David Herrerías Guerra


¿De verdad quieren cambiar las Cámaras?
28/Agosto/2014
Tiene tiempo que el tema de los plurinominales está en las redes sociales y en los medios de comunicación. Recientemente el PRI retoma una de sus propuestas de campaña, de manera hábil, porque parece recuperar una demanda ciudadana poniendo el énfasis en el alto costo de las Cámaras – con lo cual pocos ciudadanos estarán en desacuerdo – y de paso banalizando la idea de las consultas, siendo un tema que pudo haber tratado directamente con su representación en el Congreso.
 
Es un lanzamiento de bola no tan fácil de batear, porque encuentra eco en gran parte de la sociedad. Pero en realidad lo que está detrás no tiene que ver con las demandas ciudadanas o con la conservación de las arcas públicas. Pero veámoslo con calma.
 
Si la Cámara de Diputados se compusiera por la proporción de votos directa que se obtuvo en la elección del año 2012, ésta se compondría, aproximadamente, por un 31% del PRI, 27% del PAN, 17% del PRD y entre 3 y 4% de cada uno de los otros partidos. Con pequeñas variantes, porque en este cálculo no tomamos en cuenta las alianzas, que suman un 10%. Si lo comparamos con la composición de la Cámara si esta se conformara sólo con diputados de Mayoría Relativa, es decir, los que ganaron su distrito, vemos que el PRI subiría hasta casi el 55%, y el PAN y PRD quedarían solo con un 17 y 20% respectivamente. Nueva Alianza no tendría ningún diputado. Esta variación, lo sabemos, es porque más allá de los votos absolutos, lo que cuenta es ganar los distritos electorales. Se pueden obtener el 4.8% de los votos nacionales, como le sucede a Nueva Alianza, y no ganar ningún distrito. Todos los votantes de Nueva Alianza no estarían representados en el Congreso. Por eso existen los Diputados de Representación Proporcional o Plurinominales. Son 200 legisladores que tratan de compensar esta subrepresentación.
 
La Cámara, con esos doscientos, queda como está hoy: con menos del 43% para el PRI (ya no el 55%) y 23% y 20% para PAN y PRD. ¿Qué pasaría si este mecanismo de compensación se hiciera solo con 100 diputados? Haciendo una operación simple, sin pensar en nuevas reglas, lo curioso es que todos los partidos quedan casi igual, excepto el PAN, que pierde un 2% y el PRI, ¡que gana 4 puntos y medio de representación! Claramente se apuesta a mantener esa mayoría en las siguientes elecciones y ganar una mayor gobernabilidad en el Congreso. Esa es una de las razones por las que los partidos de oposición no aceptarían el cambio y el PRI, inteligentemente, lo quiere colar por otra vía, que evitaría la discusión en el Congreso.

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