Sergio Aguayo


Izquierdad liada
28/Abril/2010
Que siempre no. El Partido del Trabajo se retira, con excepción de Oaxaca, de las coaliciones contra el PRI. Otro eslabón en los interminables líos de la izquierda.

Después del lodoso 2006, sorprendió que el PAN y el PRD se unieran para competir en varios estados. Se justificaron con la ya dudosa tesis de que la alternancia traerá la democracia. Salvo Gabino Cué y Xóchitl Gálvez, en el resto de las entidades se postulan "caritas sonrientes" sin contenido ni congruencia.

Cuando ya estábamos resignados y hasta interesados en los desenlaces, a Vicente Fox se le ocurrió anunciar que iría a Hidalgo para decirle a Xóchitl cómo "partirle el queso" al PRI. Ante el desplante de tan distinguido integrante de la "mafia", Andrés Manuel López Obrador pintó una línea rápidamente acatada por el marrullero PT.

Las alianzas del PRD han sido endebles porque el partido tiene cimientos frágiles. Tres años después de haber nacido el PRD (19 de octubre de 1992) un grupo de correligionarios publicó un desplegado en Proceso en el que diagnosticaron, con gran precisión, los principales males del partido. Tundieron a Cuauhtémoc Cárdenas porque no negociaba con el gobierno y luego condenaron la creación, a manera de sombra, de una "extendida red informal de lealtades personales que conforman la dirección real".

Siete años después Amalia García dijo, en su discurso de toma de posesión como presidenta del PRD (7 de agosto de 1999), que "nuestro partido [...] encuentra serias dificultades para consolidarse, debido a la profusión de los grupos de interés, las prácticas clientelares, el protagonismo personal, y la falta de respeto a los estatutos, la legalidad y el principio de la tolerancia". Hay centenares de documentos autocríticos que abordan, con mayor o menor clarividencia y respeto hacia la lengua, los enredos perredistas.

Siempre aparecen, primero, las cuotas, tribus y corrientes internas que, en sus trifulcas por cargos con presupuesto, promueven el desorden y la desorganización acentuados, porque, segundo, no han sabido relacionarse o manejar el poder y los presupuestos (sea el que tienen los otros o el que ellos administran); la situación se complica porque, tercero, no han sabido hacer productiva la relación entre liderazgos carismáticos y estructura partidista. Una última peculiaridad del PRD es la facilidad con la que se autocritican y la incapacidad para corregir sus desatinos. Sus votantes naturales observamos con irritación y desconcierto la fenomenal maraña.

En esa realidad pongamos el sainete de las alianzas. Estamos acostumbrados a ellas porque ése fue el vientre del cual salió el PRD y porque en los últimos 21 años las han hecho o intentado con todo el abanico político. La mayoría han fracasado y lo mismo está pasando ahora. La ruina no se debe a disputas sobre la contradicción principal, sino a los intereses del PT.

Se dice que sigue órdenes de López Obrador cuando su motivación está en maximizar la lluvia de prerrogativas que les ha llegado por asociarse con el Peje.

En el 2005 recibieron del IFE 137 millones y para el 2007 ya habían brincado a 216 millones. En cuatro años, su cercanía con López Obrador les ha dejado 300 millones además del aumento en las prerrogativas de los estados. ¿Cuánto recibirán por nominar candidatos que quitarán votos a las coaliciones? Ése será su pilón.

Al desorden y a las relaciones perversas con el poder habría que añadir la relación entre el líder carismático (López Obrador) y los partidos. El año pasado la Asociación Daniel Cosío Villegas de El Colegio de México organizó el ciclo:

¿A dónde va la izquierda? Participó Andrés Manuel, que centró su conferencia en el movimiento que encabeza. Mencionó dos veces al PRI y tres al PAN pero ni una sola ocasión se refirió al PRD, al PT o a Convergencia. El balance es la parálisis de la izquierda partidista cuando el país se desmadeja.

En este contexto no sorprende que los movimientos de izquierda busquen nuevas formas para expresarse.

Nacional Ciudadana organizaron el Aventón Ciudadano para llamar la atención sobre la necesidad de considerar a la sociedad en la reforma política. Recorrieron 30 estados del país y constataron la existencia de grupos sociales bien organizados que funcionan al margen de los partidos o del movimiento de Andrés Manuel. El ejemplo se multiplica.

En las izquierdas se usaban las contradicciones como método para llegar a nuevas tesis sobre las cuales construir una visión de futuro. El PT y las alianzas le agregaron dos eslabones a la cadena de una izquierda maniatada por sus propias contradicciones.
L@s jóvenes (de cuerpo o espíritu) de la Asamblea

La Miscelánea

Este jueves 29 de abril a las 17:00 horas, en el Auditorio Alfonso Reyes de El Colegio de México, Gustavo Vega presentará su nuevo libro El Tratado de Libre Comercio en América del Norte. Estamos ante un buen estudio que será comentado por Sidney Weintraub, Jaime Serra Puche, Beatriz Leycegui y Enrique Cárdenas. Moderará Lorenzo Meyer. Colaboró para esta columna Laura Ruiz Castro.
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