David Herrerías Guerra


¿funcionan los Consejos Ciudadanos?
10/Octubre/2013
Hace 7 años los Consejos Ciudadanos atraían muy pocos reflectores, solamente cuando había algún escándalo o asuntos específicos. Pero en general, los medios de comunicación y la sociedad en su conjunto se preguntaba poco sobre su composición interna, o las formas de elección de sus directores. Estos permanecían más en el radar de las cámaras empresariales que del público en general.
Es muy difícil afirmarlo tajantemente, pero creemos que en parte por la labor de organizaciones como Propuesta Cívica y en parte por una madurez democrática que lentamente vamos alcanzando, los Consejos son un asunto más presente ahora en los medios de comunicación y en el interés de ciudadanos y de movimientos sociales. León es, además, un municipio que se distingue en el país por la importancia que estos organismos han llegado a tener en rubros específicos.
El día de ayer, la Universidad de Guanjuato fue anfitriona en la presentación del reporte “Consejos Ciudadanos del Municipio de León 2013, participación cívica en un trienio de alternancia política", que es fruto del seguimiento y análisis que Propuesta Cívica ha hecho de estos organismos y que la División de Ciencias y Humanidades del campus León de nuestra Universidad del Estado generosamente publicó.
Este es ya el tercer reporte, es decir, el tercer trienio analizado ¿Por qué esta obsesión de nuestra asociación por los Consejos Ciudadanos? Creemos que la participación ciudadana encuentra en ellos mecanismos de participación potencialmente impactantes. Los Consejos, especialmente los directivos de instancias paramunicipales, toman decisiones sobre asuntos que impactan directamente, en la vida cotidiana, a los pobladores del territorio municipal. Es una vía de participación ya abierta y formal que puede ayudar a construir una verdadera democracia participativa.
Sin embargo, nos damos cuenta de que nos falta mucho por hacer para que los Consejos sean espacios eficientes, democráticos y representativos. En estos años hemos constatado que la mayor parte de los males que los aquejan permanecen sin cambios, aunque hay ligeros progresos, y algunos retrocesos.
Entre los problemas, que en algunos casos se agravan en este trienio, están, por ejemplo, su conformación: la convocatoria críptica y cerrada a los nuevos Consejeros; la casi nula reelección de integrantes que puede permitir la continuidad y reducir el costo de aprendizaje; la injerencia directa de la Alcaldesa en el nombramiento de los y las directoras de los organismos paramunicipales imponiéndose a los Consejos recién nombrados.  En todos estos aspectos se había ganado un poco en el trienio pasado y se dio marcha atrás, probablemente debido a la alternacia que invitaba a tener todas las riendas en la mano.
Respecto a la composición sectorial y las trayectorias públicas de los ciudadanos que participan en los Consejos, hay un icremento sostenido en la participación femenina (16%, 23% y 29% en los últimos trienios). Lo más importante en este sentido, para esta administración, es que ahora las mujeres ocupan más puestos en Consejos no tradicionalmente femeninos (como el DIF o el Instituto Municipal de la Mujer). Dado que los Consejos abordan cuestiones muy diversas que atañen a casi todos los ámbitos de la vida en el municipio, sería de esperar que mostraran una pluralidad en su composición y que respondiera a la conformación diversa de la población, sin embargo 41% de los integrantes de los Consejos están relacionados con el ámbito empresarial, contra el 29% en el trienio pasado.
Otro aspecto importante es la transaprencia. Cuando en el 2006 empezamos a observar las sesiones de los Consejos, no tenían la obligación de hacer sus sesiones públicas. Ahora es una obligación legal, pero algunos utilizan artimañas, como ocultarnos las fechas de sus reuniones,  para que no los podamos observar. De los 14 Consejos Directivos de entidades paramunicipales en operación normal, encontramos que en el período de octubre de 2012 a mayo de 2013, ninguno cumple cabalmente con colocar a la consulta pública sus actas de sesión. Hay cinco organismos que han omitido por completo esta obligación. La falta de transparencia es especialmente chocante, tratándose de organismos que tienen representación ciudadana.
Otro asunto que permanece como problema es la capacitacitación de los Consejeros, que es prácticamente nula. Ciudadanos con profesiones diversas se ven enfrentados a información y rituales que desconocen completamente sin la debida instrucción. Si a esto añadimos la falta de relevos escalonados a la que aludimos líneas arriba, la curva de aprendisaje es tan grande que puede aterrizar casi al final del trienio.
La pregunta hasta aquí podría ser: ¿por qué no mejora la gestión de los Consejos Ciudadnos?  Quizás, como lo expresamos en el reporte, “lo que está en el origen de esta disyuntiva es si, teniendo el gobierno municipal periodos de ejercicio muy cortos, la participación ciudadana en los Consejos, verdadera e intencionadamente autónomos, se visualiza como un elemento de ayuda a una gestión democrática o estorba a la eficacia y control del Alcalde o Alcaldesa en turno”. Pero tenemos que decidir si queremos construir sólo una fachada democrática con Consejos diseñados a modo, o le queremos apostar a “ejercitar una real y en ocasiones conflictiva delegación de facultades en la dirección de entidades paramunicipales o en la consulta para la participación en temas estratégicos”. Esta opción exige políticos más preparados para el disenso y para aceptar que la confiabilidad no sólo se construye con los correligionarios de su partido o de su grupo político; se construye con los otros partidos y con muchos otros ciudadanos dispuestos a sumir también tareas en el ámbito público con responsabilidad.
Puede descargar este reporte y los dos anteriores en la página www.propuestacivicagto.org.mx, o solicitar una copia impresa en nuestras oficinas. 
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