millones de pesos (para comprar pizarrones, si usted quiere). Además de los ahorros que podríamos tener eliminando prestaciones como los viajes innecesarios, seguros de gastos médicos etc.
 
¿Se reducirán sus prerrogativas los partidos? ¿Eliminarán al menos a 100 diputados? No, mientras no presionemos nosotros. Escribe a tu diputado y exígele que vote por la reducción del financiamiento y por la reducción de las cámaras. Entra al sitio de la Cámara de Diputados: http://sitl.diputados.gob.mx/LXII_leg/info_diputados.php y busca ahí a tu diputado (ahí dice de qué distrito es cada uno). Sirve que lo conoces mejor. Escríbele, compártenos su respuesta. david@propuestacivica.org.mx
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