David Herrerías Guerra


Usted debe renunciar
04/Julio/2013
Estimado Regidor Miguel Ángel Maldonado:
 
Me refiero al bochornoso evento que fue recogido en un video y subido a Internet hace unas semanas, que lo lanzó a la fama nacional: “El gentleman de Silao” coincidían más o menos los titulares.  No comparto, y seguramente usted tampoco, ese “gentleman” como adjetivo a quien se quiere calificar de prepotente, pero parece que está adquiriendo carta de naturalización.
 
Pero no es eso de lo que quiero hablarle. En resumen, la razón de esta carta es hacerle una respetuosa petición para que renuncie al cargo. Por favor, no deje de leer antes de escuchar mis argumentos, que me imagino, le parecerán razonables y atendibles.
 
¿Porqué renunciar por un hecho tan personal, tan aparentemente privado como el ser sorprendido en una reyerta con la autoridad, pasado de copas, después de orinar en la vía pública?  ¿Por qué ese ensañamiento, pensará usted?
 
El Sol del León publicó el día de ayer una tímida disculpa de su parte, acompañada de la confirmación de que usted sigue en el cargo: “la única forma de perder este [puesto de regidor] es que renuncie o cometa delitos graves” y afirmó:  “la Cámara de Diputados no se prestará a que por una borrachera sea destituido”. Es verdad, las leyes en nuestro país son bastante complacientes con quienes las han promulgado, pero eso no quiere decir que, por dignidad, deba usted renunciar. Y le voy a decir porqué le conviene a usted, nos conviene a nosotros, y le conviene a la democracia en México.
 
Usted sabe bien, que al ser elegido regidor, es un personaje público. Nadie lo obligó a serlo, usted pidió, rogó a los electores que le dieran ese puesto. Y los electores confiaron en usted. Entró a un reducido club de mexicanos que además de tener el privilegio de decidir, viven de las contribuciones de todos los demás. Y debe aceptar que eso tiene un costo: al ser un personaje público, mucho de lo que haga tiene repercusiones públicas. Ni modo.
 
También debe saber que ser borracho no lo hace inimputable. No es el primero que se esconde en su dependencia para justificarse, es más, creo que es uno de nuestros rasgos culturales más acendrados: ver a los borrachos con indulgencia, como niños, y desde ahí se vale todo, hasta presumir los millares de camisas que se han comprado con el erario. Estar borracho no exime de ninguna responsabilidad, nadie lo obligó a tomar.
 
Usted debe renunciar, porque ese borracho que vemos en el video, que es usted, que no deja de ser usted, expresó su idea del poder: se es regidor y se es mayoría para pasar por encima de la ley. Alguien con esa concepción del poder no debe estar ahí. Usted debe saber que atentar contra la legalidad es atentar contra uno de los principios más elementales de la democracia. Las elecciones ponen a unos en una posición tal que les da un poder proporcionado a las tareas que tienen que llevar a cabo. Pero nunca les da el privilegio de pasar por encima de la Ley, porque si se permite eso, la democracia desemboca en tiranía y en abuso de los fuertes contra los débiles.  Usted no sólo quiso pasar por encima de la Ley, sino que atentó contra los encargados de guardar el orden. Este es un asunto delicado, porque uno de los problemas en nuestro país ha sido el desprecio que muchos ciudadanos tienen por la policía, desprecio detrás del cual hay no pocas razones clasistas. Usted, siendo parte del Ayuntamiento, contribuyó a minar la autoridad de esos agentes, sus compañeros de trabajo.
 
Usted debe renunciar, porque un funcionario público debe ser ejemplo de civilidad. En una época de tanta violencia, un regidor que acude a los golpes, que se expresa con violencia y que luego se escuda en el hecho de que había tomado de más, no es un ejemplo para nuestros niños y jóvenes. . Usted debe renunciar porque apenas ayer, sin haber tomado una copa, califica a quienes subieron los videos como cobardes. En esa expresión está mostrando, de nuevo, una visión particular de la autoridad y de la denuncia. Quien subió esos videos está visibilizando un abuso que hubiera pasado desapercibido; la denuncia es una forma de construir la legalidad, nos están haciendo un favor. ¿No se insiste constantemente que la ciudadanía tiene que denunciar los delitos? ¿cuál es su idea de ciudadano ejemplar: el que calla y soporta o el que participa y denuncia?
 
Usted debe renunciar porque lo que hizo no sólo dañó su imagen pública sino la del Ayuntamiento de Silao. Si usted no renuncia es el cuerpo completo el que está en entredicho.  Renuncie, por favor, porque lo peor que le puede pasar a nuestra democracia es ver exhibidas nuestras miserias frecuntemente y constatar que después de todo, no pasa nada.
 
Al renunciar usted estará haciendo por la democracia más de lo que se hubiera imaginado: fortalecería la cultura de la denuncia, alimentaria la esperanza en la auditoría ciudadana como vía para la dignificación de la política. Al renunciar usted ayudaría a convertir a cada vez más personas en ciudadanos exigentes y atentos al quehacer gubernamental.
 
Renunciar sería un acto que lo dignificaría. Dese su tiempo, atienda su problema con al alcohol. Quien quita y después de unos años, con la madurez que dan las experiencias duras de la vida pueda ser un buen regidor, un buen político. Se lo expreso con sinceridad y respeto.
 
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