David Herrerías Guerra


La traición a la educación
19/Enero/2011
Hace unos días, varios medios de comunicación dieron cuenta de una denuncia: se acusaba al Partido Nueva Alianza, de hacer propaganda política en las escuelas oficiales, acción que se facilita porque el PANAL es el partido de Doña Elba Esther, la dueña del Sindicato Magisterial (o líder vitalicia, se autonombra). Cabría esperar sanciones en el ámbito de lo electoral, pero la pregunta de fondo aquí es: ¿cómo llegamos a esto?. Hace también algunos días, nuestro Secretario de Gobernación quiso presumir el certificado de paternidad de nuestra democracia. Muchos detalles se le escapan, al funcionario pretencioso: una de ellas es que los votantes son los que decidieron la alternancia, y no por cierto, con la elección de Fox, sino tres años antes cuando Zedillo tuvo que aprender a gobernar con un congreso de oposición. Y otra es que si hay culpables en este malogrado proceso hacia la democracia que no se ha terminado, es precisamente el PAN. 

Hay, desde luego, avances, en transparencia, en conciencia ciudadana, en la alternancia… todos parciales. Pero hay grandes faltantes o diría yo hubo también grandes traiciones, especialmente de Vicente Fox, a las expectativas ciudadanas que lo pusieron en la presidencia. Quizás una de las mayores, fue su pacto con el las fuerzas oscuras de la educación.  Si algo urgía en este país era una reforma a fondo en este rubro, que pasaba, necesariamente, por modificar la correlación de fuerzas del SNTE con la misma SEP y el gobierno.

EL SNTE se fue constituyendo en las décadas del partido único como una herramienta político electoral eficiente, que subordinó la educación a esos fines. El PAN no se atrevió a destruir esos mecanismos, sino al contrario, los aprovechó para mantenerse en el poder. Sin los votos corporativos de los maestros, Felipe Calderón no estaría en la Silla. Hace años, en tiempos de Salinas, cuando se derrocó a Jonguitud Barrios, algunos pensábamos que el sindicato podría democratizarse. Pero Elba Esther ha superado en poder y en mañas al viejo maestro. En 10 años de gobierno del PAN no solamente la Maestra-que-no sabe-leer-de-corridito, ya no necesita hacer alianzas partidistas para meter a sus maestros al Congreso: tiene sus propio partido. El PANAL no es un partido que integre a los sindicatos, sino el SNTE es un sindicato que integra a su propio partido. Un sindicato que se dirige en forma vertical y autoritaria, que enriquece a su cúpula dirigente y que tiene un partido que recibe, aparte del subsidio que por ley le corresponde como instituto político, el dinero que se desvía de las cuotas que se le quitan obligatoriamente a los miles de maestros del país.
Esa dirigencia corrupta, controla actualmente la Subsecretaría de Educación Básica, ¡los 6 años de primaria!. Bajo el pretexto de la Alianza por la Educación, finalmente lo que se hizo es que el SNTE coparticipa con el gobierno en la administración de la educación nacional. La iglesia en manos de Lutero.

Los resultados están a la vista. Como dice Gilberto Guevara Niebla, aunque se ha duplicado el presupuesto a la educación en la última década, la educación en México sigue enfrentando serios problemas de calidad: En la prueba PISA, aplicada a estudiantes de 15 años por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México se ubicó en el último lugar de los miembros de la OCDE y en el lugar 48 de 57 países en una muestra ampliada, según la escala para dominio de las ciencias; el 40% de los jóvenes entre 16 y 18 años no asiste a la escuela; hay casi 6 millones de personas mayores de 15 años que no saben leer ni escribir y el 44% de la población adulta no terminó su educación básica; la escolaridad promedio en regiones indígenas es de 1 año y medio en comparación de 8 años a nivel nacional.
 
Sin embargo, el 60% de los padres de familia expresan estar satisfechos con la educación que reciben sus hijos en la escuela. Esto se explica por dos razones: una, porque los padres de familia, educados por el mismo sistema educativo, tienen pocos elementos para darse cuenta de los defectos de este sistema. Y la otra nos lleva a las otras carencias que no nos muestran las pruebas estandarizadas: la formación cívica que se recibe, en escuelas excesivamente verticales y autoritarias, forman ciudadanos poco críticos y participativos.
 
Es iluso esperar que el ganador de las elecciones en el 2012 vaya a impulsar una reforma de fondo: la Maestra ha empezado a mover sus piezas y los votos magisteriales, nuevamente pueden ser el fiel de la balanza. Pero tenemos que presionar desde la ciudadanía para que las cosas cambien: nuestro futuro como país está en juego. Una organización ciudadana, que agrupa a personas e instituciones con experiencia y conocimiento en la educación salió a la luz hace unos meses. Parte de la información de este artículo la obtuve de su portal y de un análisis que se puede descargar de ahí.  Si te interesa la educación, súmate a este movimiento:  http://www.porlaeducacion.com/sumate
Aviso: Debido a la ausencia  del autor de esta columna, las próximas 10 semanas,  esta columna estará también ausente los próximos 10 miércoles. Nos leemos al regreso.

Publicado en Milenio Diario, León, 19 de enero del 2011
http://impreso.milenio.com/node/8897838
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