David Herrerías Guerra


Lo que se juega en La Bufa
20/Octubre/2010
Durante mucho tiempo analistas y ciudadanos de diferentes corrientes propugnamos porque en México y en Guanajuato existiera el recurso del plebiscito. Y bueno, se presenta en la capital la posibilidad de ponerlo a prueba, lástima que las condiciones en las que llega no sean las mejores.

El plebiscito, es un recurso interesante porque permite a la ciudadanía influir en aspectos cruciales para el desarrollo de su ciudad, su estado o su país, sin la mediación de los legisladores. Pero es un medio que debe ser usado con cuidado, porque fácilmente se puede convertir en una herramienta que juegue exactamente en sentido contrario: manipulado y sin reglas claras, se convierte en un instrumento demagógico justificador de acciones autoritarias. En Guanajuato, el plebiscito para decidir sobre el cambio de uso de suelo que permitiría construir en las faldas del emblemático Cerro de la Bufa, pone al descubierto algunas de estas debilidades. El punto en conflicto surge cuando el Alcalde promueve en el cabildo el cambio de uso de suelo para que un viejo amigo suyo, Alejandro Marccochio, pueda iniciar un negocio inmobiliario en la zona.

El Cerro de la Bufa es un monumento natural de gran valor ecológico, cultural e incluso religioso, no sólo para los guanajuateños sino para todos los habitantes del estado. Sabiendo esto, resultaría obvio decir que esos espacios, como muchos otros, son patrimonio de todos y su destrucción debe ser impedida. Pero el empresario defiende su posición diciendo que sólo se afectarán 30 o 40 hectáreas. Lo que afirman los opositores y muchos expertos, es que cambiar el uso de suelo a unas hectáreas detonará el desarrollo de la zona, porque no se podrá negar el cambio de uso de suelo a los vecinos, provocando a futuro la pérdida de la zona natural.

Como sea, la oposición ya logró que la decisión sobre el cambio de uso de suelo se decida en un plebiscito. La convocatoria del IEEG, quien será el encargado de organizar esta consulta, establece que "el resultado del plebiscito será obligatorio para el ayuntamiento de Guanajuato, cuando al menos el 50% de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores de este municipio emita su voto, y que del total de votos emitidos, más del 60% sea en el mismo sentido". Es una ley bastante restrictiva, porque si sólo el 49% acudieran a las urnas, aunque mayoritariamente votaran por el NO, el municipio tendría las manos libres. Y en caso de que se logre, no basta con ganar, sino se tiene que ganar contundentemente: más del 60% supone veinte puntos al menos de diferencia.

Hay que decir, a favor del Alcalde pri-perredista que es positivo que no se haya impuesto y que haya abierto la posibilidad de participación. Pero preocupa que si la ley establece que la autoridad que convoca al plebiscito no puede hacer propaganda en el sentido del SÍ o el NO, el secretario del Ayuntamiento afirme que ellos sí harán propaganda por el SÍ, “porque son parte interesada”. La Ley prohíbe esto porque si no, la contienda resultaría totalmente desbalanceada, como lo dictaminó también el mismo presidente del IEEG. De confirmarse la amenaza del secretario, resultaría escandaloso, porque lo que el municipio estaría haciendo, sería poner todos los recursos a su alcance para promover los intereses de un solo particular. El plebiscito mismo ya costará a los electores más de un millón de pesos. ¿De dónde sacará el Alcalde los recursos para promover el negocio de su amigo? No son nuevos en el Estado los embates de los desarrolladores de vivienda que terminan decidiendo hacia dónde crecen nuestras ciudades, pero esperábamos algo más de una coalición de oposición en la que está incluido un partido de izquierda.

Las organizaciones civiles opositoras han empezado a difundir su posición con recursos magros, aprovechando las redes sociales. Por el otro lado ya han circulado volantes acusando a los opositores de burgueses y pseudoecologístas que nunca han sembrado un árbol y que se oponen al desarrollo de Guanajuato. Como sea, el 5 de diciembre los cuevanenses tendrán que acudir a las urnas y responder a la pregunta que vendrá en la boleta: “¿Aprueba la decisión del ayuntamiento de Guanajuato que autorizó la posibilidad de cambio de uso de suelo del predio denominado granja La Bufa, de parque urbano y de preservación ecológica a zona de comercio y habitacional?” ¿Qué pasará si no se logra más del 50% de votantes del padrón, pero gana aún así, el NO? ¿Se atreverá al Alcalde a mantener su posición?. Es un momento importante, no sólo para ese hermoso espacio natural, sino para la democracia en Guanajuato. Aún desde fuera de la capital habrá que estar atentos y apoyar la limpieza del proceso.

Publicado en Milenio Diario León, 20 de octubre del 2010.
http://impreso.milenio.com/node/8851427
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