David Herrerías Guerra


Los niños quieren su juguete
06/Julio/2011
Hay niños, especialmente en las familias con más recursos económicos, que se les educa para tener todo, en el momento en que lo quieran y en la cantidad que lo quieran. Se acostumbran desde pequeños a señalar con el dedo, y a esperar que por arte de magia los objetos vuelen a sus manos,  ya que habrá siempre una nana solícita que correrá a darle lo que el niño pide. Son monstruitos que crecen y no tienen llenadero, o en términos más serios, no tienen tolerancia a la frustración, además de ser insaciables en lo que a la posesión de bienes se refiere.
 
La hipótesis que quiero lanzar en este momento histórico, es que los desarrolladores de vivienda pertenecen en su mayoría a este tipo de niños. No conozco personalmente a muchos empresarios de este ramo como para comprobar mi hipótesis, pero creo que si hiciéramos un estudio basado en historias de vida, se comprobaría mi teoría, porque están acostumbrados a salirse con la suya a como dé lugar. Claro que toda nueva teoría encuentra resistencias, y habrá quien afirme que sencilla y llanamente son vulgares ambiciosos, como muchos de nosotros, pero metidos en un negocio en el que las afectaciones a la ciudad y a sus ciudadanos son mayores.  No lo podremos saber mientras no hagamos una investigación cualitativa.
 
Pero por lo pronto tenemos ya entre nosotros algunos especímenes de estos. En el espacio de noticias de Internet, Zona Franca, sacaron a la luz los intentos de los empresarios desarrolladores de vivienda propietarios de Bosque Azul y el Molino, que colindan con la presa del Palote, para modificar el vertedero de la presa y sumar terreno para sus negocios habitacionales. Los niños no se contentan con eso: ¡piden que las obras las realice Sapal! Suponiendo que fuéramos las nanas consentidoras de estos niños, tendríamos que asumir los costos de las obras, pero además, dichas obras supondrían vaciar cuando menos durante un año la presa, y comportaría muchos otros riesgos y desventajas. Ya mucho hemos perdido porque las presiones de los desarrolladores sobre este espacio privilegiado de León no son nuevas y se ha construido mucho más de lo aconsejable en una zona que debiera ser resguardada como una reserva intocable. Parece que la cordura ha campeado en este asunto, porque el Presidente Municipal y Sapal se han pronunciado en contra, pero estos niños ricos mueven sus influencias con la Conagua, y el asunto no está cerrado. No sería nada nuevo que terminaran prevaleciendo sus intereses sobre los de la mayoría de habitantes del municipio.
 
Otros dignos representantes de esta casta de infantes consentidos son los empresarios inmobiliarios de la empresa Azacán, que estaban a punto de construir en las faldas del Cerro de la Bufa, con la venia de su nana Nicéforo Guerrero. La presión ciudadana llevó al edil a convocar, hecho inédito en Guanajuato, a un plebiscito. El resultado fue un abrumador NO a la construcción, pero, como nuestra ley de participación ciudadana está hecha para que la ciudadanía no participe mucho, el resultado no era vinculante. De cualquier forma el no fue tan categórico, que Nicéforo se vio obligado a negar el juguete a su tierno mocito. Pero ahora el bebé vuelve a la carga: por la vía administrativa amenaza: o lo dejan construir o le pagan. Y la nana Nicéforo, quiescente, en lugar de defender los dineros del pueblo, hace como que se defiende y guiña un ojo al angelito, esperando que al final salga contento.
 
Dejar que estos empresarios se salgan con la suya, después de haber inaugurado un ejercicio democrático como el plebiscito sería una derrota no sólo para los cuevanenses sino para la democracia en Guanajuato. Muy al contrario, deberíamos impulsar una ley de participación ciudadana que con una mayor lógica: para hacer vinculante la decisión que tomaron los guanajuatenses, deberían votar más ciudadanos que en la elección para las alcaldías.
 
Uno de los mayores obstáculos para la democracia, incluso más que las imperfecciones en los sistemas electorales son los grupos de poder económico que terminan tomando las decisiones por encima o en contubernio con los políticos que fueron elegidos por el voto ciudadano.
 
La modificación de la presa del Palote, la urbanización de la Bufa, son asuntos que no podemos dejar de observar y apoyar con todos los recursos ciudadanos a nuestro alcance, para que estos niños consentidos no se salgan con la suya.

Publicado en Milenio Diarioa León, 6 de junio 2011
 
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