David Herrerías Guerra


Estimados Diputados
03/Octubre/2012

Estimados Diputados: Como muchos neófitos en asuntos laborales, he tratado de sopesar los alcances de la Ley que ustedes acaban de aprobar. Según a qué analista lea uno, podemos pasar del paraíso al infierno. Como sea, podemos concluir que, en el mejor de los casos, la ley podrá ayudar a que haya más empleo, pero no mejores condiciones laborales.  Pero como soy optimista por constitución genética, inmediatamente me brincan enfrente lo que los consultores contemporáneos llaman “nichos de oportunidad”.  Se me ocurre que empecemos por poner en práctica esta nueva ley laboral en la cámara de Diputados. No se asusten, si la ley está bien pensada todos saldremos beneficiados. Es muy sencillo.
 
Por principio de cuentas, vamos a contratar a los 500 diputados a prueba, por 180 días, como lo permite la legislación propuesta. Puede que en esos 6 meses vivan un poco de angustia al no saber si esa preciada curul que ya creen suya pudiera escaparse de sus manos. Pero si trabajan bien y demuestran la suficiente pro-duc-ti-vi-dad (que es la palabra santa en el mundo neoliberal) mantendrán su chamba.
 
Pude ser, sin embargo, y no hay que engañarlos, que decidamos no contratarlos u operar un despido exprés. Sobre todo si no van a las sesiones, se salen a la hora de votar o se aprovechan del fuero para escapar de la justicia. En tal eventualidad, pueden ir a las juntas de conciliación. Hay que decir que la ley no establece límites para que la tradicional dilación de estas dependencias sigan prolongando los juicios de 35 a 50 meses. Pero, en nuestro beneficio, como sus patrones, deben considerar que no les pagaremos más que 12 meses de salarios caídos. Claro que el sueldo de 12 meses de un diputado es bastante mejor que el de un obrero. ¡Y hablando de eso!: como la ley no se atreve a meterse con el asunto de los salarios mínimos y éstos pueden mantenerse como hasta ahora, obsoletos, creo que a los contribuyentes nos conviene indexar los suyos al salario mínimo. ¿Cuánto le ponemos? Ahorita ustedes gana casi 70 salarios, lo cual es a todas luces excesivo. ¿Podríamos fijar su salario en unos 35? Sigue siendo alto, pero creo que podemos pagarlo… aunque pensándolo bien, ¡podríamos mejor pagarles por hora!  Eliminaríamos esa disputa constante que tenemos con muchos de ustedes porque no van a las sesiones al pagar sólo las horas trabajadas, lo cual nos ahorra, de entrada, un 15% en salarios, según los datos de la propia Cámara.
 
Y hablando de salarios, es obvio que no pueden seguir siendo ustedes mismos quienes los fijen. No les habíamos dicho, pero aprovechando que no le quisieron entrar al asunto de la democracia y transparencia sindical, los afiliaremos a todos a un sindicato nuevo, que nosotros crearemos para negociar con “ustedes”, es decir con sus líderes, el contrato colectivo. Ciertamente, de sus 30 salarios tendrán que dar un poco para las cuotas sindicales, pero es por su bien. Y desde luego que no podrán esperar transparencia, porque sería atentar contra sus propios derechos laborales. ¿Que quién es el líder de su sindicato? ¿Por qué ese lenguaje sexista? ¿No puede ser lideresa? ¡Acertaron! Estábamos pensando en Elba Esther. La vamos a elegir de forma vitalicia por aclamación, en votación oscura y secreta. Aunque si hubiera muchas resistencias estaríamos dispuestos a considerar otros dos candidatos: ¿Romero Deschamps o Napoleón Gómez Urrutia? Los dos finísimas personas. ¿A quién prefieren?
 
También podemos aprovechar el reconocimiento de la subcontratación, el famoso outsourcing. Con eso nos podemos evitar algunas de las prestaciones excesivas que se han dado tradicionalmente ustedes mismos, como sus seguros de gastos médicos mayores. Podríamos dejar algunos diputados en la nómina y otros (por ejemplo los plurinominales) los contratamos por una empresa externa. O mejor dejamos sólo al personal administrativo de la Cámara en la nómina y a todos los diputados por outsourcing, y les quitamos, de pasada, el fuero, que se ha prestado a tantos abusos.
 
La ley también contempla estímulos para ustedes. Podemos establecer que su salario mejore con base en bonos de productividad. Con agencias evaluadoras externas podríamos medir la eficacia de sus leyes, y la cantidad de acuerdos alcanzados para pensar en futuras promociones. Los diputados chapulines se tendrían que ceñir a estrictos mecanismos de evaluación antes de aspirar a un nuevo puesto.
 
No voy a seguir, porque confío que sabrán continuar este ejercicio, que a fin de cuentas, consiste simplemente en que  se sujeten a las leyes que aprueban ustedes mismos, cosa que no siempre sucede.  

Publicado en Milenio Diario, León (http://leon.milenio.com/cdb/doc/impreso/9160585)
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