David Herrerías Guerra


Como en una película de Terror
25/Enero/2012

Sí, como en algunas películas de terror: al final, la pobre heroína, poseída por un espíritu inmundo, es exorcizada y liberada. Uno destraba las uñas que había dejado encajadas en la butaca, suelta la respiración contenida y afloja el cuerpo. Pero ¡oh director cruel y despiadado! mediante un artificio de guiños cinematográficos, nos da a entender que el espíritu que tanto hizo sufrir a la bella actriz y a nosotros mismos, no ha sido derrotado y que vaga por ahí, buscando otro cuerpo, carne inocente dónde sentar sus reales. Y quedamos  peor que antes, porque mientras el espíritu estaba en la muchacha, mal que bien, estaba confinado a un cuerpo de buenas proporciones – no por nada se escogió a esa actriz – . Pero ahora, así suelto y libre de ataduras, no sabemos quien o qué engendro podrá tenerlo de inquilino.  Pues así estamos.
 
Resulta que la Maestra ha salido del cuerpo que habitaba, el PRI, y vaga ahora libremente buscando alianzas. No he llegado ni a la mitad del artículo y saltan a la vista las inconsistencias de mis metáforas, me dirán los puristas: es obvio que el cuerpo del PRI dista mucho del cuerpo virginal de una adolescente poseída. Más aún, si seguimos la metáfora y quisiéramos escribir el guión de esta película – ahora si de verdadero terror – no sabríamos al final del filme si el partido era el poseído por la Maestra, o la Maestra era poseída por el partido. O más aún, en una fusión de géneros cinematográficos, podríamos asistir al momento en el que, después de una frenética lucha, el PRI confesara a la Maestra, con voz cavernosa y lúgubre: “Yo soy tu padre”.
 
Podríamos complicar el guión de nuestra película, ya en franco coqueteo con la Guerra de las Galaxias: nos remontaríamos a la lucha épica de Salinas contra Jonguitud, en la que la heroína, Elba Esther, se batiría en una lucha sin cuartel por la libertad sindical, la democracia y la educación, derrotando, con ayuda del Presidente, desde luego, al hombre que los había tenido sojuzgados durante más de 15 años. Pero he aquí que la dama que tan altos honores había cosechado en el campo de batalla, sucumbe a los encantos del poder y pasa en breve lapso, a engrosar el lado oscuro de la fuerza, que hablando de política en México, es lo mismo que decir: al lado de la mayoría.
 
No hay que olvidar que la Maestra fue parte del tricolor y puso al sindicato al servicio del Partido desde tiempos de Salinas como una herramienta político electoral eficiente, que subordinó la educación a esos fines. En los peores momentos del Partido, cuando personas tan tramposas como Madrazo inclinaban la balanza, abandonó el barco. No la exorcizaron, se salió por sus pistolas. El PAN no se pudo resistir, a pesar de la presumible asiduidad sacramental de muchos de sus miembros, hizo pacto de sangre con la Maestra y no se atrevió a destruir las relaciones perversas de Elba Esther con el gobierno, sino al contrario, los aprovechó para mantenerse en el poder. Así cobijada de nuevo, la Maestra logró encontrar una nueva forma de ordeñar al erario y a usted y a mí,  al formar su propio partido, que recibe muchísimos recursos públicos, para sumar a los que ya recibía de las cuotas sindicales.
 
Siguiendo la filmografía de la Gordillo, hace unos meses asistíamos también a la filmación de: “La Maestra, el Regreso” que tenía como protagonistas principales, al novel actor Enrique Peña Nieto y a la omnipresente Maestra, actuándose a sí misma. Pero esta semana nos acaban de echar a perder la producción de este taquillero culebrón al anunciar la ruptura PRI-PANAL.
 
Como en las películas de terror, uno podría sentir cierto alivio, pero en realidad no hay motivos para dejar de aferrarse con terror a la butaca. Por una lado, porque ahora la Maestra anda suelta. Si usted es militante de un partido político, cierre las puertas y ventanas, y ponga rosarios de ajo en los dinteles. Si usted llegara a ser, por azares del destino, funcionario de casilla o es ya Consejero Electoral, cómprese lentes especiales, porque las triquiñuelas que ya en las elecciones del 2006 y 2009 puso en marcha el PANAL volverán remasterizadas, ante el temor de la Maestra de perder el registro o simplemente de quedarse sin las jugosas 24 diputaciones y 4 senadurías que ya había asegurado para parientes y seguidores en su negociación con el PRI.
 
Y finalmente, siga usted temblando, porque hasta ahora, ni el PAN ni el PRI han querido o han podido exorcizar al sistema educativo mexicano, y difícilmente veremos en el corto plazo que mejore nuestro último lugar entre los miembros de la OCDE en las pruebas para dominio de las ciencias; ni lograremos que más del 40% de los jóvenes entre 16 y 18 años asistan a la escuela; ni bajaremos de los casi 6 millones de personas mayores de 15 años que no saben leer ni escribir; y, lo que es peor, no tendremos en el corto plazo una educación pública que forme a nuestros niños y niñas en valores democráticos, cuando los maestros que debieran formarlos son sometidos a una dictadura sindical.
 
PD. Por cierto, hoy en la Ibero, Teresa Lanzagorta, de la organización “Muévete por la Educación” hablará del tema: “Qué hacer por la educación”. Vale la pena ir haciendo algo por la educación mientras los partidos acaban de hacer sus cuentas de votos y escaños.
 
 Publicado en Milenio Diario, León, 25 de enero 2012.
http://impreso.milenio.com/node/9101134
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