David Herrerías Guerra


"Las prostitutas entrarán primero..."
21/Marzo/2012
Tengo guardada una nota que publicó hace una semana Daniel Martínez en Milenio: “Las prostitutas del Gardenia no pecarán el fin de semana en que Benedicto XVI esté en León” dice el reportaje. La imagen que tenemos de las prostitutas y el rol que les asignamos condensan perfectamente a nuestras sociedades hipócritas y conservadoras. Ellas son las “pecadoras” por antonomasia. Por un lado porque se exime a los que las prostituyen, los que pagan por sus servicios, anónimos parroquianos que no tienen que hacer confesión pública de sus pecados ante la visita del Papa. Pero especialmente porque de todo el catálogo de pecados se escogen aquellos que tienen que ver con el sexo como los principales y se excluyen los demás.  
 
Curiosamente, si uno lee los evangelios de cabo a rabo, encontrará muy pocas alusiones a los pecados sexuales. La palabra sexo no aparece porque no existía el concepto en arameo, pero en general las preocupaciones de Jesús eran otras. Las veces que Jesús habló de las prostitutas lo hizo para defenderlas, y para señalar que ellas entrarían antes al Reino. En cambio, guardó sus palabras más duras para hablar de los señores de la Ley y de los ricos, generalmente para advertirles que se si no dejaban de poner pesadas lozas encima del pueblo, si no dejaban de acumular, si no se convertían, no serían parte del Reino, por más que dos mil años después consiguieran asientos de primera fila en la misa del Parque Bicentenario, frente al mismísimo Benedicto XVI.
 
Me gustaría leer esta semana en Milenio otras declaraciones como: “Los empresarios de León aseguran que ahora sí les darán seguro social a todos sus empleados por la visita del Papa” o “Los diputados prometen que, con motivo de la visita del Papa, empezarán a legislar en beneficio de la ciudadanía y no con base en cálculos político electorales” o “Ambas cámaras a nivel federal se comprometen a revisar a la baja los salarios excesivos y prestaciones desmesuradas de sus integrantes”. Otra mejor: “Elba Esther anuncia, con motivo de la visita Papal, que renuncia al nombramiento de líder vitalicia del sindicato magisterial y se compromete con su democratización”  ¿Y qué tal esta?: “Televisa y TV Azteca, conmovidos por la visita de su Santidad, acuerdan dejar de obstaculizar la libre competencia en comunicaciones”. O Mejor: “Los empresarios de México, encabezados por las 11 familias más ricas del país, avergonzados por integrar la lista de Forbes mientras viven en una país con 40 millones de pobres, se comprometen, de cara a la visita de Benedicto XVI, a invertir su patrimonio para lograr un país más equitativo y acabar con los monopolios, empezando por los suyos” (aplausos).
 
Pero es obvio que aunque me encantaría, eso no va a suceder. Porque finalmente vivimos en un país católico pero que ha escogido del cristianismo lo que menos compromete. En los últimos dos mil años siempre han convivido dos cristianismos: Uno profético que denuncia la acumulación, la injusticia, los pecados sociales; y otro conservador que prefiere poner el énfasis en las partes del cuerpo que podemos tocar y en los pecados individuales. Uno que invita a la transformación personal y social siempre en una evolución hacia la construcción de un mundo mejor y otro que se funde con el poder de los emperadores, reyes y presidentes para tratar de conservar el status quo. Uno que hace de las prácticas rituales una prolongación de la vida y lleva a sus miembros a las comunidades rurales, a los cinturones de miseria, con los migrantes, a los asilos… y otro cristianismo cultural, que convierte las prácticas rituales en eventos sociales, sin densidad ética y espiritual que no les compromete a nada. Un cristianismo samaritano que se preocupa menos por las formas y más por el prójimo; y otro fetichista, atento más a las reliquias y las aguas benditas que al hermano que se desangra en el camino.
 
En nuestro estado se vive, mayoritariamente, un catolicismo conservador. Pero cabe aquí la pregunta: ¿Guanajuato es tan conservador porque es católico? ¿O como somos tan conservadores escogimos del catolicismo la veta más conservadora? Como sea, ¿será posible que la visita del Obispo de Roma nos lleve a preguntarnos, porqué una país tan católico sigue siendo tan pero tan injusto? ¿Nos llevará a preguntarnos qué hemos hecho por el 35% de mexicanos (también hermanos de credo) que vive en la pobreza? Ojalá… pero no creo, porque, en principio, los más responsables de este estado de cosas no se sentirán aludidos. Les falta la humildad de las prostitutas que se saben “pecadoras”. Por eso a Jesús le gustaba más su compañía que la de los sacerdotes y fariseos. Las prostitutas del Gardenia, la Güerita, Érika y las otras chicas, irán gustosas a la misa del Papa… si alguien les manda boletos como le enviaron a Peña Nieto, Andrés Manuel y Josefina. Si viniera Jesús, las pondría en primera fila.


Publicado en Milenio Diario León, 21 de marzo de 2012 (http://impreso.milenio.com/node/9133015)
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