Sergio Aguayo


Pequeñas cosas
05/Mayo/2010
Para María Cortina, tejedora de milagros.

¿Será cierto que los analistas sólo sabemos picotear carroña? Abordo el tema para argumentar que en las pequeñas cosas está una fórmula para resistir un sexenio de "alucine".

A Felipe Calderón le irrita la forma negativa en que los medios informamos sobre la realidad, porque, según él, alimentamos las percepciones negativas. El miércoles de la semana pasada se desahogó en voz alta: "sueño algún día poder ver, leer o escuchar en un medio en el que hay dos partes en la página. En una los hechos o las noticias malas y en otro las noticias buenas. Ya sabrá uno ponderar".

La cotidianidad siempre tiene un lado amable. La semana pasada tomé el vuelo directo México-Barcelona y hubo pocos sobresaltos y ningún zangoloteo causado por tempestades. Da gusto volar por Aeroméxico; funciona cada vez mejor.

Nuestro consulado en Barcelona también me atendió con eficiencia, averiguaron en el Ministerio del Interior ibérico que la revisión de rayos X del equipaje, de todos los pasajeros de ese vuelo, no era porque a los mexicanos se nos ve como narcos en potencia, sino porque fue una inspección aleatoria por "motivos de seguridad".

Las grandes variables no se prestan para las ensoñaciones presidenciales. La Universidad Autónoma de Barcelona no expresó interés en conocer la marcha triunfal y heroica del Presidente en su guerra contra el narco; de común acuerdo establecimos que el ángulo de mi conferencia sería: si México es un Estado fallido, qué papel juega la prensa en la guerra del narco. Coincido con Raúl Benítez Manaut en que estamos ante un empate estratégico entre las fuerzas y que la ciudadanía está atrapada entre el miedo y la irritación causados por la impunidad, la corrupción y la grisura de quienes nos gobiernan.

Una forma de sobrellevar los tiempos es resistir con las pequeñas cosas que también sirven para defendernos. Desarrollo la idea con el análisis de un disco de música presentado la semana pasada. La portada es un retrato del contradictorio carácter mexicano. El título, ¡Por mi culpa!, nada tiene que ver con los surcos dejados por los 91 años de Chavela Vargas, opacados a su vez por la maravillosa sonrisa de una artista en paz consigo misma.

El contenido es un recordatorio del valor de la amistad en tiempos difíciles. Chavela invitó a sus amigos -cuatro mujeres y tres hombres- a grabar con ella ocho canciones. Las voces y los instrumentos de Eugenia León, Lila Downs, La Negra Chagra, Jimena Giménez Cacho, Pink Martini, Mario Ávila y Joaquín Sabina se funden con Chavela para formar duetos que nos demuestran que a la edad se le enfrenta con proyectos que llenen alma y tiempo. ¡Cuánto placer tuve escuchándolos!

El disco confirma la existencia de espacios para iniciativas individuales. Hace un año, la Ciudad de México homenajeó a Chavela por sus 90 años. En lugar de verlo como la ceremonia del adiós, Chavela decidió cumplirse el gusto de producir ella un disco y tomar revancha simbólica de las disqueras que, en sus palabras, "me han chingado" con las regalías. En caso de existir alguna utilidad eso le servirá para enfrentar los costos estratosféricos de envejecer (ninguno de sus amigos cobró).

El disco nació por la conjunción de una disquera independiente, Discos Corason, y el apoyo financiero de la Fundación Cultural y la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, presididas por Elena Cepeda; del Instituto de la Cultura de Morelos, que dirige Martha Ketchum, y de la Fundación Cuervo, que de esta manera corresponde a una mujer que calcula haberse bebido tantos caballitos de tequila con José Alfredo Jiménez que hubieran llenado una alberca (hace años se liberó del alcoholismo).

Hay un último aporte que agradecer a Chavela Vargas, esa mexicana que por caprichos de la geografía alguna vez tuvo pasaporte costarricense. En el México reaccionario e intolerante supo llevar su lesbianismo con valentía, dignidad y sin estridencias. Gracias a mujeres como ella tenemos una capital que es refugio de la diversidad.

Experiencias de este tipo confirman una tesis a la que regresaré en otros textos. Una forma que tenemos los ciudadanos para enfrentar a la delincuencia organizada, a los monopolios y oligopolios y a los gobernantes mediocres y mezquinos es organizándonos en torno a proyectos específicos. En las pequeñas cosas está una de las claves para la resistencia y la defensa.

La Miscelánea

En un comunicado de 1054 palabras el Vaticano da un veredicto implacable sobre Marcial Maciel a quien hace poco le atribuían olor de santidad. Lo tachó de delincuente y de llevar una "vida sin escrúpulos". El papa Benedicto XVI fue más allá y expresa la "gratitud hacia quienes, a pesar de grandes dificultades, han tenido la valentía y la constancia de exigir la verdad". Con ese acto de justicia simbólica, el Vaticano sepulta una conspiración del silencio. ¿Y la jerarquía católica mexicana?, ¿y la reparación del daño?
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