David Herrerías Guerra


Creo que el Hijo de Hank tiene razón
08/Junio/2011
“Sobre si la confianza de que en México existe la justicia, cada día la voy perdiendo”. Quien lo fuera a decir, pero estoy de acuerdo con Alejandro, el hijo de Jorge Hank. Alejandro dijo esto después de opinar otras cosas sobre su padre, y esas sí que las podríamos discutir. Por ejemplo, afirmó que su padre era inocente, y me cuesta trabajo creer eso. Hay, ciertamente, muchas cosas que podrían ser extrañas en el arresto de su papá, especialmente el hecho de que un personaje que ha pasado por procesos y denuncias mucho más graves sin que le pase nada, acabe en la cárcel por una denuncia ciudadana. Debería estar en la cárcel desde hace mucho.
 
En 2009 las autoridades de migración y aduanas de los Estados Unidos de Norteamérica le cancelaron la visa de entrada a su inocente papá, porque tenían sospechas de su participación en acciones criminales.  Antes, en 1995 fue detenido cuando pretendía internar al país diversos artículos de contrabando procedentes de oriente, entre ellos pieles de animales salvajes. En esa ocasión la libró, con argucias legales y el apoyo del gobierno y su partido, todavía en el poder.  Hace 20 años, su jefe de escoltas, Antonio Vera Palestina, asesinó al periodista Héctor Felix, colaborador del semanario Zeta. Aunque Vera Palestina es el autor material, el autor intelectual “no se conoce”, aunque es difícil suponer que su jefe Hank no estuviera involucrado o cuando menos al tanto. Y es más difícil de creer la inocencia de del empresario tijuanense en el crimen,  si se sabe que su actual jefe de seguridad des Jorge Vera Ayala, hijo del asesino material. Si Hank Rohn no estaba de acuerdo con el proceder de su jefe de escoltas, ¿porqué lo premia dándole chamba a su hijo?
 
No me sorprende que su Alejandro diga que Hank es inocente. No sé si él se lo crea, pero tiene el derecho a tratar de mantener, por salud psicológica, su imagen paterna sin mácula. Lo que más me molesta (y tristemente no me sorprende) es que su partido, conociendo al espécimen del que hablamos, se preocupe más por defenderse y defenderlo, que por defendernos de esta clase de político-empresarios. Una de las ideas que están detrás de la existencia de los partidos políticos en la democracia representativa, es que estos pueden servir como filtros. Deberíamos poder confiar en que los partidos serían los primeros en cuidar que sus miembros, especialmente si son candidatos, no tendrán cola que les pisen. Ellos los conocen.
 
Pero la triste realidad en México es que los partidos funcionan exactamente en sentido contrario. Nunca se inicia al interior de ellos una denuncia ni una limpieza de sus correligionarios. Más bien, siempre que surge una denuncia, el partido se une como un solo hombre para defenderlo, aunque sea un caco redomado. Siempre hay conspiraciones, intereses políticos malintencionados de los adversarios. Y generalmente, llegados a estos niveles, efectivamente también los hay, pero la culpa es de ellos mismos, que han dejado que crezcan en su interior estas ladillas.
 
Y esto no sucede sólo en el PRI. ¿Qué podemos decir del caso Godoy Toscano? El tristemente célebre diputado, después de andar a salto de mata, prófugo de la justicia, fue auxiliado por sus compañeros para evadir un cerco alrededor del Congreso y ser investido diputado en una vergonzosa ceremonia, de manera que pudiera gozar del fuero. Y en el estado de Morelos, son numerosas las denuncias que vinculan al gobernador panista Adame con los Beltrán Leyva, si no directamente, sí a través de sus guardias personales. Acusaciones similares supo sortear su antecesor, también panista. El problema nuevamente, es que su partido, en lugar de encabezar ellos mismos el interés por investigar (ellos nos vendieron el producto, nos deberían de responder) se ocupan más de “desenmascarar” las teorías conspiratorias, de atacar a quienes hablan mal de sus prohombres y en definitiva, de tender cortinas de humo sobre las acusaciones.
 
Al final, cualquier acusación a cualquier miembro de una partido político, tendrá que pasar, cuando no por el fuero, por las barreras que ponen los mismos partidos para defender a sus agremiados, lo que se constituye en un segundo fuero.
 
No me importa qué efecto pueda tener el arresto de Hank en las elecciones del Estado de México (que ya están sentenciadas) ni en las del 2012. Me importa más que él y muchos más criminales que se amparan en el poder para permanecer impunes no puedan hacerlo. Si Logra salir de ésta el dueño de los Xolos de Tijuana, diré, con su hijo, aunque por otras razones, que voy perdiendo la confianza de que algún día haya verdadera justicia en México.

Publicado en Milenio Diario, León, 8 de junio 2011
http://impreso.milenio.com/node/8972030
DEJANOS TU COMENTARIO
1456374297.png
1321493145.gif
1381429645.jpg
1321493278.png
1321493200.png