David Herrerías Guerra


Vicente Leñero
04/Diciembre/2014

“Mis libros pasaban inadvertidos,
quizá porque el medio cultural y literario
veía como un contra sentido que fuera
escritor y abiertamente católico”

Vicente Leñero

 
 
Católico y de izquierda, cristiano y escritor. En el ámbito intelectual en México, ser católico es visto con sospecha; la Iglesia Mexicana ha puesto suficiente leña para encender esa hoguera. Vicente Leñero fue formado como católico conservador pero como muchos cristianos, el Concilio y los movimientos progresistas en la Iglesia latinoamericana de los años setentas los fueron convirtiendo. Leñero fue siempre un escritor y periodista más querido, por su gran calidad humana y honestidad intelectual, que reconocido. “Yo mostré ser anticlerical, pero ello no impidió que hubiera una cierta desconfianza por tildarme de mocho por no considerarme de su estatura. Viví al margen, no encajaba: entre los ingenieros era escritor; entre los periodistas, novelista; y entre los escritores, ingeniero”, dice en una entrevista hace muy poco a Silvia Cherem, en la Revista de la UNAM.
 
Como sea, su profesión de constructor le ayudó a conocer el mundo que después retrataría en Los Albañiles y también en una de mis novelas de juventud, el “Evangelio de Lucas Gavilán” (Seix Barral, 1979). Una paráfrasis del evangelio de Lucas, ubicando a Jesús en el México de finales del siglo XX. En él aparece el escritor que retrata con maestría y fidelidad la vida de las clases populares y la el cristiano cercano a la iglesia de los pobres.
 
Dejemos hablar a Jesucristo Gómez, – y a Vicente Leñero – en el pasaje de las tentaciones (Lc 5):
 
“Al otro sábado se fue con el Diablo Samperio a echar unas cervezas al tendajón de Tacho Careaga.
–Estuve hablando de ti con el Güero Salinas, ¿ya sabes quién es?
El Güero Salinas era Delegado regional del partido, gente de don Horacio Mijares, político influyentazo.
– No me digas que no has oído hablar del Güero Salinas – insistió el Diablo Samperio.
– Cómo no.
_ Pues el también de ti, según me cuenta, y está dispuesto a darte una oportunidad. Dice que el partido necesita gente nueva y tú estás que ni pintado, yo lo sé. Nomás que el Güero Salinas te conozca, de seguro te lanza para diputado, para presidente municipal, ve tú a saber. Y de ahí pal real, hermano. Con suerte llegas a gobernador, quien quite y a secretario de estado, a presidente de la República, a lo mejor.
– No digas pendejadas, rió Jesucristo Gómez.
– Pues a donde llegues es bueno. Para como tú piensas, la única manera de cambiar las cosas en estos pinches pueblos es desde el poder, hermano, girándole a la política. Y qué mejor político que tú, que no quieres el poder para enriquecerte sino para ayudar a los jodidos. Aprovecha este chance. Hablamos mañana mismo con el Güero Salinas y empiezas desde abajito, despacio pero seguro. ¿no te tienta la oportunidad?
– Sí me tienta, pero no es por ahí –respondió Jesucristo Gómez.
Ya medio briagos salieron a caminar por las calles del pueblo. Anduvieron un rato largo en silencio, bajo la noche oscurísima. De pronto, el Diablo Samperio soltó una risa.
– ¿De qué te ríes?
– ¿Sabes por donde le puedes entrar también a este negocio? Por la Iglesia, hermano, tú que eres tan católico. Métete de cura y ya chingaste.
– Alguna vez lo pensé.
– Pues ahí tienes. Si para ayudar a los jodidos no te gusta la lana ni te convence la política, solo te queda ser enviado de Dios.
– No te burles.
– Hablo en serio. Nomás ve la influencia que tienen los curas entre la gente del pueblo, tú lo sabes. Y si no fueran tan pendejos y tan cabrones, las cosas que podrían hacer por los fregados. Con ellos no hay quien pueda. Ahí se rajan hasta los políticos, nomás revisa la historia. ¿A poco no?
– Hay muchas cosas que cambiar en la Iglesia.
– Pues éntrale para cambiarlas. A la mejor llegas a obispo. ¿Te imaginas tú de obispo?
Jesucristo interrumpió la risa de su amigo:
– ¡Deja de decir pendejadas! – le gritó.
El Diablo Samperio se fue a la capital a trabajar en una constructora y en mucho tiempo no volvió a ver a Jesucristo Gómez”
 
Descanse en paz Vicente Leñero, ingeniero, novelista y cuentista, guionista de cine, escritor de teatro, periodista coherente, maestro, cristiano comprometido.
 
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