David Herrerías Guerra


Dulce y amargo, como el chocolate oaxaqueño
DH Dulce y amargo, como el chocolate oaxaqueño
07/Julio/2010
Las asambleas de los ayuuk (mixes) de Oaxaca determinan lo que sucede en la comunidad. En la mayoría de los casos son colectivos muy democráticos que deciden cada año quienes serán sus autoridades, mismas que deberán asumir la responsabilidad sin recibir ningún pago a cambio. Otros mecanismos solidarios ayudarán a la familia a subsistir durante ese año de servicio. Los electos son personas de reconocida trayectoria en la comunidad que han ocupado a lo largo de su vida otros cargos: topil, alférez, mayordomo, secretario… por lo que tienen las pruebas de su desempeño honesto.

En algunas comunidades, la Asamblea tiene la capacidad de regular aspectos de la vida cotidiana de manera estricta. Pueden, por ejemplo, decidir qué marca de cerveza es la que está permitido vender en la comunidad y cuál no. De esa forma logran que las cerveceras les regalen la cerveza para la fiesta del pueblo y que colaboren económicamente en otras cosas. Pueden decretar, por ejemplo, a qué hora se debe dejar de circular en la noche por las calles. Como las decisiones son tomadas por la asamblea, en la que están representadas todas las familias, se deben respetar, siempre dentro de un estilo bastante flexible de acatar las normas, hay que decirlo. Sin embargo, no todo es tan fácil. Desde fuera de las comunidades el PRI se ha aprovechado de estas formas de organización en los procesos electorales. Una forma es prometer apoyos a la comunidad si se vota masivamente a favor de sus candidatos. Los habitantes de las comunidades no notan mucho los cambios de gobernador o de presidente, porque sus autoridades directas las eligen ellos. Si el partido en el poder les ofrece dos kilómetros de camino pavimentado a cambio de que voten por ellos, la Asamblea puede impulsar el carro completo. Y ahí van todos los votos, para todos los puestos. Claro que los dos kilómetros de camino no los construye el PRI sino el gobierno estatal.

En las pasadas elecciones, según me cuentan integrantes de una organización indígena ayuuk, estuvieron repartiendo de cincuenta a cien mil pesos a los presidentes auxiliares en las pequeñas comunidades, para que influyeran en las asambleas y votaran a favor del PRI. Todos estos mecanismos, no sólo tuercen el sentido de las elecciones, sino que corrompen y minan procesos comunitarios democráticos.

Ulises Ruiz representa lo peor del priísmo, era el mapache mayor y por eso la derrota de su candidato Eviel Pérez es una buena noticia para los mixtecos, zapotecos, triques, ayuuk, chinantecos, ikoots (huaves), mazatecos, zoques y los demás pueblos indígenas – 18 de los 65 que existen a nivel nacional – que están asentados en Oaxaca.

Lo que no queda muy claro ahora es quién gobernará Oaxaca. Gabino Cué es un hombre académica y políticamente bien preparado. Tiene un doctorado en Hacienda y Economía del Sector Público por la Universidad Complutense de Madrid y también trayectoria en el servicio público. Desde 1994 trabajó con el entonces priísta Diódoro Carrasco. En 1998 cuando su jefe ya estaba en el gobierno de Zedillo se integró de lleno al gobierno federal, en la Secretaría de Gobernación, como secretario técnico de la subsecretaria de gobierno, secretario particular del secretario de gobernación y finalmente subsecretario de Comunicación Social. Su padrino, Diódoro, se sumó a la campaña de Enrique Jackson, que competía contra Madrazo. Cuando perdieron la elección interna, Diódoro se cambió de bando y fue incluido en la lista plurinominal del PAN. Cué también se cambió de bando y compitió en una elección bastante sucia contra el inefable Ulises Ruiz. Perdió y ahora vuelve como parte de una coalición variopinta. De hecho Diódoro y Murat son acusados por el PRI oaxaqueño por estar detrás de Gabino, para pegarle a la ahora remota presidencia de Ulises en el PRI nacional.

En la elección para el Congreso local, los candidatos de la alianza ganaban, hasta el lunes, 17 de los 25 distritos, con lo cual tendrán mayoría en el Poder Legislativo. Puede ser que se alcance a colar como parte de esa alianza, Flavio Sosa, el más visible de los líderes de la APO. ¿Cuánto tiempo podrá mantenerse la alianza al interior del congreso Oaxaca? Porque al final, los 8 diputados del PRI podrían hacer mayoría en alianza con cualquiera de los otros grupos integrantes de la alianza.

Sin lugar a dudas si se logra destruir toda la maquinaria electoral, las redes de corrupción y la forma de hacer política en Oaxaca hará que valga la pena una coalición estrambótica como ésta, aunque el mismo PAN en Guanajuato las haya condenado y prohibido en la constitución local hace sólo un año. La pregunta es si de verdad será esto posible. Y al final de todo, a pesar de la dulce victoria lograda también en Puebla, la verdad amarga es que en los últimos diez años no han podido aparecer caras nuevas. Son las mismas de antes, ahora con vestidos diferentes. Las nuevas generaciones no han logrado aparecer en la política. ¿Regresará el viejo PRI en el 2012 o es que nunca se ha ido?

(Publicado en Milenio Diario, León, 7 de julio del 2010)
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