David Herrerías Guerra


Jodidos pero contentos.
22/Diciembre/2010
Tenían poco tiempo de haberse ido para el otro lado. Eran de Oaxaca, pero la cosa se les había puesto difícil. Cuando María salió embarazada el ambiente en la familia se estaba poniendo bien peliagudo: Los papás de María con que “¿cómo que se comieron la torta antes del recreo? ahora te casas y trabájale para hacer una buena pachanga, mi hija no sale así como así”, y los cuñados que se querían madrear al José, y la tía más liberal “que mejor lo abortas… que yo me sé unas recetas de yerbas” muchas opiniones, y la lana que de todos modos no alcanzaba. Mejor vámonos para el norte.

Ahora sí, con el Jesús que ya abulta bastante en el vientre, al menos se tiene otra razón para vivir en friega. Aquí en Arizona andan a salto de mata y hay poco jale. ¡Mira que saltar el río en plena crisis! Y por mucho que sean del primer mundo eso del seguro popular no se les da a los gringos. ¿Dónde va a nacer el niño? y la María que no quiere que su hijo sea gringuito, ¡pos vámonos de regreso! Pero si ya pasamos del otro lado, primor, que eso fue lo complicado, cariño. Pues que no. Que total, vamos de regreso que nazca en México y allá lo registramos y allá le hacemos su fiesta y su bautizo, allá con la familia, con los nuestros. Sirve que nos toca el censo del 2010 y que cuente ya como mexicano. Bueno pues.

Bienvenido paisano, dicen los letreros de regreso. De ida, que dios te acompañe, de regreso “in god we trust”. ¿No tienen de esos papelitos verdes? No dio tiempo de nada, pues. Pos a ver quién les da posada, porque la verdad lo de bienvenido paisano se lo decimos al monito que viene en los papelitos verdes.

Ahí viene María muy desconsolada porque en esta patria no le dan posada. De norte a sur: En Tucson fueron presa fácil de la migra que amablemente los transportó a la frontera. En Nogales la aduana les confiscó la herramienta de José porque no traía la factura. Pasan Hermosillo, y después de Guaymas, rumbo a Culiacán, se juntan a un pequeño grupo en procesión: “Voy a pagar una manda, al que me hizo un gran favor, al santo que a mi me ayuda, yo le rezo con fervor, y lo traigo en mi cartera, con aprecio y devoción, me fue muy bien todo el año, por eso ahora vengo a verte, de Culiacán a Colombia, ¡que viva Jesús Malverde!, este santo del colgado, me ha traído buena suerte”. Se me hace que estos son Narcos María… ah bueno, entonces vamos seguros, pero mejor le seguimos más adelante.

Luego Los Mochis, Culiacán, y Mazatlán. Dejamos la costa y entramos a Tepic, y luego Guadalajara. No hay que detenerse mucho María. Si se ve bonito, José, ¿qué pero le pones a la tierra de las chivas?. - ¿Te acuerdas de la dupla Herodes- Caifás? Pues haz de cuenta. Pero ahora se llaman Emilio González y Juan Sandoval. ¡Uy que susto! Vámonos pa Morelia, pero rapidito, que ya me anda.

A Morelia por la autopista, no nos vaya a agarrar la Familia en las carreteras libres. Sólo rodeamos las casetas, José, que no traemos IAVE ni tarjeta de crédito. ¿En Zitácuaro pedimos posada, José? No creo que llegue más allá, siento que se me sale el niño. No mija, como crees, aquí nadie duerme tranquilo, en la noche igual te levanta la familia que la PFP. Vámonos pa Toluca. Hace frío en Toluca, mejor en Atlacomulco hay que parar, ya está aquí cerquita, pasando ese retén militar.

Venimos rendidos desde el otro lado. ¡No hay donde mi gente! Sólo que sea en el local de campaña. ¿de quien? De Peña Nieto, ¿de quien va a ser? ¿Ya está en campaña? Oficialmente no, pero en el local hay suficientes papeles con su foto como para que se hagan una camita king- size. Allí fueron a parar, y nació el niño rodeado de fotos de diputados y otros animalitos de la misma jaez.

Nomás amaneciendo les vinieron a decir, ¿no saben dónde han caído? Por aquí Salinas se les puede aparecer. No hay tiempo que perder. Se hizo coperacha, entre pastores y borregos, reyes y magos y alcanzó para un boleto, aunque sea en Flecha Roja, a la central del poniente del Distrito Federal. De ahí el via crucis, aunque el Jesús sea tan chico. En metro sobrevivió el niño y María mantuvo el siemprevirgen gracias a los vagones exclusivos para mujeres y niños. José en las apreturas perdió la cartera, pero salvó el restito que guardó en el zapato para comprar el boleto en la TAPO, que los llevará tranquilos del DF a Puebla, Tehuacán y su querida Oaxaca.

Ahí fue algarabía, mole, cuetes, jolgorio. Estamos entre paisanos, Jesús, jodidos pero contentos.


Publicado en Milenio Diario, León, 22 de diciembre del 2010

http://impreso.milenio.com/node/8885210
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